En plenas vacaciones pero más conectados que nunca. Ayer en medio del período de descanso miles de estudiantes matriculados en primer año monitorearon la web de la gratuidad del Mineduc para revisar si formaban parte de la nueva nómina de beneficiados. Así, la cartera informó que de los 20 mil jóvenes que figuraban como “pendientes”, cerca de 10 mil finalmente podrán estudiar sin costo a partir de marzo. Los otros,  fueron rechazados o, en menor proporción, continúan pendientes.

Con ello, ya hay 40.134 estudiantes que ingresarán a la universidad y cursarán la carrera gratis, según las estadísticas del Mineduc. Esto representa cerca de la mitad de los 80.911 alumnos matriculados en primer año en las 30 universidades adscritas a la gratuidad.

Estos beneficiados se suman a los 80.163 estudiantes de cursos superiores que obtuvieron la gratuidad, lo que deja preliminarmente la cifra de 120 mil alumnos con esta forma de financiamiento. Sin embargo, la proyección de beneficiados del gobierno fue de 180 mil, cifra que a un mes de que comiencen las clases aún no se completa.

Desde el movimiento estudiantil dudan de las proyecciones del Ejecutivo y llaman a transparentar las cifras. “Hoy, que la gratuidad no le alcance a la meta que tiene el gobierno demuestra que no está considerada como derecho social, sino que es una beca que se está implementando”, señaló Carolina Figueroa, presidenta de la Federación de Estudiantes de la U. Diego Portales y vocera de los estudiantes de planteles privados de la Confech.

La cifra de beneficiados aún no es definitiva. Ayer se abrió un nuevo período de postulación para quienes nunca habían llenado el Formulario Único de Acreditación Socioeconómica (FUAS), procedimiento necesario para recibir cualquier beneficio del Estado. En esa línea, tanto ellos como los 67.418 estudiantes de cursos superiores que aparecen pendientes sabrán recién en abril si son finalmente beneficiados. Aún así, no hay certeza de llegar a los 180 mil favorecidos con esta nueva política.

“A esta altura parece difícil llegar a los 180 mil, pero tampoco se puede afirmar tan tajantemente porque el gobierno no informa bien cómo está procediendo para la clasificación de los alumnos en la gratuidad”, señaló el investigador de la U. Diego Portales y ex ministro de Educación, José Joaquín Brunner, quien agregó que “los mismos estudiantes han estado reclamando de la falta de claridad del procedimiento. El ministerio debiera preocuparse de mostrar cómo es que hace efectiva la gratuidad, sobre todo en ese límite difuso que te hace estar dentro o fuera del 50% más vulnerable”.

En esa línea, Diego Durán, rector de la U. Católica del Maule y vicepresidente alterno del Consejo de Rectores, enfatizó que la gratuidad es algo bueno para el país, pero señaló que “no tener pasos rigurosos al principio ha significado que se ha debido aplazar la decisión final respecto de los beneficiados. Muchos estudiantes no van a saber hasta abril si van a tener gratuidad y para muchos eso es complejo”.

En tanto, el rector de la Universidad de Talca, Alvaro Rojas, manifestó que a raíz que aún hay procesos abiertos no se puede saber de manera definitiva cuántos serán los beneficiados. “De todos modos, esperamos que se pueda tener zanjado en marzo al menos el total de beneficiados de primer año. Esto sobre todo porque la universidad, por ejemplo, no recibe sus aranceles de matrícula y es complejo para las finanzas de la universidad porque siempre contamos con esos recursos los primeros meses, que son los más bajos en aportes públicos”, indicó la máxima autoridad de dicha casa de estudios.

En esa línea, José Joaquín Brunner también remarcó que conocer tan tarde la cifra definitiva de beneficiados no sólo pone en aprietos a los estudiantes y sus familias, sino a las universidades.

