Haití vive bajo una crisis general crónica que se agravó en los últimos años, principalmente después de la llegada al poder del gobierno de Michel Martelly, quien fue una imposición de la comunidad internacional a través de la OEA y de los Estados Unidos para defender intereses extranjeros.

Entre sus funciones, Martelly debió tener organizadas las siguientes elecciones desde su llegada al poder en 2011, pero comenzó un proceso de procrastinación para organizar este proceso electoral que hasta ahora no se ha realizado de la mejor forma. También tendría que haber realizado elecciones para un tercio del senado en 2012 y otro tercio en 2014 pero no lo hizo y el país sigue pagando por esta situación.

Al interior de este proceso de aplazamientos están las maniobras del presidente para montar e imponer un Concejo Electoral a su servicio. Sin embargo, gracias a la resistencia de algunos sectores de la sociedad se llegó a un acuerdo para la formación de un nuevo gabinete de gobierno y un Concejo Electoral Provisorio (CEP) con personalidades elegidas por los mismos sectores sociales al comienzo de 2015. Sin embargo, Martelly consiguió manipularlo todo.

Por ejemplo, llegó a controlar seis de los nueve miembros del CEP a pesar de que ellos fueron elegidos por diferentes sectores de la sociedad (Iglesia Católica, Iglesia Protestante,Vudú, sector privado, sindicatos, organizaciones de mujeres, organizaciones campesinas y universidades). Este Concejo comenzó el proceso electoral en marzo de 2015.

Por otro lado, el país enfrenta hoy un desastre económico. Por ejemplo, la gourde (moneda nacional) cayó de 43 por un dólar a 60 por un dólar. Hay  una tasa de inflación de más del 10% y el  país pasó de producir el 40% de sus alimentos a una producción del 20% en 2015, en parte gracias a la grave sequía que soporta hace tiempo. En algunas regiones no llueve hace más de 11 meses.

Asimismo, en el inicio del 2016 fue divulgada la grave noticia sobre la pérdida total de la producción de sorgo (planta tropical de cuyas semillas se elabora pan y otros productos alimenticios) a causa de una enfermedad en las plantas ligada con la crisis climática. Se trata de un cereal muy importante para la alimentación de las familias campesinas.

El mandato del presidente Michel Martelly, quien no puede ser reelegido, termina constitucionalmente el 7 de febrero de 2016. Sin embargo, a pesar del golpe de estado electoral del 9 de agosto y del 25 de octubre, con elecciones fraudulentas, Martelly, partidario del  “Core Group”, no pudo imponer al candidato del poder Jovenel Moïse (PHTK). No obstante, en los resultados falsos presentados por el CEP aparecen Jovenel Moïse y Jude Celestin (Lapeh) para la segunda vuelta, entre los 50 candidatos presidenciales en contienda. En este sentido, la crisis política continuará si los sectores de la sociedad haitiana no llegan a un acuerdo político porque no existen soluciones constitucionales.

Las elecciones del 9 de agosto de 2015

El CEP decidió organizar, de forma muy extraña, las elecciones gubernamentales en tres vueltas. La primera vuelta para el Parlamento el 9 de agosto, la segunda vuelta para el Parlamento y la primera de las Presidenciales y de las Municipales el 25 de octubre y, finalmente, una segunda vuelta para las elecciones Presidenciales y Locales el 27 de diciembre.

La primera vuelta fue realizada el 9 de agosto. El gobierno de Martelly movilizó todas las instituciones del estado al servicio de su partido político: los tribunales, la policía, el CEO y también los funcionarios públicos. Fue un día de violencia y de fraudes para la formación del Parlamento. No se trató de elecciones pero sí de un golpe de estado electoral cuestionado por una parte del sector político y casi todos los sectores de la sociedad.

