Homilía del Papa en la Misa con las comunidades indígenas de Chiapas

El Papa Francisco celebra una Misa en San Cristóbal de las Casas en el estado mexicano de Chiapas, en la que participan las comunidades indígenas locales. A continuación el texto completo de la homilía del Papa Francisco:

Li smantal Kajvaltike toj lek – la ley del Señor es perfecta del todo y reconforta el alma, así comenzaba el salmo que hemos escuchado. La ley del Señor es perfecta; y el salmista se encarga de enumerar todo lo que esa ley genera al que la escucha y la sigue: reconforta el alma, hace sabio al sencillo, alegra el corazón, es luz para alumbrar el camino.

Esa es la ley que el Pueblo de Israel había recibido de mano de Moisés, una ley que ayudaría al Pueblo de Dios a vivir en la libertad a la que habían sido llamados. Ley que quería ser luz para sus pasos y acompañar el peregrinar de su Pueblo. Un Pueblo que había experimentado la esclavitud y el despotismo del Faraón, que había experimentado el sufrimiento y el maltrato hasta que Dios dice basta, hasta que Dios dice: ¡No más! He visto la aflicción, he oído el clamor, he conocido su angustia(cf. Ex 3,9). Y ahí se manifiesta el rostro de nuestro Dios, el rostro del Padre que sufre ante el dolor, el maltrato, la inequidad en la vida de sus hijos; y su Palabra, su ley, se volvía símbolo de libertad, símbolo de alegría, de sabiduría y de luz. Experiencia, realidad que encuentra eco en esa expresión que nace de la sabiduría acuñada en estas tierras desde tiempos lejanos, y que reza en el Popol Vuh de la siguiente manera: El alba sobrevino sobre las tribus juntas. La faz de la tierra fue enseguida saneada por el sol (33). El alba sobrevino para los pueblos que una y otra vez han caminado en las distintas tinieblas de la historia.

En esta expresión, hay un anhelo de vivir en libertad, hay un anhelo que tiene sabor a tierra prometida donde la opresión, el maltrato y la degradación no sean moneda corriente. En el corazón del hombre y en la memoria de muchos de nuestros pueblos está inscrito el anhelo de una tierra, de un tiempo donde la desvalorización sea superada por la fraternidad, la injusticia sea vencida por la solidaridad y la violencia sea callada por la paz.

Nuestro Padre no sólo comparte ese anhelo, Él mismo lo ha estimulado y lo estimula al regalarnos a su hijo Jesucristo. En Él encontramos la solidaridad del Padre caminando a nuestro lado. En Él vemos cómo esa ley perfecta toma carne, toma rostro, toma la historia para acompañar y sostener a su Pueblo; se hace Camino, se hace Verdad, se hace Vida, para que las tinieblas no tengan la última palabra y el alba no deje de venir sobre la vida de sus hijos.

De muchas maneras y de muchas formas se ha querido silenciar y callar este anhelo, de muchas maneras han intentado anestesiarnos el alma, de muchas formas han pretendido aletargar y adormecer la vida de nuestros niños y jóvenes con la insinuación de que nada puede cambiar o de que son sueños imposibles. Frente a estas formas, la creación también sabe levantar su voz; «esta hermana clama por el daño que le provocamos a causa del uso irresponsable y del abuso de los bienes que Dios ha puesto en ella. Hemos crecido pensando que éramos sus propietarios y dominadores, autorizados a expoliarla. La violencia que hay en el corazón humano, herido por el pecado, también se manifiesta en los síntomas de enfermedad que advertimos en el suelo, en el agua, en el aire y en los seres vivientes. Por eso, entre los pobres más abandonados y maltratados, está nuestra oprimida y devastada tierra, que “gime y sufre dolores de parto” (Rm 8,22)» (Laudato si’, 2).

El desafío ambiental que vivimos, y sus raíces humanas, nos impactan a todos (cf. Laudato si’,14) y nos interpelan. Ya no podemos hacernos los sordos frente a una de las mayores crisis ambientales de la historia.

En esto ustedes tienen mucho que enseñarnos, que enseñar a la humanidad. Sus pueblos, como han reconocido los obispos de América Latina, saben relacionarse armónicamente con la naturaleza, a la que respetan como «fuente de alimento, casa común y altar del compartir humano» (Aparecida, 472).

Sin embargo, muchas veces, de modo sistemático y estructural, vuestros pueblos han sido incomprendidos y excluidos de la sociedad. Algunos han considerado inferiores sus valores, sus culturas y sus tradiciones. Otros, mareados por el poder, el dinero y las leyes del mercado, los han despojado de sus tierras o han realizado acciones que las contaminaban. ¡Qué tristeza! Qué bien nos haría a todos hacer un examen de conciencia y aprender a decir: ¡Perdón!, perdón hermanos. El mundo de hoy, despojado por la cultura del descarte, los necesita a ustedes.

Los jóvenes de hoy, expuestos a una cultura que intenta suprimir todas las riquezas, características y diversidades culturales en pos de un mundo homogéneo, necesitan estos jóvenes que no se pierda la sabiduría de sus ancianos.