“La improvisación que muchas veces se acusó en el desarrollo e implementación de esta medida ahora se ha confirmado, porque efectivamente no es bueno para estudiantes, pero tampoco para las instituciones el estar a mediados de febrero con un grado muy alto de incertidumbre”, dijo el experto.

Para el rector Durán, que se vaya avanzando rápido en la entrega de resultados de la gratuidad “es mejor para el país y para las familias para que vayan saliendo de la incertidumbre”. Agregó que las proyecciones del gobierno han cambiado y que desde hace un tiempo “se sabe que no alcanzarán los pronósticos iniciales”. En ese contexto reafirma que “lo importante es que el Estado pueda garantizar que la cifra de potenciales beneficiados es la correcta y se hagan las cosas bien”.

Pero para Carolina Figueroa el problema de que sean menos los beneficiados radica en que “esos estudiantes tendrán que ingresar al sistema de crédito, lo significa que va a haber más deudas y se va a seguir reproduciendo el sistema de mercado que criticamos”.

Según las estadísticas entregadas por el Mineduc, 29% de los beneficiados de primer año provienen de la Región Metropolitana. En tanto, un 55% es mujer y el 45% hombre.

Andrés Espinoza, no beneficiado: “La gratuidad era la oportunidad que tenía, sin eso es imposible”

“No beneficiado”. Esa fue la respuesta que recibió ayer Andrés Espinoza (26), cuando ingresó al portal de gratuidad del Ministerio de Educación (Mineduc) para ver si finalmente había obtenido la ayuda. La razón, según la página web, es porque no cumple con las condiciones socioeconómicas.

Espinoza quedó pendiente durante el primer proceso para los estudiantes de primer año, por lo que debía esperar hasta ayer para saber si finalmente podía estudiar gratuitamente. Hasta ahí, nada le pareció extraño, ya que había posibilidades de quedar pendiente. Eso hasta que su hermana, quien postuló a la gratuidad como estudiante de segundo año de Veterinaria, supo el martes pasado que sí obtuvo el beneficio. “Fui al Mineduc a preguntar qué pasaba y me dijeron que tenía que esperar hasta hoy (ayer)”.

Para él, el resultado es extraño, ya que comparte la misma situación socioeconómica que su hermana.

Ambos viven en Maipú junto a su familia. El único ingreso proviene de su padre, quien trabaja como independiente prestando servicios de remolque, en los que ocasionalmente Espinoza ayuda. Con este trabajo, que no es estable, ingresan aproximadamente $ 400 mil  a $ 415 mil al hogar. Según él, junto a su hermana entregaron la misma información al momento de acreditar su situación familiar y, al sacar cuentas “con el sueldo de mi papá, estamos en el rango para recibir la ayuda del estado”, señala. Es por esto que no comprende cómo es posible que su hermana sí haya recibido el beneficio y él no. Ahora, sin la ayuda, el problema que enfrenta Espinoza es que tiene hasta el 31 de marzo para pagar la matrícula de la carrera en la que se inscribió: Ingeniería Comercial en la U. Autónoma, Además, sin el beneficio, deberá pagar alrededor de $ 300 mil mensuales. Por esto, señala que “creo que no podré estudiar. La gratuidad era la oportunidad que tenía, sin eso es imposible”.

Además, está preocupado por la apelación, ya que en la página web de la gratuidad no le aparece la posibilidad de realizar ese proceso, por lo que hoy asistirá al Mineduc para aclarar su situación.

Francisco Bustamante, beneficiado: “Sé que es un desafío y estoy dispuesto a esforzarme” 

“Siento una gran responsabilidad de sacar la carrera a tiempo. No puedo echarme ningún ramo. Se lo prometí a mi mamá”, dice Francisco Bustamante (26). Ayer se enteró de que era uno de los beneficiados de la gratuidad. El joven, que vive en Villa Alemana con su madre y su tía abuela, entrará a estudiar Kinesiología en la Pontificia Universidad Católica de Valparaíso.

