Por Yamid Amat

El mandatario asegura que pese al panorama internacional, hay muchos motivos para ser optimistas.

Cuando inicié este diálogo con el presidente de la República, Juan Manuel Santos, confieso que lo hice con una mentalidad un poco ensombrecida por expectativas inquietantes que tenemos muchos colombianos sobre este año, que comienza con petróleo por debajo de 30 dólares barril y con índices de devaluación e inflación también preocupantes.

Mi percepción fue mejorando en la medida en que avanzaba en el reportaje porque encontré a un gobernante optimista y seguro de que si se firma la paz, como él y el país esperan y desean, Colombia tendrá en 2016 el año más importante de su historia reciente.

Terminé con la seguridad de que tenemos un sector público creciente, una empresa privada pujante, una guerrilla lista a reincorporarse a la sociedad productiva y un gobernante consciente de las dificultades que vendrán, pero seguro de que posee condiciones de buen timonel.

El presidente del Banco Mundial, Jim Yong Kim, dijo en la visita que acaba de hacer a nuestro país que sin perdón no hay paz. ¿Usted qué opina?

Perdonar es condición necesaria para la reconciliación, y la reconciliación es condición necesaria para la paz.

¿Usted ve que todo el país tiene condiciones para aprender a perdonar?

Para mí ha sido una lección de vida. Yo pensé que a las víctimas les sería muy difícil perdonar; que iban a exigir justicia sin perdón. Y la experiencia me ha demostrado lo contrario. Las más dispuestas a perdonar y a la reconciliación son las propias víctimas. Este es el primer proceso de paz en el mundo en el que las víctimas están en el centro de la solución.

Se sabe que el proceso avanza bien, pero las Farc han dicho que no creen que se alcance a firmar el acuerdo el 23 de marzo…

No hemos discutido el cambio de fecha y esa es la convenida. Estamos haciendo todos los esfuerzos de parte y parte para cumplir con esa fecha.

Si la firma se prorroga dos meses o tres meses, ¿eso significa un fracaso?

Eso no va a ser un factor de ruptura del proceso, ni mucho menos. Pero hay una fecha convenida, y eso nos debe estimular a todos –a las Farc y a nosotros– a trabajar más intensamente.

Las Farc insisten en que no están de acuerdo con el plebiscito como fórmula de refrendación. ¿Usted mantiene su posición de defensa de esta consulta?

Sí, porque no hay otra alternativa para refrendar. La constituyente no es un mecanismo de refrendación, y el referendo no es viable porque someter decenas de preguntas a un referendo es imposible. De manera que no veo otra alternativa para cumplir con mi palabra.

Uno de los temas que puede demorar el proceso es un acuerdo sobre cómo van a entregar las armas, a quién se las van a entregar y cómo es el proceso…

Eso se está discutiendo en la mesa. Yo en eso soy flexible, con tal de que se desarmen. Sobre lo que no puede haber dudas es en que las Farc se desarmen.

¿Qué quiere decir que usted es flexible?

Que hay muchos caminos para ir a Roma. Lo importante es llegar a Roma, y llegar a Roma es que las Farc estén desarmadas.

Las Farc pueden afirmar que se desarman, pero que no entregan las armas…

Eso es seguir armadas. Si las guardan debajo de su cama, siguen armados.

¿Y si insisten, como en el caso de la Eta, en que las guardan pero no las usan?

No. Bajo ningún punto de vista sería aceptable eso.

Una fórmula podría ser que las Naciones Unidas las recibieran…

Podría ser. Fórmulas hay muchas, pero el pueblo colombiano tiene que tener la certeza de que las Farc se desarmaron.

¿Para qué pidió usted facultades para reformar la Ley 418 o ley de Orden Público?

Reformar esa ley me va a permitir suspender las órdenes de captura, una vez se firme el acuerdo, para que los guerrilleros se puedan ubicar en ciertas zonas y empiecen sus procesos de desarme.

El mismo presidente del Banco Mundial anunció ayuda financiera al proceso. ¿Es posible que cuando las Farc se desmovilicen reciban ese apoyo?

Claro que sí, por supuesto. Se trata de que se desmovilicen, y a quienes quieran seguir en el campo –creo que la mayoría– los vamos a apoyar, así como a otros habitantes de las zonas de conflicto, para que hagan proyectos productivos y tengan oportunidad de llevar una vida digna, sana y con trabajo.

¿Y el Banco Mundial apalancaría esa fórmula?

Sí, financiando los proyectos. Es parte del posconflicto, y lo que le interesó muchísimo es que nosotros ya estamos planeando eso con mucha responsabilidad. Ya hay proyectos piloto que, si son exitosos, ponen a producir más de 20 millones de hectáreas en Colombia.