El mundo de hoy, preso del pragmatismo, necesita reaprender el valor de la gratuidad.

Estamos celebrando la certeza de que «el Creador no nos abandona, nunca hizo marcha atrás en su proyecto de amor, que no se arrepiente de habernos creado» (Laudato si’, 13). Celebramos que Jesucristo sigue muriendo y resucitado en cada gesto que tengamos con el más pequeño de nuestros hermanos. Animémonos a seguir siendo testigos de su Pasión, de su Resurrección haciendo carne Li smantal Kajvaltike toj lek –la ley del Señor que es perfecta del todo y reconforta el alma.

aciprensa

El Papa celebra cultura indígena en Chiapas

El papa Francisco celebraba el lunes a los indígenas mexicanos con una visita al estado de Chiapas, que tiene una numerosa comunidad indígena y donde tenía previsto presidir una misa en tres idiomas nativos gracias a un nuevo decreto vaticano que aprobó su uso en la liturgia.

Pero la visita, situada en el centro de su viaje de cinco días a México, también pretende dar impulso a la Iglesia en el estado menos católico de México.

El primer papa latinoamericano de la historia ya ofreció una amplia disculpa por los crímenes de la Iglesia católica contra los indígenas del continente en la era colonial. El lunes irá más allá al rendir homenaje a su cultura en formas que la jerarquía local de la Iglesia a menudo ha intentado relegar, una clara demostración de la creencia del pontífice de que los indígenas deben jugar un importante papel en el México actual.

“Una mirada de singular delicadeza les pido para los pueblos indígenas y sus fascinantes y no pocas veces masacradas culturas”, dijo Francisco el sábado en un discurso a los obispos mexicanos en el que les transmitió sus instrucciones. “Los indígenas de México aún esperan que se les reconozca efectivamente la riqueza de su contribución y la fecundidad de su presencia”, añadió.

La jerarquía mexicana ha chocado desde hace tiempo con la “Iglesia indígena” de la región, una mezcla de catolicismo y cultura indígena que incluye ramas de pino, huevos y referencias al “Dios del padre y la madre” en las ceremonias. Fue una tradición abrazada por el fallecido Samuel Ruiz, obispo de San Cristóbal de las Casas y que en ocasiones se enfrentó con la Iglesia mexicana y el Vaticano por su empleo de las costumbres locales.

La misa del lunes incluirá lecturas, plegarias e himnos en los tres principales idiomas indígenas de Chiapas: tzeltal, tzotzil y chol, hablados por poco más de un millón de personas, según el último censo de México. El Vaticano ha señalado que el papa presentará el decreto oficial que autoriza el empleo de estas lenguas, unos 50 años después de que el Concilio Vaticano Segundo abriera camino para que la misa se celebrase en lenguas vernáculas en lugar de latín.

“El Vaticano II en liturgia llega por fin a Chiapas”, dijo el reverendo Manuel Dorantes, portavoz asistente del Vaticano y nacido en México.

Pese a la apertura del papa, los vecinos en Chiapas dicen cree que Francisco llega sobre todo para confirmar su fe, no su status como indígenas.

“A mí me da igual por ser indígena, creo que es más por ser católico”, dijo Emanuel Gómez, tzotzil de 22 años y que tenía previsto acudir a la misa. “El papa nos viene a animar el corazón y la fe, como católicos”.

La visita, señaló, serviría para “levantarnos, no sentirnos despreciados por los poderosos y ricos”.

Según estadísticas del gobierno, en torno al 46% de los mexicanos vivían en la pobreza en 2014. La cifra es más alta en Chiapas, donde el 76% vive en la pobreza, el 32% en la pobreza extrema.

Francisco ha insistido en que la suya es una “Iglesia pobre, para los pobres”, y se esperaba que el lunes abordara los problemas de la pobreza y la marginalización. Después de la misa, estaba previsto que Francisco escuchara a un puñado de familias de Chiapas sobre las dificultades que afrontan.

“Viene a reivindicar toda una lucha de los pueblos”, dijo el reverendo Marcelino Pérez, sacerdote indígena y que traducirá la homilía del papa a tzotzil durante la misa.

La visita del pontífice coincide con duros desafíos para la Iglesia en este estado sureño, como los grandes avances de protestantes evangélicos, que han convertido Chiapas en el estado menos católico de México y uno de los primeros en población protestante y evangélica. Según el censo de 2010, el 58% de Chiapas es católico, frente a la media nacional del 83%.

Las relaciones entre ambos grupos no siempre han sido cordiales.

En algunas comunidades se ha expulsado o aislado a vecinos convertidos al protestantismo y a menudo se tomaron sus tierras o posesiones o se les negó acceso a servicios básicos como el agua o la electricidad.

Francisco tiene amigos cercanos en las comunidades evangélica y protestante, pero no estaba claro cómo podría abordar la división entre credos en Chiapas.

San Cristóbal es el hogar de dos de los defensores religiosos más importantes del pueblo indígena en la historia mexicana: los obispos Bartolomé de las Casas en el siglo XVI y Samuel Ruiz, que murió en 2011.

