Durante el 2015, el balance del sector público presentó un déficit de 637,629.9 millones de pesos, lo que significó un crecimiento de 14.3%, respecto del 2014; dicho monto es el más alto desde la crisis financiera internacional en el 2008, de acuerdo con información de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP)

Lo anterior indica que desde el primer año de gobierno de la actual administración, el déficit público ha incrementado de manera significativa; para representar 3.5% como proporción del Producto Interno Bruto, el nivel más alto en casi tres décadas.

Luis Madrazo, titular de la unidad de planeación económica de la SHCP, indicó que el déficit público representa 3.5% del Producto Interno Bruto (PIB), pero si no se consideraran las inversiones de alto impacto, el déficit sería de 1% del PIB, con lo que cumple con las metas que fueron aprobadas por el Congreso de la Unión.

“Efectivamente, el número (del déficit) creció con respecto al año pasado, pero la medida correcta para ver si es un número grande o un número pequeño es si hay capacidad para ir financiándolo, y eso está más relacionado al tamaño de la economía y a la capacidad de recaudación”, explicó durante la presentación del informe anual de finanzas y deuda pública del 2015.

Detalló que, en el 2015, los requerimientos financieros del sector público, que cubren la diferencia entre los ingresos y los gastos del sector público, se ubicaron en 748,100 millones de pesos, lo que equivalió a 4.1% del PIB, apenas una reducción de 0.5% respecto del año anterior.

Destacó que con este nivel se alcanza la meta que a partir del 2015 se estableció en los Criterios Generales de Política Económica conforme a la Ley Federal de Presupuesto y Responsabilidad Hacendaria.

“¿Y cuánto es mucho o es poco? Depende de la capacidad de financiamiento; dado que se está reduciendo, pues se está demostrando la capacidad de ir minimizando los requerimientos financieros para poder estabilizar la razón de deuda (…), es un monto razonable, financiable y sostenible de la deuda, como lo es toda la estrategia de deuda”.

Deuda en el 2015 
fue de 45.7% del PIB

Ante los recortes presupuestarios que se hicieron a principios del 2015 como efecto de menores ingresos petroleros y situaciones externas, el Saldo Histórico de los Requerimientos Financieros del Sector Público -la medida más amplia de la deuda del país- subió 1.8 puntos base del PIB, llegando a 45.7%, un total de 8 billones 633,480 millones de pesos.

En su reporte anual, Hacienda argumentó que dicho incremento se debió por la depreciación del tipo de cambio sobre el saldo acumulado de deuda externa, por lo que sin dicho efecto el saldo se ubicaría en 43.9% del PIB. “Dichos niveles son congruentes con los techos de endeudamiento autorizados por el Congreso de la Unión”.

De acuerdo con los Criterios Generales de Política Económica, en el 2015 se esperaba un nivel de deuda de 46.9% del PIB; para el 2016 será de 47.8 por ciento. Se espera que a partir del 2018 inicie un proceso de estabilización de la deuda.

Pensiones continuarán siendo una presión

En su momento, diversos analistas coincidieron en que si bien hay margen de endeudamiento, lo preocupante es el aceleramiento en que se ha dado. Critican que si bien acudir a la deuda es bueno para incrementar el gasto en inversión para impulsar proyectos de inversión, esto no se ve reflejado.

A pesar de la reforma en el sistema de pensiones de Petróleos Mexicanos (Pemex), en los próximos años seguirán representando una presión a las finanzas públicas del país, indicó Luis Madrazo, titular de la unidad de planeación económica de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público.

En conferencia de prensa, explicó que dicha reforma representa la última más grande del sistema de pensiones público en México, haciendo que su esquema sea congruente y soportable con los demás sistemas de pensiones.

“Enfrentaremos presiones por el crecimiento del gasto de pensiones por muchos años (…). Si bien se hizo una reforma que va a contener el gasto en las siguientes décadas, seguiremos viviendo presiones en los siguientes años”, abundó.

Refirió que el gasto que se realice en el pago de pensiones de alguna manera es una inversión en el sentido de que se está pagando la transición; es decir, el esquema pasó de un sistema de reparto a un sistema de cuentas individuales.

El Economísta