Para él, esta es la oportunidad que siempre ha esperado para lograr sus sueños. El joven cuenta que se encontraba con su mamá cuando recibió la noticia. “Ambos estábamos muy contentos. Pero después ella me retó, porque me dijo que no podía desperdiciar esta oportunidad. Yo sé que es un desafío y estoy dispuesto a esforzarme completamente”, indica Francisco.

Su mamá está cesante desde 2012 y su tía recibe una pensión de jubilada. Su padre le da aportes mensuales para ayudar en su cuidado. El joven reconoce que en su casa los ingresos son pocos, por eso para él la gratuidad es tan importante. “Yo sé que, de no haberla obtenido, hubiera sido una carga enorme para mi familia”, confiesa. Es por esto que para él, la gratuidad presenta una gran responsabilidad con sus padres. Él no es el primero en ir a la universidad en su familia. Su hermana por parte de padre se tituló hace años y él también tenía el anhelo de seguir sus pasos y para su madre, esto es lo que siempre quiso para él.

En caso de que no hubiese recibido el beneficio, el joven dice que contaba con buscar créditos y becas, pero sabe que eso no habría sido lo mismo. “Hay créditos y becas, pero igual hubiésemos tenido que pagar. Y después habría quedado endeudado y eso no es lo que quiero”, dice.

Sobre la gratuidad, Francisco dice que es una medida que puede cambiar la vida de muchos. “Encuentro que es muy bueno que le estén dando esta oportunidad a familias de menos recursos y espero que de a poco se amplíe, para que todos los chilenos que tengan ganas de estudiar puedan hacerlo”, señala el joven, quien espera ansioso la entrada a clases.

Camila Salazar, no beneficiada: “Ahora no se cómo voy a pagar la universidad”

Camila Salazar, (20) estaba segura de que iba a obtener la gratuidad debido a su situación socioeconómica. Vive junto a su padre en la comuna de Lo Prado, en una casa que le dejaron sus abuelos.

En su hogar, su padre es el único con un ingreso más o menos estable. “Mi papá trabaja entregando equipos telefónicos de una compañía, a la gente que los compra por la página de internet”, explica Salazar. El sueldo de él fluctúa entre los $ 200 mil y $ 250 mil al mes.

Al momento de completar el Formulario Único de Acreditación Socioeconómica (FUAS), para acreditar su situación, su padre quedó como trabajador informal. Debido a esto, tenía fe en que recibiría el benefició. Tanto así, que se matriculó en Educación de Párvulos en la U. Alberto Hurtado, en donde le señalaron que si no recibía el beneficio, debería pagar la matrícula en marzo. Lo que deberá hacer finalmente.

Ayer, luego de que el Ministerio de Educación (Mineduc) habilitara el portal para saber los resultados de los estudiantes de primer año que quedaron pendientes, estuvo horas viendo como su estado seguía igual. Luego de actualizar la página, volvió a ingresar y se dio cuenta que finalmente no obtuvo el beneficio ya que, de acuerdo a la información en la página, no está dentro del 50% de la población más vulnerable del país.

“Estoy  con las emociones a flor de piel porque estaba segura de que iba a obtener la gratuidad. La verdad es que todavía no asimilo la noticia. En el fondo, es decepcionante para todos los que quedamos pendientes en el primer proceso”, señala Salazar.

Esta situación ha complicado su ingreso a la universidad. “Ahora no sé cómo voy a pagar la carrera. La mensualidad sale más de $ 250 mil”, explica.

A pesar de que postuló a becas y créditos, sabe que no es lo mismo que estudiar gratis. “Tendré que estudiar con el Crédito con Aval de Estado (CAE), y para pagarlo, voy a tener que trabajar, no tengo otra posibilidad”.

A pesar de que apelará la decisión, prefiere no hacerse ilusiones. “Sería genial que me la dieran después de la apelación, pero ya no quiero ilusionarme, Si no salí ahora con el beneficio, dudo que me lo vayan a dar después”, manifiesta.

La Tercera