Ambos eran queridos por los indígenas y detestados entre las clases acomodadas y buena parte de la jerarquía de la Iglesia. Muchos cargos públicos acusaron a Ruiz de actuar en nombre de los rebeldes zapatistas en su alzamiento de 1994 para reclamar más derechos por los indígenas.

Ruiz, que formaba parte del movimiento de la teología de la liberación que barrió Latinoamérica tras el Concilio Vaticano II, intentó combatir el rápido avance de las congregaciones protestantes adaptándose a costumbres indígenas.

Una de sus medidas polémicas fue delegar mucho en trabajadores legos casados, porque la cultura local otorgaba más respeto a los hombres con hijos que a hombres célibes y sin hijos como los sacerdotes. Algunos en la Iglesia temían que los diáconos casados estuvieran asumiendo tareas sacerdotales.

En 2002, durante el papado de Juan Pablo II, el Vaticano pidió a la diócesis que dejara de ordenar diáconos. Pero con la llegada de Francisco, las ordenaciones se renovaron en 2014.

En un indicio de que Ruiz sigue siendo una figura polémica, el Vaticano declinó decir si Francisco oraría ante su tumba durante su visita a la catedral el lunes.

“Hay muchos que sienten que era más una figura política que una religiosa, a menudo ignorando que la motivación para todo lo que hizo era Jesucristo”, dijo Dorantes.

Pulso

Papa Francisco regresa a Chiapas 47 años después

Una fría mañana de 1969, Jorge Mario Bergoglio, de unos 33 años de edad, ingresó a la curia diocesana acompañado de varios sacerdotes que semanas anteriores habían organizado una visita a la zona de norte de Chiapas, a la Misión de Bachajón, de los Jesuitas.

Por el clima, no reparó el joven Bergoglio. Estaba acostumbrado al invierno de Buenos Aires, pero después de descansar unas horas, los jóvenes sacerdotes tenían que entrar a la selva Lacandona, para recorrer en una jornada de un día el tramo que va de San Cristóbal de las Casas a Bachajón, entonces un camino donde solo circulaban carretas tiradas por bueyes y mulas cargadas con provisiones para las comunidades.

Los jesuítas usaban camiones Jeep todo terreno para pasar los caminos en partes lodosas o los arroyos y ríos.

Para llegar de la ciudad de México a Chiapas, en ese tiempo únicamente se podía hacer a través de los camiones de la la línea Cristóbal Colón.

Quien cuenta la historia dice, que es casi seguro que esa ocasión Bergoglio, que en 1969 había sido ordenado sacerdote, intercambió saludo con el obispo Samuel Ruiz García, 14 años mayor que el argentino y con una década al frente de la diócesis.

Se desconoce si el joven sacerdote, que llegó a ser el máximo líder de la iglesia católica regresó en una segunda ocasión a Chiapas, antes de proseguir otros estudios.

La Misión de Bachajón fue fundada en diciembre de 1958 por la Provincia Mexicana de la Compañía de Jesús, para atender a indígenas tzaltales de cientos de comunidades de la zona norte.

Este lunes, Bergoglio llega a San Cristóbal de las Casas, con 80 años de edad, para oficiar una misa en el Deportivo Municipal, donde se calcula la asitencia de unas 90 mil personas, para luego saludar a 500 enfermos y 500 ancianos en la Catedral.

En la Catedral visitará la tumba del obispo Ruiz García que se encuentra en la diócesis, desde el 2011.

El Universal

El papa reivindica 
al obispo Samuel Ruiz en su visita a Chiapas

Este lunes, el papa Francisco estará en San Cristóbal de las Casas y rezará frente a la tumba de Samuel Ruiz García en la Catedral de la Paz. El extinto obispo emérito dejó esa diócesis hace más de 15 años y murió hace cinco, pero su memoria aún desata las fobias de sus adversarios históricos y es también símbolo de esperanza y resistencia para muchos creyentes y defensores de los derechos humanos en México y América Latina.

Francisco estará frente a los restos de un hombre que no fue bien acogido por el Vaticano, incluso fue difamado, criticado por sus pares mexicanos, por “cantar fuera de coro”; fue acusado por el gobierno federal de alentar la rebelión en las comunidades indígenas chiapanecas y el surgimiento del EZLN en 1994 —“teólogo de la violencia”, lo llamó el presidente Ernesto Zedillo—; repudiado por los coletos (mestizos acaudalados de la ciudad) hasta la amenaza de muerte y amado por miles de indígenas, quienes le llamaban jTatic (padrecito, en tzotzil).

Para algunos es un gesto de reivindicación, un respaldo a la Iglesia que promovió el jTatic; para otros es un reconocimiento tardío e inútil. “Es equivalente a la beatificación”, dice sin pestañear el obispo Raúl Vera, quien fuera su coadjutor, hoy jerarca en Saltillo.

