El presidente Luis Guillermo Solís negó, este lunes, que la política agrícola de su Gobierno esté parcializada por tintes ideológicos en favor de los productos locales, o en detrimento de los importadores y exportadores.

“Sobre si el Gobierno está cambiando su posición respecto las importaciones costarricenses en una acción que podría ser catalogada como proteccionista, de ninguna manera, esa no es la tesis del Gobierno”.

“Queremos que nuestros productores agropecuarios compitan en buena lid con las importaciones de terceros países. Lo que hemos dicho es que, en algunos casos, se ha vuelto necesario salvaguardar la capacidad productiva de estos sectores en temas conocidos en su momento, como arroz o azúcar, pero no hay ningún cambio, ni se ha instruido ningún cambio que pueda, llamémoslo, contaminar, ya no de insectos, sino de ideología”, declaró Solís.

De esa forma reaccionó Solís ante las declaraciones del embajador de Estados Unidos, Stafford Fitzgerald Haney, quien aseguró en una entrevista con  La Nación que la política agrícola de esta administración está tensando las relaciones entre ambos país.

Especialmente, el estadounidense cuestionó la labor del Servicio Fitosanitario del Estado (SFE), pues considera que ha sido manejado bajo parámetros políticos y no científicos a la hora de detener la importación de algunos productos agropecuarios provenientes de Estados Unidos y otros países, como el aguacate y la papa.

Haney es del criterio de que el actual Gobierno no cumple al 100% los convenios internacionales que regulan la importación y exportación de productos agrarios.

Sin tensiones. El presidente Solís no cree que existe algún tipo de tensión con la administración de Barack Obama, sino que se trata de una serie de “observaciones”, las cuales, afirma, se deben de atender a la brevedad.

El mandatario ordenó al ministro de Agricultura, Luis Felipe Arauz, redoblar esfuerzos como rector del SFE, así como, a Francisco Dall’Anese, director de ese órgano, el cual controla la idoneidad de los productos agrícolas que se importan y exportan.

“Toda la actitud del Gobierno es, ha sido y continuará siendo de proteger la exportación, mejorar los puertos y si hubiese alguna debilidad o si existiese alguna condición que pone en riesgo esa voluntad, pues la atenderemos cómo debemos atenderla, de inmediato”, expresó Solís.

“No hay tensiones, lo que hay entre el gobierno de Estados Unidos y el de Costa Rica, es una serie de observaciones, de las cuales hemos tomado debida nota, que tienen que ver con el trabajo que se realiza desde el Servicio Fitosanitario respecto del control que se le hace rutinariamente a las exportaciones de Costa Rica. Ha habido en esa materia una serie de embarques que aparentemente, según las autoridades de los Estados Unidos, estaban contaminados por bacterias o insectos en las tarimas o en los empaques, lo cual obligaba a que fuesen rechazados por las autoridades de ese país”, agregó.

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