Los conceptos vertidos en esta sección no reflejan necesariamente la línea editorial de Nodal. Consideramos importante que se conozcan porque contribuyen a tener una visión integral de la región.

Un factor de importancia para impulsar el progreso del Perú en el mediano plazo es el conjunto de megaproyectos y obras que se ejecutan y otros que se iniciarán en el más breve plazo porque representan un motor vital que involucra una millonaria inversión, cuyos fondos dinamizarán los diversos sectores productivos del país y darán el impulso necesario a la economía nacional, como el proyecto minero Las Bambas, en la región Apurímac, visitado recientemente por el Jefe del Estado.

Su ejecución plena por 10,000 millones de dólares colocará al Perú como el segundo mayor productor de cobre a escala mundial, contribuirá al crecimiento del producto bruto interno de 2016 en aproximadamente 1%, aportará con la producción de 400,000 toneladas de cobre a 2017, y se convertirá en un elemento de importancia para la consolidación de la política de inclusión social con la creación de 18,000 puestos de trabajo que beneficiará a más de 40,000 familias.

Este impacto positivo también se reproducirá en otros proyectos de inversión y en la ejecución de megaobras. Solo en el área de minería, las ampliaciones de Toromocho (Junín) y de Cerro Verde (Arequipa), así como las mejoras en Antamina (Áncash) contarán con aportes suficientes para que el crecimiento económico de este año supere largamente a la expansión del 3.26% alcanzada en 2015.

En cuanto a la ejecución de obras, la inyección de capitales frescos permitirá revitalizar la economía en su conjunto. Y no se trata de megaproyectos en el tintero, sino de planes ya definidos, cuyo proceso de licitación, concesión o ejecución se encuentra en distintas etapas de desarrollo. Es decir, se trata de una realidad tangible, representada por más de una decena de proyectos que superan en inversión a aquellas obras realizadas en años anteriores. Todo ello potenciado con la modalidad de asociación público-privada que promueve el Gobierno.

El empresariado nacional ha destacado su ejecución porque, al margen de los beneficios meramente utilitarios que el país obtendrá de estas obras, su influencia será amplia tanto en el tiempo y en el espacio porque creará empleo, estimulará otros sectores económicos, generará actividades complementarias, impulsará el progreso de los pueblos aledaños a estas infraestructuras y concretará el sueño de millones de peruanos que esperan, por ejemplo, el tendido de vías y carreteras.

Sin lugar a dudas, el proyecto de mayor envergadura es el tendido de la Línea 2 del Metro de Lima. De acuerdo con la Agencia de Promoción de la Inversión Privada (Proinversión), este proyecto compromete capitales hasta por 5,989 millones de dólares. Le sigue por cantidad de recursos, el Gasoducto Sur Peruano, cuyas tuberías se extenderán en seis regiones, con un monto de 4,299 millones de dólares.

A ello debe agregarse que el Ejecutivo dejará una cartera de más de 50 proyectos de inversión para no detener la continuidad de flujo de capitales y sentará una base para la entrante administración gubernamental.

“En cuanto a la ejecución de obras, la inyección de capitales frescos permitirá revitalizar la economía en su conjunto. Y no se trata de megaproyectos en el tintero, sino de planes ya definidos”.