Como su predecesor fray Bartolomé de las Casas, por más de 40 años Samuel Ruiz, en su ministerio como obispo, optó por los pobres, fue un férreo defensor de los derechos de los tzeltales, tzotziles, choles y tojolabales y denunció las complicidades entretejidas en las estructuras sociales para concretar el despojo y la exclusión de los indios mayas de su jurisdicción.

En enero del 2000, a punto de cumplir 40 años al frente de su diócesis, en una ceremonia masiva en el pueblo de Huixtán, Samuel Ruiz confirió el orden sacerdotal en primer grado a un centenar de diáconos indígenas acompañados por sus esposas, alcanzando así una cifra cercana a 400 ministros indígenas, portadores de esa investidura, que consolidaban el anhelo de una iglesia autóctona, un sueño que el jTatic acarició y promovió desde los años 60, cuando el Concilio Vaticano II abrió las puertas a todas las lenguas y a los diáconos casados en la liturgia católica.

Sin embargo, en aquella ocasión, el Vaticano lanzó una prohibición fulminante y detuvo el proceso de ordenación de los diáconos casados. Después de 14 años, el papa Francisco levantó ese veto.

Para el obispo Vera, la resistencia de la jerarquía al avance de la Iglesia autóctona no sólo es un asunto religioso, “también es una cuestión de poder; cuando nosotros dejamos la diócesis había casi 400 diáconos indígenas y poco más de 60 sacerdotes. Y en un contexto de mentalidad clerical, eso representa una amenaza”.

“Lo que no se entiende es que estos diáconos indígenas no tienen una noción de poder; ellos se conciben servidores: ellos no viven del ministerio, viven de su trabajo. Ellos siembran la palabra de Dios, pero comen de la siembra de sus terrenos, no del ministerio. Pero prevalece en muchos sacerdotes la idea de que si los diáconos son mayoría, entonces van a tomar el control de la Iglesia, pero ésa es una mentalidad de poder clerical, es una visión torcida y pobre de lo que es la Iglesia y de lo que es la inculturación de la fe”.

Equivale a una beatificación

Para fray Raúl Vera López, religioso dominico, actual obispo de Saltillo, colaborador muy cercano de Samuel Ruiz, desde 1995 hasta el 2000 en la diócesis de San Cristóbal de las Casas, el gesto del papa Francisco, de rezar ante la tumba del obispo Ruiz, es equivalente a la reciente beatificación de Óscar Arnulfo Romero, el arzobispo de San Salvador asesinado en 1980 por agentes del gobierno salvadoreño mientras celebraba la misa.

“El papa es un hombre humilde que viene a honrar la memoria de un hermano obispo que sirvió incansablemente a los pobres, vivió entre ellos, corriendo riesgos, amenazado de muerte, que prefirió estar más cerca de los pobres que del poder y el papa sabe lo que es andar entre los pobres y sufrir lo que sufren los pobres. Para mí, ese gesto es equivalente a la beatificación de monseñor Óscar Arnulfo Romero”, afirma el religioso.

Coinciden en eso los jesuitas. Francisco Magaña Aviña, superior provincial de la Compañía de Jesús en México, orden religiosa de donde procede el papa, asegura que al ir a Chiapas al encuentro con los indígenas y, particularmente, al sepulcro de Samuel Ruiz, “Francisco, como san Ignacio, sabe a dónde va y a qué; y su visita a esa diócesis es una confirmación a la Iglesia que jTatic Samuel Ruiz impulsó durante sus 40 años como obispo”.

Por su parte, el también sacerdote jesuita David Fernández Dávalos, rector de la Universidad Iberoamericana, declaró al programa Espiral, de Canal Once, que ese acto tiene dos dimensiones: “Personalmente el papa viene a reivindicar a una persona difamada y obstaculizada en el Vaticano, incluso calumniada en los pasillos de la curia, al igual que monseñor Romero, el arzobispo mártir de San Salvador; institucionalmente, y creo que esto es de mayor alcance, significa el respaldo a la Iglesia autóctona, a un modo distinto, no occidental, de hacer Iglesia, donde los diáconos casados son la columna vertebral y celebran una liturgia propia con lenguas propias, y eso es lo que Francisco viene a validar”.

La teología de la liberación 
ha muerto

Sin embargo, para el lingüista e historiador Antonio García de León, Premio Nacional de Ciencias y Artes 2015, cercano a Samuel Ruiz desde 1974, exmilitante maoísta, miembro de la comisión que redactó los Acuerdos de San Andrés Larráinzar, el papa Francisco en Chiapas “va a atestiguar dos muertes, por un lado, la de don Samuel y la Teología de la Liberación que tanto promovió, y la del zapatismo y los Acuerdos de San Andrés”.

García de León tiene una lectura distinta: “La visita a Chiapas no significa nada. No va a cambiar nada. A la jerarquía católica que tanto combatió a don Samuel, ahora le queda muy fácil rendirle homenaje porque ya está muerto, y ya no representa un peligro para nadie; su herencia permanece marginada dentro de la propia Iglesia”, lamenta el historiador.

