Hoy jueves Tabaré Vázquez y el presidente de Argentina Mauricio Macri, se reunirán para tratar iniciar una nueva etapa en el relacionamiento entre ambos países.

El canciller Rodolfo Nin Novoa dijo que la prioridad es tener buenas relaciones con el país vecino, porque “las mismas estuvieron deterioradas durante un tiempo”, puntualizó.

El canciller está convencido de que hay “buen ambiente” para restablecer las relaciones, “porque hay otra manera de encarar las relaciones entre países que son hermanos” señaló, aludiendo a Macri en comparación con el gobierno de su antecesora Cristina Fernández de Kirchner.

APERTURA. Nin Novoa no descartó la posibilidad de que Uruguay se integre al Tratado Transpacífico, y señaló que se evalúan todas las posibilidades de acercarse a otros bloques comerciales que “aporten al país”.

“A todos los países del Transpacífico, el Uruguay les vende 1.400 millones de dólares, y los países que integran el Transpacífico nos venden a nosotros 2.400 millones de dólares. Nosotros les vendemos materias primas, y ellos nos venden cosas que no producimos. (…) Además, en ese tratado hay países que compiten directamente con lo que nosotros vendemos, como Australia y Nueva Zelanda” puntualizó Nin.

Subrayado

El primer asado de Vázquez y Macri

Ya no son 35 temas. La agenda bilateral del gobierno uruguayo con el argentino se redujo tras las últimas medidas del flamante presidente de la vecina orilla Mauricio Macri, quien hoy tendrá la primera reunión formal con Tabaré Vázquez en la estancia de Anchorena en Colonia.

Asado será el menú que reunirá a ambos mandatarios. La delegación argentina además se compone de la canciller Susana Malcorra, el embajador Guillermo Montenegro, el asesor en relaciones internacionales Julio Pompeo, y el jefe del Gabinete, Marcos Peña.

La contraparte uruguaya será el ministro de Relaciones Exteriores, Rodolfo Nin Novoa, el embajador Héctor Lescano, el secretario de la Presidencia, Miguel Ángel Toma, y el director de Asuntos Políticos de la Cancillería, Martín Vidal.

“La agenda sin duda bajó en cantidad de puntos, pero igual tenemos mucho para discutir”, dijo Nin Novoa a El País. “La expectativa es llegar a algún acuerdo rápido en la reunión y ponernos a trabajar sobre el resto de los temas que necesitamos para funcionar”, acotó.
Canales y puentes.

Nin Novoa insistió en que “la prioridad es tener buenas relaciones y buscar soluciones a los problemas”, pero el foco de la agenda hoy está puesto en tres asuntos: canales de navegabilidad y puertos, conectividad aérea y monitoreo ambiental.

Argentina ya puso fin a las restricciones a las importaciones que afectaban las ventas uruguayas, y ya se vieron los primeros efectos del levantamiento del cepo cambiario con la llegada de más argentinos a Punta del Este. Sin embargo, hace dos años que Argentina mantiene una prohibición a realizar transbordos de mercadería de ese país en Uruguay, algo que el puerto de Montevideo ha logrado superar aunque los operadores luchan porque la medida se revierta.

Ese asunto estará en la mesa hoy al igual que el Canal Magdalena. A fin de enero se vence el plazo de 180 días establecido en el Tratado del Río de la Plata para que el gobierno uruguayo definiese si participaría o no en su construcción propuesta por Argentina.

El nuevo canal, de unos 53 kilómetros de longitud, se prevé que reemplace al actual canal de navegación denominado Punta Indio, para el acceso desde el Atlántico a los puertos argentinos y permita a los buques entrar y salir a plena carga.

Pero no todos los operadores ni expertos creen que esto sea tan fácil ni tan inmediato, entre otros puntos, porque también requiere dragado. Nin Novoa anunció que “Uruguay ya presentó una nota diciendo que le interesa la coparticipación en el canal y ahora empezará el intercambio”.

Según el canciller la construcción de este canal alternativo “no necesariamente producirá una afectación a Uruguay; todo depende del canal de Punta Indio”. Parte de las negociaciones con Argentina de hoy pasan por cómo se hará el dragado y mantenimiento de dicho canal, tarea que actualmente lleva adelante el vecino país y que ya expresó que no le interesará seguir. “Todo es parte de la negociación por eso decidimos participar”, remarcó Nin.

Otro asunto es la conectividad aérea. “Ya buscamos frecuencias para Alas U en el puente aéreo y nos las dieron, y ahora estamos buscando para (la aerolínea) Amaszonas que adquirió BQB”, indicó Nin Novoa.

El monitoreo ambiental es, si se quiere, uno de los temas que genera mayores incógnitas. A nivel de las plantas de celulosa, esta tarea comenzó a realizarse en 2010 tras un acuerdo entre los expresidentes Cristina Fernández y José Mujica, pero los resultados no se dieron a conocer. En 2014 Mujica autorizó un aumento en la producción para UPM y allí surgieron diferencias: Uruguay consideró que la planta cumplía con los parámetros ambientales y Argentina decía que se excedía.

Asimismo, un tema que parece haber quedado de lado es el eventual impacto que podría tener la central nuclear Atocha III, ubicada cerca de la ciudad argentina de Campana, que había sido incluida originalmente en la agenda bilateral negociada entre los cancilleres Nin Novoa y Héctor Timerman al asumir Vázquez en marzo pasado.

En la lista también hay otros temas. “Se acaba de adjudicar una licitación para un estudio de prefactibilidad para construir un puente sobre el río Uruguay entre Bella Unión y Monte Caseros, y con el Ministerio de Transporte estamos hablando de un puente angosto frente a Brazo Largo (cerca de Nueva Palmira) donde hay un polo de distribución. Este es uno, pero otros temas similares van a surgir”, dijo Nin Novoa.

Uno que seguro no pasará por alto, es la posibilidad de modificar el artículo 32 del Tratado del Mercosur para poder negociar de forma individual con terceros países. Macri está afín a que esto ocurra y ya ha realizado contactos en sus tres viajes regionales previos a éste, cuando visitó a Dilma Rousseff en Brasil, a Michelle Bachelet en Chile, y en la cumbre del Mercosur en Paraguay. Este asunto y la oferta a presentar ante la Unión Europea estarán también, al menos, en la sobremesa.

El País