¿El banco ayudaría a estructurar esos proyectos?

Lo está haciendo. Por ejemplo, es muy importante que los campesinos tengan acceso a los mercados. Usted puede tener la mejor producción, producir las mejores fresas del mundo, pero si no tiene acceso al mercado, está perdido. El Banco Mundial nos traerá su experiencia en otros casos exitosos de paz.

Todos los expertos coinciden en que la pobreza colombiana en el campo se origina en que no hay infraestructura para mover los productos del cultivo…

Para el desarrollo de nuestro campo son muy importantes las vías terciarias, así lo establecimos en la Misión Rural. Es más, por eso en el punto número uno del acuerdo con las Farc hay un componente muy importante de inversión en lo que llamamos bienes públicos: carreteras, escuelas, hospitales.

¿La empresa privada no va a aportar impositivamente al posconflicto?

Los ingresos del Estado, los impuestos que pagan los colombianos, no necesariamente están amarrados al posconflicto. Esa es una responsabilidad del Gobierno, y necesitamos ver cómo mantenemos el flujo de recursos para asignarlos a las tareas del posconflicto.

Hablando de impuestos, ¿los reajustará como propuso la misión tributaria?

Desde que fui ministro de Hacienda, he pensado que Colombia necesita una reforma tributaria estructural. Los mismos gremios y empresarios me lo han pedido. Estamos buscando cómo hacer para que nuestro sistema tributario sea mucho más equitativo, simple y eficiente.

¿Usted está dispuesto a concertar la reforma con los empresarios y trabajadores?

Este es un gobierno que dialoga. No vamos a imponerle a nadie nada, en la medida en que se entienda que el Estado necesita recursos para pagar la educación, la vivienda, la salud, las obras y la política social.

¿Y cómo logra concertar un aumento al IVA, o el IVA para útiles, por ejemplo?

El aumento del IVA es una propuesta del grupo de expertos, no es una propuesta del Gobierno. La vamos a evaluar, como muchas otras propuestas. De antemano le digo que lo de los útiles no me gusta porque afecta negativamente uno de los pilares de este gobierno que es la educación.

¿Cómo mejorar nuestro sistema tributario con el petróleo por debajo de 30 dólares? El asunto es dramático. ¿No le parece?

Es una situación muy difícil, pero no dramática, y la hemos venido manejando con éxito. Crecimos más que cualquier otro país mediano y grande de América Latina. Sigue subiendo el empleo, sigue bajando la pobreza y la pobreza extrema, y tenemos buenas perspectivas de crecimiento para este año porque comienzan las grandes obras de infraestructura. Hay planes muy agresivos de vivienda que van a generar mucho empleo y mayor dinámica económica, inclusive más que el año pasado. Solo la refinería de Cartagena, que está entrando en operación, va a aportar uno por ciento del crecimiento de la economía. La cosecha cafetera ha generado los ingresos más altos en la historia de los cafeteros; para este año se calcula que la industria puede crecer por encima del 7 por ciento, porque estaba represada por la revaluación y, ahora, con la devaluación va a tener muchas oportunidades de crecer.

Hay motivos de preocupación, es cierto, pero también hay muchos motivos para ser optimistas dentro de una situación internacional muy complicada.

¿Aspira a que el crecimiento del año pasado se mantenga este año?

Espero que se mantenga alrededor de 3 por ciento o, incluso, se supere.

A propósito de la venta de Isagén, ¿qué seguridad puede tener el país de que esos recursos se van a utilizar exclusivamente en infraestructura?

Toda la seguridad. Esto está establecido por ley en el Plan de Desarrollo. Ahí se determina la forma como va a operar el Fondo de Desarrollo de la Infraestructura, que a su vez da recursos a la Financiera de Desarrollo Nacional para apalancar las concesiones de 4G. Isagén va a seguir generando energía, e inclusive más capacidad de inversión para aumentar su generación. Le voy a dar un dato: ¿recuerda el último apagón? ¡Toda la energía estaba en manos del sector público!

Cómo observa el aumento de las tasas de interés para frenar la inflación?

Espero que no suban demasiado para no ahogar el crecimiento.

Mejor dicho, ¿que no sigan creciendo?

Dependiendo de cómo siga la inflación. La misión del banco es bajar la inflación. Eso está bien, pero que no sean tan drásticos que ahoguen el crecimiento.

Además de su próxima asistencia a la cumbre convocada por el presidente Barack Obama para conmemorar los 15 años del Plan Colombia, usted hará una visita oficial a Estados Unidos. ¿Qué metas tiene?

