El presidente de Costa Rica, Luis Guillermo Solís, advirtió este miércoles de que en su país habrá “caos” y “miseria” si no se aprueba una reforma fiscal para paliar el creciente déficit fiscal, que en 2015 cerró en 5,9% del Producto Interno Bruto (PIB).

“La posibilidad de que el Gobierno actual deba terminar su gestión en un contexto de creciente déficit fiscal está a la mano, también lo está que el próximo Gobierno deba iniciar su gestión con un déficit cercano al 8,5% del PIB”, dijo Solís en un discurso tras firmar la ley del nuevo Código Procesal Civil.

El mandatario afirmó que el elevado déficit dejaría al próximo Gobierno (2018-2022) en “una condición indeseable que sumiría al país en un proceloso de Marzo de miseria, turbación social, retroceso institucional y caos político”.

Solís expresó que no exagera ni pretende asustar a la población con “visiones apocalípticas”, sino crear conciencia en la necesidad de aprobar reformas tributarias que aumenten los ingresos del Estado para continuar con los programas sociales y la inversión en educación, salud y seguridad.

“De la solución que se le busque (al déficit) dependerá en buena medida la capacidad del Estado de cumplir con las obligaciones que la Constitución le demanda”, aseveró Solís.

El mandatario se mostró “convencido de que este panorama tan poco alentador puede superarse con sentido común, responsabilidad social y voluntad política”. Aseguró que está acelerando las conversaciones con los representantes de los partidos políticos en la Asamblea Legislativa, con el fin de impulsar una serie de proyectos de ley que buscan reducir el déficit.

Entre estos proyectos destacan uno para combatir la evasión y otro que hace modificaciones al impuesto sobre la renta, principalmente con la introducción de la renta global.

La principal iniciativa, y a la vez la más polémica, es la conversión del impuesto de ventas del 13% en uno de valor agregado (IVA) del 15% que además aumentará la base de productos y servicios por gravar.

El sector empresarial y algunos partidos de oposición se oponen a esta iniciativa, pues exigen al Gobierno que antes de impulsar más impuestos, reduzca el gasto y ordene las escalas salariales del sector público.

Diversos sindicatos también han manifestado su oposición, ya que consideran que los más afectados con nuevos tributos serán la clase media y baja.

El año pasado Costa Rica cerró con un déficit fiscal del 5,9 % del PIB, que según las proyecciones del Banco Central, subirá al 6,2 % en 2016 y al 7 % en 2017 si no se introducen reformas.

El Financiero