“Además, Francisco es un papa conservador, muy carismático, pero se nos olvida que fue enemigo de la Teología de la Liberación. Su visita a Chiapas va ser un espectáculo de declaraciones, en el que los indígenas están por delante pero en la práctica son usados como escenografía, porque los problemas de las comunidades están ahí: el racismo, la discriminación y la exclusión, incluso propiciadas por el mismo sistema”, afirma el académico de la UNAM.

Un profeta que viene 
a cambiar la historia

Pero el optimismo de un sector eclesial, que no es el de la jerarquía, se mantiene y se expresa. Para el obispo Raúl Vera, no tiene nada de extraño que Bergoglio visite en México preferentemente lugares empobrecidos, marginales, donde está presente la violencia, la exclusión y la corrupción. “Es el estilo propio del papa Francisco y ése es el papa que tenemos. Él ha enfocado su servicio pastoral a la Iglesia a partir de los más vulnerables. Lo dijo desde que comenzó su pontificado: ‘La Iglesia tiene un poder y ese poder es el amor, manifestado en el servicio a los más pobres’. ¡Impresionante! Por otra parte, anunciar el Evangelio en lugares de conflicto y de grandes contradicciones, es muy propio de la teología latinoamericana, donde hemos avanzado a pesar de muchas carencias, de muchos ataques, incluso de la propia jerarquía eclesiástica”, dice el titular de la Iglesia en Saltillo.

“El papa está asumiendo con muchos creyentes la cruz del sufrimiento social, está corriendo muchos riesgos, pero también sabe que el camino de la cruz lleva a la resurrección. Es una manera de acompañar a la Iglesia latinoamericana y a muchos grupos sociales que están luchando y resistiendo por construir una nueva sociedad, y él es un profeta que viene a cambiar la historia”.

En este sentido, también se expresan el provincial jesuita y el rector de la Iberoamericana. “Los jesuitas esperamos que el papa Francisco siga poniendo el mismo tipo de signos que ha estado dando y siga diciendo lo que ha expresado en otros lados. Seguramente defenderá la vida de los migrantes como lo ha hecho; retomará el derecho de tener techo, trabajo y tierra como lo hizo en Bolivia; animará a los jóvenes a ‘hacer lío’ y a ponerse en favor de los demás; se pronunciará contra un sistema social fincado en el individualismo, la desigualdad, la globalización, la indiferencia, el descarte y la depredación de nuestra casa común”, afirma Francisco Magaña.

“El papa está más preocupado por el espíritu de la fe que por la religión —completa David Fernández— y ha definido la misericordia como el signo de identidad de Dios, cercano a los más vulnerables, por eso ha declarado el año de la misericordia, y en ese sentido nosotros esperamos, sí, una interpelación al gobierno y a la sociedad en general por la situación que estamos atravesando, pero también una palabra de aliento y un abrazo a las víctimas de la violencia y a sus familiares”.

¿Dónde está la Iglesia?

Frente a la expresión de un cardenal mexicano, quien la víspera de la llegada papal expresó que deseaba que el papa Francisco no regañara a los obispos sino que les reconociera su labor, preguntamos a monseñor Vera: “¿Usted espera un regaño del papa?”.

“Cada quien habla desde su conciencia (…) Yo diría que no sería la primera que un papa regaña a los obispos. Además, a un hijo se le corrige, la Biblia dice que Dios reprende a los que ama, y poda a los que están dando fruto. Ya en el 2006, el papa Benedicto XVI nos regañó a unos obispos mexicanos que fuimos a la visita ad limina. Cuando le presentamos un informe sobre la situación de la Iglesia en México, y le dijimos que había injusticia, pobreza, desigualdad, mucha violencia, que el crimen organizado estaba infiltrado en todas las estructuras del gobierno y que la gente estaba sufriendo mucho, él nos respondió: ‘A ver, explíquenme, cómo es que habiendo tantos millones de católicos en México están ocurriendo estas cosas, cómo los están formando ustedes, qué está haciendo la Iglesia’.

“El papa Francisco sabe lo que está viviendo México y la gente lo espera con mucho cariño (…) 
El papa tendrá todo el derecho de preguntarnos a los obispos dónde está la Iglesia y qué estamos haciendo ante tanto sufrimiento”.

El Economista

El Papa pide un México donde “unos pocos” no lucren con la pobreza y la desesperación

Corrupción, privilegios, narcotráfico, violencia, falta de justicia, explotación, ganancias a costa de la “vida” de los otros… Por segundo día consecutivo, el Papa Francisco aludió en sus mensajes a varias de las principales problemáticas que vive México y, ayer desde Ecatepec, exhortó a construir un país en el que no sea necesario emigrar y donde la pobreza de muchos, dijo, no sean oportunismo de pocos.

“Quiero invitarlos nuevamente hoy a estar en primera línea, a primerear en todas las iniciativas que ayuden a hacer de esta bendita tierra mexicana una tierra de oportunidad, donde no haya necesidad de emigrar para soñar; donde no haya necesidad de ser explotado para trabajar; donde no haya necesidad de hacer de la desesperación y la pobreza de muchos el oportunismo de unos pocos”, dijo.

