El ministro de Gobierno (Interior), Carlos Romero, y el viceministro de Sustancias Controladas, Felipe Cáceres, participaron en el acto celebrado en el Chapare (centro), una de las principales zonas productoras de hoja de coca.

Perú, Colombia y Bolivia son los principales países productores de hoja de coca y de su derivado ilegal, la cocaína.

La hoja de coca está protegida en Bolivia por la Constitución promulgada por Morales en 2009 por sus usos culturales, religiosos y medicinales, aunque la planta también es derivada al narcotráfico al contener alcaloides que son la base de la producción de cocaína.

La legislación boliviana admite un máximo de 12.000 hectáreas de hojas de coca para usos lícitos, pero el Ejecutivo discute un proyecto de ley, en consulta con los sectores campesinos, que podría subir ese límite hasta las 20.000 hectáreas.

En agosto del año pasado, la Oficina de las Naciones Unidas para la Droga y el Delito (UNODC) certificó que Bolivia tenía unas 20.400 hectáreas de coca en total en 2014.

En 2015, las fuerzas encargadas de la lucha antidrogas en Bolivia destruyeron unas 11.000 hectáreas de plantaciones ilegales de hoja de coca y confiscaron 20,6 toneladas de cocaína.

El viceministro Cáceres anunció que la Fuerza Especial de Lucha contra el Narcotráfico (FELCN) “reforzará” los convenios firmados con países vecinos para combatir el tráfico de drogas en las zonas fronterizas, según la agencia estatal ABI.

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