En los medios de comunicación no hay antecedentes de una entrevista extensa al frente 18 de las Farc, conocido por sus ataques feroces, pero también por su silencio de cara a Antioquia y al país. Por primera vez esa facción de las Farc habla, y lo hace en el contexto del proceso de negociación que adelantan con el Gobierno, el mismo que dice respaldar con “total cohesión”.

En diálogo exclusivo con uno de sus jefes, alias “el Flaco”, cuyo nombre de pila es Élmer Arrieta, nos adentramos en lo que hoy piensan los miembros de “su escuadra” y también del bloque Noroccidental (denominado “Comandante Efraín Guzmán”).

Alias “el Flaco” plantea la visión militar y política que hay en las filas de las Farc, respecto a lo que ha sido el conflicto armado en el norte de Antioquia, una de las regiones más afectadas del país por los cultivos ilícitos y las disputas territoriales, los ataques a la Fuerza Pública, atentados y desplazamientos causados por todos los actores de la guerra.

¿El frente 18 le cree al proceso de paz?

“Todos los integrantes le apostamos a la paz. Creemos en la paz. Uno habla con los guerrilleros y dicen que todo lo que los camaradas están autorizados en dialogar con el Gobierno lo aprueban, y no solamente porque ellos lo aprueben, sino porque a diario nos están llegando los comunicados, lo que se pacta en La Habana, lo que se acuerda, entonces todos nos identificamos”.

¿Cuáles son las expectativas del frente 18 frente a la paz ?

“En el 18 frente estamos enamoradísimos de que lleguemos a la paz. Una paz con justicia social, sin impunidad, donde participe la sociedad, donde todos participemos, porque aquí no solamente vamos a ser beneficiados los guerrilleros, sino el pueblo colombiano. Esa sociedad que no tiene techo, que no tiene el derecho de ir a la escuela, que sufren varias problemáticas y que son los orígenes por la cual nosotros a tomamos las armas”.

¿Cuál es el mayor temor de los guerrilleros en torno al proceso de paz?

“La problemática más concreta es el paramilitarismo. El guerrillero teme por todas esas masacres que hubieron (sic) en el pasado. Ahora vienen amenazando en varios corregimientos a la población civil, a los guerrilleros y sus familias. Entonces, se sienten temerosos. Nosotros decimos: si vamos a hacer una firma y no han erradicado el paramilitarismo, para nosotros no va a haber garantías. No solamente la guerrillerada, sino el campesino, el ciudadano de a pie, nos lo dicen”.

¿A qué se dedica el frente 18 durante los diálogos?

“En este momento nos estamos dedicando a elevar el nivel ideológico de la organización. Charlas, conferencias, a estudiar los documentos que salen de La Habana. Desde allá nos preguntan cuál es nuestra opinión frente al proceso. El estudio es diario. Estamos a la expectativa de lo que sucede en La Habana. Y ya el estudio de Bolívar, de El Che, de ídolos, del Marxismo-Leninismo”.

¿Sigue la instrucción militar en los frentes de las Farc?

“La orden del organismo superior fue rebajar la intensidad del conflicto. Nosotros acatamos las órdenes y estas fueron: no más munición, no más compra de armas; cero entrenamiento. Inclusive, cuando llegó la orden del comandante en jefe de parar, estábamos en el área en un entrenamiento e inmediatamente paramos. Manejamos mucho la cohesión. Cero es cero. Se acabó”.

¿Hay cohesión en las Farc?

“Hicimos una reunión de todos los bloques y todos hablamos el mismo idioma. Nos identificamos con lo que se está dando en La Habana. Todos unidos, a la expectativa. Mejor dicho señores periodistas, nosotros en las Farc buscamos la paz, y fuimos a La Habana para hacer la paz para todo el pueblo colombiano, de eso si no cabe la menor duda”.

¿Por qué se habla de divisiones y que algunos frentes no le creen al proceso de paz?

“Siempre se han dado las especulaciones. La realidad es que la unidad del bloque Comandante Efraín Guzmán es una realidad. Cuando el Secretariado, cuando el Estado Mayor Central, cuando la delegación de La Habana orienta algo, eso todo el mundo lo cumple a cabalidad. Siempre se ha especulado es que tal frente no está de acuerdo con el proceso, es que unos no quieren la dejación de armas… Acá todos estamos apostándole a la paz”.

¿Cuántos hombres tiene usted bajo el mando?

“Somos cerca de 300 hombres”.

¿Esos 300 hombres estarían dispuestos a la paz y la dejación de armas?

“Uno le pregunta al guerrillero: ¿ustedes si le apuestan a la paz? ¿Están de acuerdo con la paz? ¿Están de acuerdo con lo que se está negociando?, y los camaradas tajantemente dicen que sí”.

