Esta frontera —considerada hasta hace unos años la ciudad más violenta del país— se prepara para celebrar el evento masivo más grande de su historia, con la llegada de alrededor de un millón de visitantes que acudirán a los eventos que encabezará el papa Francisco el próximo 17 de febrero.

El despliegue de cuerpos de seguridad y de emergencia será de alrededor de 5 mil personas, entre ellos 3 mil policías y 500 médicos y enfermeras. Las autoridades locales han reconocido que no se puede dar un cálculo de cuántos viajeros llegarán a Juárez; sin embargo, todas las estimaciones fijan como mínimo el millón de peregrinos provenientes del norte de México y sur de Estados Unidos.

El jerarca de la Iglesia católica hará un recorrido de 42 kilómetros por las calles de la ciudad durante las nueve horas que permanecerá en el lugar, para lo cual la Diócesis juarense ha reunido una valla de 90 mil voluntarios, los que han sido capacitados en primeros auxilios y serán los encargados de mantener el orden durante la espera de quienes aguardarán por horas para ver tan sólo unos segundos al líder religioso. Alrededor de 30 mil de los voluntarios son empleados de empresas maquiladoras.

Congestionamiento vial

El gobierno local identifica el factor de traslado como el más complejo al que se enfrentará la comunidad. Juárez es una de las ciudades del país con el mayor número de automóviles por habitante, a los que se sumarán los miles que arribarán en los días previos. Para atender el congestionamiento que se anticip, la Dirección de Vialidad trabajará sin descansos, con todos sus elementos, más otros 400 que acudirán de la capital del estado.

La ciudad será dividida en dos, puesto que el Papa transitará sobre la avenida más importante, la Tecnológico, que atraviesa justo por el medio a Juárez de norte a sur. A la par se cerrarán 10 cuadras alrededor de esa vialidad.

Tras visitar el Cereso estatal, el seminario y sostener un encuentro con empresarios y trabajadores del ramo industrial, el primer Papa latinoamericano llegará hasta la frontera con Estados Unidos. Justo en la línea divisoria, en la orilla del río Bravo, junto a una cruz de cuatro metros de altura orará y enviará sus bendiciones a los miles de fieles que lo acompañaran al otro lado de las aguas, bajo un operativo de seguridad del que las autoridades de aquel país no han revelado datos, pero será complejo y minucioso.

Luego encabezará una misa a la que asistirán 220 mil personas. La Diócesis adelantó que en la liturgia Francisco dará un mensaje sobre la violencia, la migración y la pobreza.

“En atención a la petición del Papa, que es estar más cerca de los vulnerables y necesitados, se ha incrementado el número de boletos para personas y familias víctimas de violencia y migrantes”, dice un comunicado.

La Unidad de Protección Civil instalará 75 puestos de atención médica, tanto en la ruta como en el sitio de la misa. En los cuales se dispondrán 95 ambulancias, 520 médicos y enfermeras, un helicóptero y siete “hospitales” móviles.

Una de las dificultades que enfrentaron quienes conducen la logística de la visita fue la falta de sanitarios en el lugar de la misa, debido a que es una explanada sin construcciones. Fuentes oficiales indicaron que en un inicio se pretendía llevar baños portátiles, pero ante la imposibilidad de conseguirlos por grandes cantidades se optó por edificar mil 500 en un terreno contiguo.

Algo similar ocurrió con las vallas metálicas que se usarán en los 55 cuadrantes en que se dividirá el lugar, pero en ese caso los faltantes serán transportados desde Durango y Coahuila.

La Dirección de Transporte dio a conocer que para trasladar a los asistentes a la misa se utilizarán alrededor de 2 mil autobuses, que operarán desde las 04:00 horas hasta el mediodía, cuando se suspenderá el ingreso al lugar.

La página oficial de la ciudad de El Paso informa que la Oficina del Servicio de Aduanas y Protección Fronteriza de Estados Unidos confirmó que todos los puertos de entrada internacionales en la región estarán abiertos en ambas direcciones el día de la visita del Papa, e hizo el compromiso de mantener abiertas todas las garitas de revisión migratoria.

También dio a conocer que toda la zona colindante con el lugar de la misa —del lado estadounidense— permanecerá cerrada al tráfico vehicular. El gobierno del estado de Chihuahua dijo que analiza suspender el cobro en las casetas de peaje de toda la entidad, desde un día antes y uno después, para evitar el gasto de los viajeros.

El Universal