El presidente argentino Mauricio Macri llegó este mediodía a la estancia de Anchorena, donde se desarrolló su primera reunión formal con Tabaré Vázquez.

Macri llegó en helicóptero sobre las 13 horas, como habían pactado, y el encuentro se realizó en el marco de un asado que el uruguayo había prometido cuando en diciembre viajó a Argentina para presenciar la toma de mando de su par.

El mandatario argentino llegó acompañado de su canciller, Susana Malcorra, el jefe de Gabinete Ministerial, Marcos Peña, el presidente de la Cámara de Diputados, Emilio Monzón, el secretario de Asuntos Estratégicos, Fulvio Pompeo, y el embajador de Argentina en Uruguay, Guillermo Montenegro.

Por su parte, Vázquez estuvo acompañado por el canciller Rodolfo Nin Novoa, al secretario de la Presidencia, Miguel Ángel Toma, al embajador uruguayo en Argentina, Héctor Lescano y al director general para Asuntos de Política del Ministerio de Relaciones Exteriores, Martín Vidal.

En su cuenta oficial de Twitter, Macri escribió sobre el encuentro con Vázquez y el significado que el mismo tiene.

Los anuncios.

Luego del encuentro, en una conferencia de prensa, los mandatarios repasaron los temas tratados.

Vázquez dijo que fue una reunión “fructífera” en acuerdos “trascendentales para ambos países” y anunciaron que realizarán un acuerdo en relación a la construcción de la regasificadora en Uruguay:  Argentina comprará el gas. También se habló de levantar las trabas comerciales a los puertos uruguayos.

Uruguay se comprometió a que obras de regasificadora estén culminadas en tiempo y forma.

Otro de los anuncios fue  que ambos países presentarán una candidatura conjunta para ser la sede del Mundial de Fútbol en el año 2030.

El argentino deseó que “estas dos iniciativas sean el principio de muchas más”.

Ambos mandatarios realizaron la declaración de manera conjunta y sin preguntas de los periodistas presentes.

En un gesto recibido con gran satisfacción por Uruguay, el gobierno de Macri derogó la prohibición adoptada en noviembre de 2013 que impedía que los buques provenientes de puertos de la vecina orilla hicieran transbordo en terminales uruguayas.

La medida había provocado un gran desvío de tráfico que habitualmente captaba Montevideo proveniente de la Patagonia hacia puertos del sur de Brasil, en particular Río Grande.

Macri le mostró a Vázquez una muestra del decreto correspodiente que está vigente desde el miércoles pasado y comentó, en conferencia de prensa, que la prohibición resuelta por su antecesora Cristina Fernández de Kirchner había sido “poco feliz”.

Vázquez anunció también un acuerdo entre Uruguay y Argentina para trabajar en conjunto monitoreo ambiental de ríos y espacios comunes, mediante la creación de un laboratorio de última generación para control medioambiental que sirva también al Mercosur y la región.

“Es una reunión de mutua conveniencia”.

“En el ambiente del comercio exterior hay una buena expectativa respecto de la reunión que mantendrán los presidentes y considero que la misma será de mutua conveniencia”, dijo a El País Miguel Ponce, quien junto a Marcelo Elizondo son los directivos del Centro de Estudios para el Comercio Exterior del Siglo XXI argentino.

Ponce señaló que en los últimos días mantuvo contactos con privados e incluso con exembajadores argentinos en Uruguay y que todos coinciden en que será un evento positivo.

“Será positivo por varias cuestiones, en primer lugar porque muchas medidas que tomó el actual gobierno como el quite del cepo y lo de las DJAI cayeron muy bien en Uruguay. Por otro lado se cayó el acuerdo con Brasil y China y entonces Argentina vuelve a tomar relevancia para Uruguay a nivel de interés económico y comercial y en lo que refiere al turismo hay un ‘verano argentino’ después de mucho tiempo. Todo eso genera simpatía hacia la Argentina por parte de Uruguay”, explicó el especialista y agregó: “Y digo que es de mutua conveniencia ya que a nivel de la política internacional se genera todo un símbolo en tanto que Vázquez fue quien en su momento se peleó con Néstor Kirchner y en las últimas elecciones Tabaré, a diferencia de Mujica, se mantuvo neutral. Desde esa época tras la pelea con Néstor no hubo nuevas reuniones binacionales en las que se coincidiera en la visión con respecto a la región. Por ejemplo yo creo que hoy en la posición sobre Venezuela, la de Macri es más cercana a lo que piensa Uruguay que a lo que piensa Brasil con Dilma”.

Acuerdo Mercosur-Unión Europea.

En ese sentido, Ponce consideró que el acuerdo Mercosur-Unión Europea (UE) será el vértice de unión que genere una situación de ganancia para ambos países.

“Antes de asumir Macri junto a su equipo económico almorzó con el actual canciller español que viajaba a Paraguay, la reunión la organizó quien fuera embajador de la UE en Argentina y quien hoy maneja las relaciones con América Latina en la cancillería española, Alfonso Díaz Torres y según lo que trascendió la UE ya tiene coincidencia en la respuesta para concretar el acuerdo, por lo que se puede apretar el acelerador y eso le sirve tanto a Macri como a Vázquez. A Vázquez porque Uruguay hoy tiene hoy la presidencia pro-tempore del Mercosur; y a Macri porque mostraría una efectividad conducente de entrada y podrá viajar a la Cumbre de Davos exponiendo que no es sólo Argentina sino que es una postura compartida y que muestra de ellos es que se ha reunido con presidentes como Vázquez en ese sentido”, señaló.

Búsqueda de acuerdos y equilibrio.

Asimismo, Ponce evaluó que el dólar en Argentina “seguirá subiendo”, pero que no irá “más allá de los 15 pesos”. “Se mantendrá en una franja de entre 14 y 15”, dijo y añadió que espera que en lo interno el actual gobierno argentino “acelere la locomotora de un acuerdo que no sea sólo corporativo sino político, económico y social”, es decir que en “la negociación no estén sólo los empresarios y los gremios, sino que se busque el equilibrio y que la política en tanto lo que refiere a su actuación mediante el Estado esté presente ya que en los últimos años el estado fue el principal empleador e inversor en la Argentina” y que ese pacto “debe permitir en la puja redistributiva inevitable que el precio del sinceramiento económico no lo terminen pagando los más débiles”.

“Se trata de un acuerdo en que todos, la política, los privados y los trabajadores, tendrán que conceder algo”, finalizó.

elpais


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