Los conceptos vertidos en esta sección no reflejan necesariamente la línea editorial de Nodal. Consideramos importante que se conozcan porque contribuyen a tener una visión integral de la región.

A una escasa semana de la verificación del referéndum, seguimos observando entre las personas, los medios y, lo peor, entre los políticos, que por lo menos una buena parte no sabe para qué es la consulta y muchos están actuando sin tener una conciencia de lo que se pretende. El debate se ha centrado en que si el Gobierno de Evo Morales habría sido el mejor desde la fundación de la República y de si, por ello, no merece quedarse durante cinco años más a partir de enero de 2020. La propaganda gubernamental dirigió toda su empeño hacia los logros del MAS y exhibió una serie de inauguraciones de obras que coparon los costosos espacios de la televisión. A su vez la oposición entró en el juego, protestando por tanto derroche del oficialismo, negando que la administración de Morales hubiera sido buena y reprochando su ineficiencia y corrupción.

No se va a acudir a las urnas el próximo domingo para juzgar si hubo un progreso jamás visto en Bolivia o si Evo Morales fue el mejor mandatario. De lo que se trata es de una reforma del artículo 168, que democráticamente limita el ejercicio del mando. Se trata de aceptar o evitar que el presidente Morales y el vicepresidente García Linera candidateen, una vez más, el año 2019. Es decir, admitir o rechazar que ese binomio político perdure durante cuatro periodos consecutivos en el poder.

Ha sido inevitable, empero, que se produzcan ataques de uno y otro lado. Los partidarios del No, que son los opositores, han puesto a la vista enormes hechos de corrupción como los del Fondo Indígena, el más grande de todos, además del último escándalo sobre un presunto tráfico de influencias y abuso de poder, producto de una relación sentimental del presidente, denunciado por el periodista cruceño Carlos Valverde.

Los oficialistas partidarios del Sí han repetido que los opositores no tienen un programa de gobierno, que quieren el retorno al pasado y que están dirigidos y financiados desde el exterior por políticos que ya pasaron con mal recuerdo por el Palacio Quemado y que ahora están exiliados o son prófugos de la justicia.

Al margen de la disputa política y callejera, según recientes sondeos existiría una lucha cerrada entre quienes apoyan la modificación constitucional y quienes la niegan, con un estancamiento del Sí y un leve ascenso del No. En una semana más se sabrá cuál será el camino que adopte la nación y abrigamos la esperanza de que la población no se equivoque en resguardo del sistema de derecho

El Deber


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