“Una tierra que no tenga que llorar a hombres y mujeres, a jóvenes y niños que terminan destruidos en las manos de los traficantes de la muerte”, agregó.

Estas palabras fueron pronunciadas por el pontífice al dirigir el Angelus Dominical, casi al final de la ceremonia religiosa celebrada ayer en un espacio ubicado frente al Centro de Estudios Superiores de Ecatepec, una superficie al aire libre de casi 43 hectáreas y donde se congregaron unas 300 mil personas.

Ahí mismo, al pronunciar su homilía, pidió también a los fieles mexicanos resistir las tres tentaciones que buscan “degradar y degradarnos”, como la riqueza a base del sudor o aun de la “propia vida” de los demás.

“La riqueza, adueñándonos de bienes que han sido dados para todos y utilizándolos tan sólo para mí o ‘para los míos’. Es tener el ‘pan’ a base del sudor del otro, o hasta de su propia vida. Esa riqueza que es el pan con sabor a dolor, amargura, a sufrimiento. En una familia o en una sociedad corrupta es el pan que se le da de comer a los propios hijos”, dijo.

“La vanidad, esa búsqueda de prestigio en base a la descalificación continua y constante de los que ‘no son como uno’. La búsqueda exacerbada de esos cinco minutos de fama que no perdona la ‘fama’ de los demás, ‘haciendo leña del árbol caído’, deja paso a la tercera tentación: el orgullo, o sea, ponerse en un plano de superioridad del tipo que fuese”, continuó.

Estos mensajes, expresados en uno de los municipios más grandes del país, se suman a los emitidos por Francisco el sábado pasado, al iniciar la gira, cuando ante el Presidente de la República y su gabinete lanzó una abierta advertencia contra la corrupción.

“Cada vez que buscamos el camino del privilegio o el beneficio de unos pocos en detrimento del bien de todos, tarde o temprano, la vida en sociedad se vuelve un terreno fértil para la corrupción, el narcotráfico, la exclusión de las culturas diferentes, la violencia e incluso el tráfico de personas, el secuestro y la muerte, causando sufrimiento y frenando el desarrollo”, dijo Jorge Mario Bergoglio el sábado en Palacio Nacional, en su encuentro con autoridades, sociedad civil y el cuerpo diplomático.

“A los dirigentes de la vida social, cultural y política, les corresponde de modo especial trabajar para ofrecer a todos los ciudadanos la oportunidad de ser dignos actores de su propio destino, en su familia y en todos los círculos en los que se desarrolla la sociabilidad humana, ayudándoles a un acceso efectivo a los bienes materiales y espirituales indispensables: vivienda adecuada, trabajo digno, alimento, justicia real, seguridad efectiva, un ambiente sano y de paz”, agregó, también en Palacio.

El tema del narcotráfico fue posteriormente mencionado, también el sábado, en el encuentro que sostuvo con obispos mexicanos en la Basílica de Guadalupe, a quienes pidió no desestimar los retos que este negocio ilícito representa para México.

“Me preocupan particularmente tantos que, seducidos por la potencia vacía del mundo, exaltan las quimeras y se revisten de sus macabros símbolos para comercializar la muerte en cambio de monedas que, al final, ‘la polilla y el óxido echan a perder, y por lo que los ladrones perforan muros y roban’. Les ruego no minusvalorar el desafío ético y anticívico que el narcotráfico representa para la entera sociedad mexicana, comprendida la Iglesia”, dijo.

“Sólo comenzando por las familias; acercándonos y abrazando la periferia humana y existencial de los territorios desolados de nuestras ciudades; involucrando las comunidades parroquiales, las escuelas, las instituciones comunitarias, la comunidades políticas, las estructuras de seguridad; sólo así se podrá liberar totalmente de las aguas en las cuales lamentablemente se ahogan tantas vidas, sea la de quien muere como víctima, sea la de quien delante de Dios tendrá siempre las manos manchadas de sangre, aunque tenga los bolsillos llenos de dinero sórdido y la conciencia anestesiada”, agregó entonces.

“UNA VISITA INCÓMODA”

Procedente del Campo Marte, el Pontífice argentino llegó ayer por la mañana en helicóptero a este municipio del oriente del Estado de México que, además de ser el más poblado del país, es también uno de los más violentos, con cientos de víctimas de homicidios, feminicidios, robos, secuestros y delitos sexuales, entre otros.

Por eso, de acuerdo con la coordinadora del Observatorio Ciudadano Nacional del Feminicidio, María de la Luz Estrada, si bien los mensajes emitidos por el Papa contra la corrupción y la explotación son correctos, aún falta que sea específico en exigir un alto a la violencia.

“Lamentamos que no hubiera un mensaje fuerte de solidaridad a las familias de víctimas de feminicidios y desapariciones”, dijo Estrada a la agencia noticiosa Associated Press. “Se está quedando en lo general ante problemas muy concretos y eso es lo que quieren las autoridades. Todavía siento que nos debe esa palabra”, agregó.