¿Cómo es la financiación del frente 18? ¿Qué va a pasar con esta financiación?

“Se ha especulado mucho con el tema de la coca, la financiación, que tenemos cultivos, que la gran mayoría de los cultivos son del frente 18 o que son de equis o ye frente, no. Lo que han dicho los camaradas en La Habana, y lo reitero, es que nosotros solamente hemos solicitado un impuesto. Aquí nadie, ningún comandante tiene cinco, diez o 20 hectáreas de coca, para nosotros está prohibido comprar coca, estar moviendo coca, estar amarrando en una mula coca. Siempre hemos vivido de la cuota, de pronto una cuota voluntaria del finquero, del comerciante. Nosotros llegamos y decimos al dueño de una finca, dueño de una fábrica, que se yo, entramos en conversación, necesitamos finanzas de nuestra organización, por esto, tenemos unos gastos, y la persona voluntariamente nos dice puedo colaborar con esta suma de dinero. Pero en ningún momento por medio de represión. Solamente vivimos del impuesto de la cuota”.

¿Se acabará esa cuota?

“Automáticamente eso se acaba. Al firmarse o al llegar al acuerdo del cese bilateral del fuego o de los fuegos, inmediatamente estas cuotas pasan a la historia”.

¿Bajaron las confrontaciones?

“Se puede decir que en esta zona un cien por ciento. El Ejército, para qué nos vamos a echar mentiras, ha bajado un cien por ciento. Al principio trataron, cuando se comenzó el cese unilateral, de hostigar, pero de unos meses para acá uno nota que han rebajado, han sacado tropas que estaban fijas en algunas bases. Tanto la guerrillerada como el campesino han notado que han bajado en un cien por ciento la presión”.

¿Y las acciones ofensivas de las Farc han bajado?

“Sí. La orden que dio la instancia superior es de nosotros no ir allá a las bases a hostigar al enemigo. Si vienen al campamento donde nos encontramos, como dicen popularmente a las guaridas, es otra cosa, porque nosotros tenemos que defendernos. Hemos cumplido, en ese escenario, que no vamos allá a las bases fijas, ni a los pueblos a atacar a nadie, ni a la Policía ni al Ejército. Cómo se dice, al que está quieto se le deja quieto”.

Ituango es una posible zona para desminar. ¿Qué tan minado está el municipio?

“A nosotros nos sorprendió esta noticia. Aprovecho para decirles que a Ituango siempre la han tenido como en el ojo, en la mira de los acontecimientos de orden público. No es así. Se van a dar cuenta, cuando entren los encargados del desminado, sobre todo aquí al casco urbano, son mínimas las minas que hay. Desde que se nos ordenó, no más minas, es no más minas”.

¿Este frente está comprometido a desactivar las minas instaladas?

“Estamos dispuestos. Estamos en condiciones de que apenas aparezca la comisión o el batallón de desminando, los camaradas y los acompañantes ahí estamos dispuestos a desminar”.

¿Tiene usted información de que Ituango sería una posible zona de concentración de guerrilleros?

“A nosotros no se nos ha dado a conocer de parte de nuestra organización que Ituango vaya a ser una de las zonas escogidas”.

¿Es cierto que los guerrilleros recibirán $1.800.000 de sueldo
una vez dejadas las armas?

“En ningún momento se nos ha notificado ustedes van a recibir x o y sueldo mensual, quincenal, anual. Esa información la desconocemos totalmente”.

Se viene una etapa de reconciliación y perdón. ¿Las Farc perdonarían a alias ‘Karina’ y a alias ‘Samir’?

“Señores periodistas me la pusieron como muy dura. ¿Por qué? Más que todo Samir habló miles de cosas de nosotros, inclusive les hizo el juego a la burguesía, al capitalismo, lo pusieron a hablar el lenguaje netamente en contra de nosotros. Dañó muchas cabezas, y dentro de las filas que como se dice le copiaron, y cuando estos guerrilleros llegaron a los que les ofrecían, se encontraron con las manos vacías. A nosotros nos duele en lo profundo del alma que guerrilleros, que estas dos personas engañaron, a fin de cuentas se quedaron sin el pan y sin el queso porque no les cumplieron”.

¿Estrecharía la mano a un general, a un militar, a un policía, en la reconciliación?

“Siiii…(sic) le daría la mano a un general, a un coronel, a cualquier efectivo ya sea en servicio activo o retirado de la fuerza. Toca darnos la mano siempre y cuando sea para afianzar, para encontrarnos en el escenario de la paz, no le veo ningún problema”.

El Colombiano