La conmemoración de los 15 años del Plan Colombia es parte de una visita oficial con una agenda muy intensa que incluye reuniones con el presidente Obama, el vicepresidente Joe Biden, con los presidentes del Senado y de la Cámara, y los dirigentes de ambos partidos en el Congreso. Tengo un almuerzo de trabajo con el secretario de Estado, John Kerry, y los equipos de los dos gobiernos para hacer una revisión de la agenda bilateral y mirar cómo va a ser el apoyo de Estados Unidos al posconflicto.

¿El componente militar del Plan Colombia se va a mantener?

Sí, claro. Uno de los papeles que va a jugar Colombia hacia el futuro es el de ayudar a otros países en materia de seguridad por la experiencia que hemos adquirido. Estados Unidos está interesado en que juguemos ese papel. El componente militar del Plan Colombia, si bien se puede reducir, no va a desaparecer. Se va a mantener.

¿Cómo se explica que, en un momento donde el país está en paz, su imagen, en vez de crecer, esté en descenso?

Yo tampoco entiendo porque los resultados del país, en términos generales, son muy positivos. Mire, Yamid: puede ser el costo político de asumir el reto de la paz, porque hacer la guerra es muy popular y mostrar trofeos genera aplausos.

¿Usted cree que su gabinete está desgastado ya?

Pues no, yo no creo. Mi gabinete es un excelente gabinete.

¿Usted va a tener un nuevo gabinete para el posconflicto?

Todo a su debido tiempo. Esperemos al posconflicto.

Usted nunca ha hecho una crisis ministerial, ¿no la va a hacer?

A mí no me gustan las crisis ministeriales.

El país sabe que usted no hace crisis ministeriales, reajusta. ¿Habrá reajustes?

De pronto puede haber ajustes. Hay algunas coyunturas que pueden justificar cambios, y esos cambios se pueden dar perfectamente, pero no tengo ningún afán.

¿Hay ministros que le hayan dicho que se quieren ir por cansancio, por ejemplo?

No tengo ninguna ministra o ministro que me haya dicho que se quiere ir. A mí no me lo han dicho. ¿Y a usted?

Se oye en círculos políticos. ¿Y los ministros que tienen aspiraciones a sucederlo?

Los tiempos aún les permiten estar de ministros. Si hay ministros cuyos nombres figuran para sucederme, quiere decir que tengo un buen gabinete.

En materia internacional, ¿cómo va con Venezuela?

Como siempre, quiero que a Venezuela le vaya bien porque nosotros estamos inexorablemente atados por 2.200 kilómetros de frontera y un pasado común. Siempre estaré muy agradecido por el apoyo al proceso de paz, que espero nos sigan prestando. Hago votos para que se pueda promover el diálogo entre el Ejecutivo y el Legislativo para resolver los problemas, y ambas partes saben que pueden contar con Colombia.

¿Y Panamá? ¿Cómo van las dificultades para firmar el acuerdo de intercambio de información financiera?

Ha habido avances, pero todavía no hemos llegado a ningún acuerdo satisfactorio para ambos países.

¿Y con Ecuador?

Tenemos las mejores relaciones. Tuvimos una reunión del gabinete bilateral muy productiva a finales del año, y con el presidente Rafael Correa nos entendemos muy bien.

¿Ecuador va a ser el país que va a garantizar el diálogo con el Eln?

Ecuador ya nos ha ayudado y está dispuesto a seguir ayudándonos, lo cual le agradezco enormemente al presidente Correa.

¿Esos contactos con el Eln van bien?

Vamos avanzando. Si uno avanza, quiere decir que van bien.

¿Cómo definiría usted el año que comienza, para el Gobierno y para usted?

Si logramos la paz, va a ser el año más espectacular en la historia del país.

“Si logramos”, dice usted. ¿Tiene dudas?

Es que yo no canto victoria sino hasta cuando se firme el acuerdo. Muchos de esos procesos se han quemado en la puerta del horno. Si firmamos, va a ser algo realmente extraordinario para Colombia. El pasado viernes, el presidente del Banco Mundial decía que el mundo entero está viendo este proceso como un caso de éxito y se quiere volcar a apoyarnos. Tenemos la oportunidad de unirnos, aprovechar esta coyuntura, dar un salto en nuestro progreso. Es un punto de inflexión en nuestro desarrollo. Con la paz se nos abren oportunidades como nunca hubiéramos imaginado; oportunidades de una mejor vida, de un mejor empleo, de un mejor futuro para nuestros hijos y para nuestros nietos. Unámonos para que esto se convierta en realidad.

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