Después de constatar esta situación se evidenció que en Haití las elecciones no son posibles con el gobierno de Martelly y tampoco con el CEP, sometido a la voluntad del gobierno y de la comunidad internacional. Casi todo los candidatos admitieron que se trató de una farsa. Y la segunda vuelta se realizó sin haber hecho correcciones profundas en la máquina electoral  cuando era necesario un castigo para los autores de este fraude. También las instituciones del Estado (tribunales, policía) debieron mantener neutralidad pero no lo hicieron.

En este sentido, todas las instituciones nacionales que observaron las elecciones dijeron que había violencia y fraudes enormes. Pero los observadores de la OEA y de la Unión Europea dijeron que las elecciones eran aceptables, al tiempo que las embajadas del “Core Group” –Brasil, Estados Unidos, Canadá, Francia, la Unión Europea y la Minustah (Misión de la ONU para la Estabilización de Haití)­– afirmaron que las elecciones fueron buenas y que debían seguir adelante. Este grupo está decidiendo por el pueblo haitiano porque dio el dinero, oficialmente 45 millones de dólares, para la realización de estas elecciones.

Elecciones del 25 de octubre de 2015

El 25 de octubre se tenía previsto para la vuelta de diputados y senadores y la primera vuelta para elecciones presidenciales y municipales.

Por causa de las críticas a la comunidad internacional que apoyó al gobierno de Martelly en este proceso de golpe electoral, el secretario de de estado de los Estados Unidos, John Kerry , viajó a Haití para decirle al gobierno “no más violencia”. Así que Martelly cambió de táctica.

Esta vez no hubo violencias masivas, las elecciones tuvieron una calma aparente, sin embargo los fraudes si fueron masivos. El actual gobierno desarrolló muchas estrategias para robar, modificar los resultados en las urnas y en los llamados “Centros de Tabulación” donde se fabricaron votos en todos los niveles. Todos los documentos de las operaciones electorales tenían que pasar por estos centros a los cuales la población nombró “Centros de Tribulaciones”.

Después de las operaciones electorales surgieron informaciones sobre los métodos de fraudes e irregularidades. Conforme al decreto de ley electoral se establecieron tribunales electorales, pero en realidad se trató de un mercado para comprar puestos gubernamentales con muchos dólares. Hubo pagos de 100 mil dólares para el escaño de senador, de 60 mil para diputados y se conoció un caso de un candidato que pagó 50 mil dólares para el puesto de alcalde.

Crisis electoral y social después del 25 de octubre

En  la tarde de la jornada electoral comenzaron a aparecer las protestas contra los fraudes masivos llevados a cabo por el poder a favor del candidato oficial a la presidencia Jovenel Moïse . Se formó el “Grupo de los 8”, un grupo de 8 candidatos a la presidencia que se unieron para pedir la creación de una Comisión Independiente de Verificación de Votos para establecer la verdad sobre los resultados electorales antes de las elecciones del 27 de diciembre, segunda vuelta presidencial y local. Sin embargo, después de la creación de esta comisión el CEP anunció la suspensión de las elecciones del 27 de diciembre y dejó sine die (sin fecha) la organización de la segunda vuelta electoral.

A partir de este momento, toda la sociedad haitiana pidió ir más a fondo para saber que pasó realmente en las urnas. Bajo esta presión el presidente Martelly decidió crear una comisión presidencial para hacer una validación del proceso electoral. Esta comisión tendría tres días para avalar y producir su informe. Sin embargo, los grupos que pidieron una comisión de verificación independiente no aceptaron una comisión presidencial y anunciaron el rechazo absoluto a cualquier información o dato suministrado por esta.

En este sentido, la comisión independiente decidió verificar el 15% de los certificados de las elecciones presidenciales. Los resultados demostraron que solamente el 8% de estos estaban correctos. Del trabajo de los técnicos empleados por la comisión salieron los siguientes resultados:

  1. Más del 57% de los votos contados no tienen las firmas de los votantes
  2. Más del 30% de los votos contados no tienen relación con ningún documento de identificación nacional.
  3. Más del 46% de los números que aparecen en las listas de votos son falsos.
  4. Más del 43% de los certificados controlados tienen tachones y modificaciones en las cifras.

