Un desfile de denuncias por violencia doméstica pasan por los despachos de las Fiscalías de Familia en nuestro país.

Son tantas que los fiscales no tienen siquiera el tiempo de emprender los trámites en el momento preciso, pues, cuando terminan de atender a un denunciante, ya se acerca el próximo.

El número de casos por violencia doméstica en Panamá no ha cesado; las denuncias han aumentado más de 20% si se comparan con cifras de los años 2013, 2014 y el cierre de 2015.

Según datos del Ministerio Público (MP), el 2014 cerró con 17 mil 312 denuncias por violencia doméstica, mientras que en 2015 fue de 20 mil 516.

Casos en este año

La llegada de 2016 no escapa del incremento de las denuncias.

Por ejemplo, en lo que va de 2016, en San Miguelito se han recibido 226 expedientes; en Panamá Oeste, 629; en Darién, 19; y en Colón van 174 expedientes, según el fiscal primero de familia de Colón, Antonio Pinel, quien también detalló que durante los días que laboraron de Carnaval recibieron 39 denuncias por violencia doméstica.

Las razones e hipótesis de esta lamentable situación son múltiples y se dan en su mayoría en familias sin distinción de clase social, en las cuales prevalecen conflictos, maltratos o la falta de afecto y comunicación.

Esta preocupación fue abordada por los fiscales de familia de Panamá, San Miguelito, Panamá Oeste, Darién y Colón, quienes consideraron que se trata de un síntoma de la situación actual de las familias panameñas.

De hecho, recalcaron que nuestro país tiene índices de descomposición familiar de 80%; es decir, de 100 matrimonios que se celebran, 80 terminan en divorcio.

Sin embargo, los fiscales apuntan a que las denuncias comenzaron a aumentar, tras la difusión de la Ley 82 de 24 de octubre de 2013, que adopta medidas de prevención contra la violencia en las mujeres o ley contra el femicidio. Además, suman a esto, la cultura machista en la sociedad.

Lo que más llama la atención sobre estas denuncias de violencia doméstica o maltrato al menor, el cual tiene una pena de dos a seis años, es que a nivel nacional, 80% de los casos finalizan anticipadamente, es decir, los casos no continúan su curso.

El fiscal primero de familia de Panamá, Andrés Ayú Prado, explicó que muchas veces la víctima se acerca para expresar que no quiere seguir con el caso, porque se reconcilió con su pareja, hijo o familiar, porque tiene un nuevo empleo que no le permite pedir permisos constantes, porque no se ubica el domicilio de la víctima, o porque algunos no comparecen a la citación.

Para el fiscal Ayú Prado, lo que más impacta en estos casos que comúnmente tratan es la descomposición de la familia, la cual sigue, y no se ve un futuro mejor para el país si estas actitudes no mejoran.

Lo mismo opinó el fiscal segundo de familia de Panamá, Miguel Herrera, quien expresó que lo más preocupante es que la sociedad no está entendiendo que se debe ir cambiando el concepto de masculinidad.

“Mientras estemos marcados por una cultura machista, es muy difícil que las estadísticas vayan en disminución”, agregó.

“Esfuerzo”

Ayú Prado aseguró que las fiscalías están trabajando con mucho esfuerzo, pues el personal se queda, incluso, después de sus horas laborales.

“Cuando las personas se acercan y están dispuestas y muestran voluntad de que uno les atienda, les haga la investigación, nosotros respondemos, pero es un esfuerzo muy fuerte”, añadió.

Expresó que todo miembro de una familia que haya sido agredido, tiene que darle una connotación grave a esa situación, no tolerarlo y presentar la denuncia.

Los fiscales admitieron que faltan más detalles en las estadísticas suministradas, por ende, trabajarán durante este año en un informe más específico.

Panamá América