Excombatientes militares y exrebeldes se concentraron en los alrededores de una plaza de la capital salvadoreña para exigir al gobierno del presidente Salvador Sánchez Cerén que cumpla con una ley aprobada por la Asamblea Legislativa que les otorga beneficios y advirtieron que han iniciado una ofensiva con acciones callejeras para presionar a las autoridades.

“Desde ahora hemos iniciado una ofensiva y acciones de hecho contra este gobierno corrupto, indiferente, hipócrita y fariseo, porque ya tenemos una ley aprobada, sancionada y publicada y no se le da cumplimiento”, dijo Ricardo González que formó parte de las fuerzas armada y que ahora se ha unido a los que fueron sus enemigos los ex combatientes del que fue el guerrillero Frente Farabundo Martí para la Liberación (FMLN), para exigir sus derechos.

“Este gobierno se sigue burlando del sector de veteranos de guerra de la fuerza armada y del FMLN histórico”, afirmó.

Los veteranos de guerra, muchos de ellos vestidos con ropas militares, obstruyeron el tráfico de vehicular quemando llantas de automotores, pero las unidades de choque de la policía los obligaron a retirarse del lugar sin que se produjeran mayores incidentes.

Los veteranos de guerra se retiraron de la plaza luego de un intercambio de palabras con los policías a los que reprocharon que los amenazaron con la represión y en cambio cuando recientemente se enfrentaron a un grupo de policías que exigían mejores condiciones de trabajo, “no se pusieron así, porque eran sus amigos policías y a ellos los dejaron entrar a Casa Presidencial.

“Estamos exigiendo una indemnización de 10.000 dólares mensuales, una pensión de por vida de 251 dólares mensuales, pedimos viviendas para los excombatientes que no han tenido acceso a vivienda digna”, detalló el veterano de guerra Armando López. También exigen becas de estudio para sus hijos, programas de salud integral y créditos para trabajar.

González, uno de los líderes del movimiento en favor de los veteranos de guerra, dijo para lograr que el gobierno les otorgue los beneficios, que “estamos molestos y yo estoy dispuesto hasta matarme hasta con el gobierno si es posible”.

Daniel Hernández, un excombatientes del FMLN, explicó que son alrededor de 95.000 personas las que están esperando ese beneficio y “que quede claro que no estamos pidiendo limosna, estamos exigiendo un derecho que nos ganamos en el campo de batalla”.

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