Pero el mensaje político y las alusiones directas a la realidad mexicana, consideró por separado el poeta y escritor Javier Sicilia Zardain, han sido duras contra el Estado e importantes para visibilizarlas.

Además, agregó el también líder del Movimiento por la Paz con Justicia y Dignidad (MPJD), es probable que el Pontífice endurezca su discurso en las otras sedes de su gira por México, como Chiapas, Michoacán y Ciudad Juárez, considerada hasta hace tres años como una de las ciudades más violentas del mundo.

“Dadas las condiciones en las que viene el Papa, como representante del Estado y de Dios, es un hombre que se mueve entre dos aguas y en una línea muy difícil, pero lo que expresa fuerte, es importante para la realidad del país. Es una visita incómoda para él y para el Estado. Conociendo a Francisco, hubiera querido ser más radical, pero ha sido certero en el tema y no lo ha dejado de tocar”, dijo Sicilia en entrevista.

“Esperamos que ese discurso se endurezca más y que ayude a conmocionar al país”, agregó.

El Pontífice cumplió ayer con una cargada agenda de 10 horas. De la Nunciatura, ubicada en la zona sur de esta capital, encabezó un recorrido de nueve kilómetros en coche abierto, o Papamóvil, hacia el Campo Militar Marte, donde abordó un helicóptero con dirección a un helipuerto ubicado en el municipio de Ecatepec.

Ahí recorrió otros nueve kilómetros hasta llegar a la superficie de casi 43 hectáreas contiguas al Centro de Estudios Superiores de Ecatepec en las que se construyó el altar desde el que dirigió la homilía.

Al término de esta misa, fue trasladado en vehículo para una comida privada con futuros sacerdotes en el Seminario Diocesano, también en ese municipio ubicado al noreste de la Ciudad de México.

Ahí, de acuerdo con una fotografía “tuiteada” por el padre italiano Antonio Spadaro, Francisco dejó una mensaje escrito en el que pide a los seminaristas no ser “clérigos del Estado”.

“Que todos los que, en esta casa se preparan al presbiteriado, tengan presente siempre a Jesucristo, El Señor y a Su Madre Santísima. Que Ellos los preparen para ser pastores del pueblo fiel a Dios y no ‘clérigos de Estado’. Francisco”, dice el texto.

Alrededor de las 16 horas, Francisco partió de nuevo en helicóptero al campo Marte de esta capital, para de ahí dirigirse en coche descubierto al Hospital Infantil Federico Gómez –en la delegación Cuauhtémoc– donde tuvo un encuentro con niños y en el que participó la Primera Dama, Angélica Rivera.

“Agradezco a Dios la oportunidad que me regala de poder venir a visitarlos, de reunirme con ustedes y sus familias en este hospital. Poder compartir un ratito de sus vidas, la de todas las personas que trabajan como médicos, enfermeras, miembros del personal y voluntarios que los atienden”, dijo el Pontífice a los niños, de acuerdo con lo que se observó en la transmisión de la Conferencia del Episcopado Mexicano.

Las actividades concluyeron con un saludo a los fieles congregados en el exterior de la Nunciatura Apostólica, a los que, como hizo desde la primera noche que pasó en la sede religiosa, se acercó a saludar personalmente y pedirles que oren por él.

Con música, cantos y porras, cientos de fieles se congregaron detrás de las vallas colocadas a lo largo de los recorridos terrestres que realizó el pontífice por esta zona central del país.

La gira papal continúa hoy en Tuxtla Gutierrez, Chiapas, a donde el Pontífice viajará en avión por la mañana. De ahí partirá en helicóptero a San Cristóbal de las Casas, donde sostendrá una misa con integrantes de diferentes comunidades indígenas del país.

Sin Embargo

 

Texto íntegro del mensaje del Papa en Ecatepec

El papa Francisco pronunció una clara homilía en la misa multitudinaria en Ecatepec, en la que condenó la ambición por el dinero, la fama y el poder.

A continuación, el texto íntegro de la homilía del Pontífice:

“El miércoles pasado hemos comenzado el tiempo litúrgico de la Cuaresma, en el que la Iglesia nos invita a prepararnos para celebrar la gran fiesta de la Pascua. Tiempo especial para recordar el regalo de nuestro bautismo, cuando fuimos hechos hijos de Dios. La Iglesia nos invita a reavivar el don que se nos ha obsequiado para no dejarlo dormido como algo del pasado o en algún ‘cajón de los recuerdos’.

“Este tiempo de Cuaresma es un buen momento para recuperar la alegría y la esperanza que hace sentirnos hijos amados del Padre. Este Padre que nos espera para sacarnos las ropas del cansancio, de la apatía, de la desconfianza y así vestirnos con la dignidad que solo un verdadero padre o madre sabe darle a sus hijos, las vestimentas que nacen de la ternura y del amor.

“Nuestro Padre es el Padre de una gran familia, es nuestro Padre. Sabe tener un amor único pero no sabe generar y criar ‘hijos únicos’ entre nosotros. Es un Dios que sabe de hogar, de hermandad, de pan partido y compartido. Es el Dios del Padre nuestro no del ‘padre mío’ y ‘padrastro vuestro’.

