Además del uso para fines recreativos, el gobierno tiene planes para la explotación del cannabis medicinal y de uso industrial. Para la marihuana medicinal, el gobierno planea destinar treinta hectáreas, diez veces más de las que utilizará el Estado para cultivar el cannabis recreativo que se venderá en las farmacias.

En noviembre, el secretario de la Junta Nacional de Drogas, Milton Romani, declaró que hay tres empresas extranjeras (de Israel, Canadá y Australia) que manifestaron al gobierno su interés en plantar marihuana medicinal para el mercado interno y la exportación.

En este contexto, varias empresas están consultando estudios jurídicos y contables para asesorarse sobre proyectos vinculados a la marihuana. El abogado Adrián Gutiérrez, socio de Rueda Abadi Pereira Consultores, dijo a El País que este interés existe. “Tenemos varias consultas y hay varias personas que están pensando en radicarse en Uruguay con negocios en base al desarrollo de proyectos de cannabis medicinal y cáñamo.

El mayor atractivo para inversores está en lo medicinal. Un estadounidense nos pidió tramites de residencia”, dijo. La industria de la marihuana también trae consigo un abanico de negocios accesorios. Por ejemplo, el empresario brasilero, Samy Abud Yoshima, director de Senses Biotech importó una máquina que permite testear la calidad de la marihuana.

El objetivo de su empresa es el desarrollo de medicamentos en base al cannabis y Uruguay, con 160.000 usuarios de cannabis y 40.000 autocultivadores se presta como una oportunidad. El empresario dijo a El País que su máquina, que fue presentada al IRCCA, testea la potencia de la marihuana. “Mide la cantidad de sustancias activas en la planta: THC, THCA, SDD y SDDA y es importante para pacientes medicinales que necesitan un cannabis más que otro”. La muestra toma 4 minutos y el costo por cogollo es de $ 200 y para estratos (extracciones de cannabis para tratamiento de patología) $ 300.

El País