Los  graves acontecimientos que iniciaron el 2016

El presidente Martelly anunció el 2 de enero que las elecciones se realizarían el día 17 del mismo mes. Sin embargo, el CEP manifestó la imposibilidad de llevar a cabo el proceso electoral, por lo que se reagendaron para el día 24 de enero.

No obstante, Jude Celestin, cuyos resultados en las elecciones presidenciales lo colocaron en segundo lugar, anunció oficialmente que no participaría de esa farsa y convocó al pueblo a movilizarse y boicotear la jornada.

En las calles de Puerto Príncipe comenzaron nuevamente las manifestaciones, esta vez más multitudinarias, los manifestantes quemaron dos vehículos y atacaron varios locales comerciales y aseguraron que mantendrán la movilización hasta que se realice:

  1. La anulación del proceso electoral
  2. La salida definitiva de Michel Martelly el próximo 7 de febrero
  3. La verificación de todos los votos
  4. La Instalación de un gobierno de transición

Conclusión

Según la constitución hatiana el mandato presidencial debe terminarse el 7 de febrero, sin embargo, es posible que Martelly acuda a recursos legales y se quede hasta el 14 de mayo, fecha en la que tomó posesión en 2011.

En el 2015 el presidente Martelly, con apoyo de la comunidad internacional, organizó un golpe de estado electoral para mantenerse en el poder a través de un presidente títere que siga consolidando la dominación de la oligarquía y los intereses internacionales, los cuales están dirigidos a apoderarse de muchos recursos naturales del país a través de la estrategia del capitalismo verde.

No hay tampoco oposición fuerte porque los intereses personales y colectivos están por encima de los intereses nacionales. La coalición de candidatos gubernamentales solo fue posible para exigir la verificación electoral pero no tiene otras intenciones.

Asimismo, la izquierda está muy dividida y no existe la posibilidad de proponer una alternativa política en este momento. No obstante, lo más cierto y seguro es que las organizaciones sociales y la mayoría de la población haitiana no acepta este control tan abierto de la comunidad internacional. Casi toda la nación critica abiertamente la dominación del “Core Group” sobre el país y no quiere que el equipo de Martelly continúe en el poder. Varios sectores han comenzado, entonces, a reunirse para establecer compromisos que posibiliten la creación de una alianza estratégica que busque la instalación de un gobierno de transición, impida la continuidad del gobierno de Martelly y continúe con la movilización.

En caso de que Martelly y el “Core Group” impongan a Jovenel Moïse el 7 de febrero, la movilización va a seguir y tomará dimensiones imprevisibles. De cualquier manera, el pueblo tiene claro que no permitirá el gobierno de Jovenel Moïse. El país  se encamina a establecer una transición política de una u otra forma.

Además de esto, el nivel social, económico y ambiental del país es un desastre. Las masas campesinas y populares viven hoy en condiciones infrahumanas. No hay alimento, no hay agua, no hay atención en salud. Muchas personas de la clase media no pueden alimentarse ni pagar el alquiler de sus viviendas porque el índice de desempleo es muy alto. El bandalismo aumenta en las calles de la capital y en las regiones. Haití vive una situación de inseguridad en general.

No obstante, la esperanza y los esfuerzos de organización siguen en pie en las poblaciones campesinas con la consigna de que la lucha debe seguir hasta la consecución de la soberanía y la autonomía nacional. En este año, 2016, las organizaciones campesinas y otras del movimiento social están preparando una movilización nacional contra la ocupación del país desde 1915 por Francia y Estados Unidos.

CI BF/DM/28/01/2016/11:00

*Brasil de Fato es un periódico impulsado por el movimiento los Sin Tierra y vinculado a sindicatos y movimientos sociales en Brasil. Nota original: http://www.brasildefato.com.br/node/33987

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