“En cada uno de nosotros anida, vive ese sueño de Dios que en cada Pascua, en cada eucaristía lo volvemos a celebrar, somos hijos de Dios. Sueño con el que han vivido tantos hermanos nuestros a lo largo y ancho de la historia. Sueño testimoniado por la sangre de tantos mártires de ayer y de hoy.

“Cuaresma, tiempo de conversión porque a diario hacemos experiencia en nuestra vida de cómo ese sueño se vuelve continuamente amenazado por el padre de la mentira, escuchamos en el evangelio lo que hacía con Jesús por aquel que busca separarnos, generando una sociedad dividida y enfrentada. Una sociedad de pocos y para pocos.

“Cuántas veces experimentamos en nuestra propia carne, o en la de nuestra familia, en la de nuestros amigos o vecinos, el dolor que nace de no sentir reconocida esa dignidad que todos llevamos dentro. Cuántas veces hemos tenido que llorar y arrepentirnos por darnos cuenta que no hemos reconocido esa dignidad en otros. Cuántas veces —y con dolor lo digo— somos ciegos e inmunes ante la falta del reconocimiento de la dignidad propia y ajena.

“Cuaresma, tiempo para ajustar los sentidos, abrir los ojos frente a tantas injusticias que atentan directamente contra el sueño y el proyecto de Dios. Tiempo para desenmascarar esas tres grandes formas de tentaciones que rompen, dividen la imagen que Dios ha querido plasmar.

“Las Tres tentaciones que sufrió Cristo. Tres tentaciones del cristiano que intentan arruinar la verdad a la que hemos sido llamados. Tres tentaciones que buscan degradar y degradarnos.

“Primera: La riqueza, adueñándonos de bienes que han sido dados para todos y utilizándolos tan sólo para mí o ‘para los míos’. Es tener el ‘pan’ a base del sudor del otro, o hasta de su propia vida. Esa riqueza que es el pan con sabor a dolor, amargura, a sufrimiento. En una familia o en una sociedad corrupta ese es el pan que se le da de comer a los propios hijos.

“Segunda tentación: La vanidad, esa búsqueda de prestigio en base a la descalificación continua y constante de los que ‘no son como uno’. La búsqueda exacerbada de esos cinco minutos de fama que no perdona la ‘fama’ de los demás, ‘haciendo leña del árbol caído’, va dejando paso a la tercera tentación, la peor, la del orgullo, o sea, ponerse en un plano de superioridad del tipo que fuese, sintiendo que no se comparte la ‘común vida de los mortales’, y que reza todos los días: ‘Gracias te doy Señor porque no me has hecho como ellos’.

“Tres tentaciones de Cristo, Tres tentaciones a las que el cristiano se enfrenta diariamente.

“Tres tentaciones que buscan degradar, destruir y sacar la alegría y la frescura del Evangelio. Que nos encierran en un círculo de destrucción y de pecado.

“Vale la pena que nos preguntemos:

“¿Hasta dónde somos conscientes de estas tentaciones en nuestra persona, en nosotros mismos? ¿Hasta dónde nos hemos habituado a un estilo de vida que piensa que en la riqueza, en la vanidad y en el orgullo está la fuente y la fuerza de la vida? ¿Hasta dónde creemos que el cuidado del otro, nuestra preocupación y ocupación por el pan, el nombre y la dignidad de los demás son fuentes de alegría y esperanza para vencer esas tentaciones?

“Hemos optado por Jesús y no por el demonio. Si nos acordamos lo que escuchamos en el Evangelio, Jesús no le contesta al demonio con ninguna palabra propia sino que le contesta con las palabra de Dios con las palabra de la escritura. Porque, hermanos y hermanas, metámoslo en la cabeza: con el demonio no se dialoga, no se pueda dialogar porque nos va a ganar siempre; solamente la fuerza de la palabra de Dios lo puede derrotar. Hemos optado por Jesús y no por el demonio.

“Queremos seguir sus huellas, pero sabemos que no es fácil. Sabemos lo que significa ser seducidos por el dinero, la fama y el poder. Por eso, la Iglesia nos regala este tiempo, nos invita a la conversión con una sola certeza: Él nos está esperando y quiere sanar nuestros corazones de todo lo que degrada, degradándose o degradando a otros. Es el Dios que tiene un nombre: misericordia. Su nombre es nuestra riqueza, su nombre es nuestra fama, su nombre es nuestro poder y en su nombre una vez más volvemos a decir con el salmo: ‘Tú eres mi Dios y en ti confío’. ¿Se animan a repetirlo juntos tres veces? ‘Tú eres mi Dios y en ti confío’.

“Que en esta eucaristía el Espíritu Santo renueve en nosotros la certeza de que su nombre es misericordia, y nos haga experimentar cada día que ‘el Evangelio llega y llena el corazón y la vida de los que se encuentran con Jesús… sabiendo que con Él y en Él siempre renace la alegría’”.

Excelsior