Los conceptos vertidos en esta sección no reflejan necesariamente la línea editorial de Nodal. Consideramos importante que se conozcan porque contribuyen a tener una visión integral de la región.

Esta semana, Quito acoge la III Cumbre de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños. El foro del organismo intergubernamental, que nuclea a 33 países, se realiza en un escenario económico difícil y en medio del giro que se da en una parte de la región.

De ahí que resulta comprensible que la agenda del encuentro, al cual asistirán 21 jefes de Estado , incluya temas de calado. Entre ellos: la economía de América Latina y el Caribe, la protección del medioambiente, la paz regional y la erradicación de la pobreza.

En efecto, son asuntos que requieren de consenso para la búsqueda de soluciones, que son más que necesarias en esta zona del continente.Cabe esperar, por otro lado, que la reunión de la Celac y en especial la Cumbre presidencial no se conviertan en un tablado de confrontaciones.

Ese riesgo, conviene decirlo, apareció inicialmente a raíz del cruce de declaraciones entre los mandatarios de Venezuela, Nicolás Maduro, y de Argentina, Mauricio Macri.

El heredero de Hugo Chávez, cuyo régimen se halla en su peor momento, ha dicho ayer que irá “con todo” contra su colega del país del Cono Sur, quien anunció a último momento que no vendría a la cita.

Un cruce verbal de esa índole, naturalmente, no es un buen antecedente para el foro. Para encontrar salidas a los problemas comunes que afrontan los países de la Celac hacen falta armonía y más diálogo. La cumbre es una oportunidad para una auténtica integración.

El Comercio