Ciudad Juárez se encuentra lista para recibir al papa Francisco, aseguraron el gobernador Cesar Duarte y el obispo de esta diócesis, José Guadalupe Torres Campos.

A unas horas del arribo del Pontífice católico se ha desplegado un operativo de seguridad de alrededor de 5 mil elementos de diferentes órganos de seguridad como la Marina, la Policía Federal, la estatal, el Ejercito, Estado Mayor, entre otros, con lo que se garantiza la tranquilidad de los visitantes, dijo Duarte.

El Papa estará en Juárez como último punto de su visita a México, y el centro de su discurso será la migración, manifestó el obispo, quien confirmó que Francisco antes de su homilía con 300 mil personas se acercará a unos cuantos metros de la línea divisoria con los Estados Unidos y ahí orará por los migrantes.

Por su parte Duarte agregó que es muy simbólico que siendo el propio Papa, hijo de migrantes europeos, aborde un tema tan representativo de la frontera y que envíe con su presencia un mensaje a los radicales de ultraderecha de la vecina nación.

Dentro de la agenda se contempla que el jefe del estado Vaticano acuda a otros tres eventos, por lo que hará un recorrido de 45 kilómetros por las calles de Juárez, en las que se espera el arribo de por lo menos medio millón de personas, provenientes del norte de México y sur de los Estados Unidos.

En el Cereso estatal tendrá un encuentro con 800 reos, mientras que en un gimnasio dialogará con 3 mil empresarios y 400 obreros de maquiladora, a este evento asistirán los 100 hombres y mujeres mas acaudalados del país, entre ellos Carlos Slim.

En la sala de prensa se acreditaron mil 100 periodistas, de 11 países tales como Turquía, Rusia, Brasil, Inglaterra, o Panamá.

Duarte Jaquez confirmó que las autoridades de EU implementarán un dispositivo para agilizar los cruces fronterizos, para lo cual permanecerán abiertos todos los puentes internacionales de la región y a su vez todas las garitas en cada uno. Mientras que la Secretaria de Hacienda, por medio del SAT, hará lo propio para quienes crucen a México, a fin de eficientar la revisión del ingreso de automóviles.

En Juárez se suspendieron las clases martes y miércoles en todos los niveles educativos, mientras que el día de la visita fue considerado inhábil y prácticamente todas las empresas de la ciudad suspendieron labores, a excepción de las del ramo turístico como hoteles y restaurantes.

La derrama económica para la región en esta semana se estima en 4 mil millones de pesos, dio a conocer la Secretaria de Economía Estatal.

El papa Francisco partirá de Juárez a las 19:00 hora local con rumbo a Italia, para la ceremonia oficial de despedida acudirá el presidente Enrique Peña Nieto, todo el gabinete federal, alrededor de 20 gobernadores, y un aproximado de 3 mil invitados.

El Universal

Juárez, San Francisco, Guadalupe y el Papa

Pocos lugares podrían concentrar tanto simbolismo en México para recibir al Papa como éste.

En los tiempos de la Colonia, cuando la Corona buscaba expandir hacia el norte los dominios de la Nueva España, los conquistadores ubicaron un punto por el que se podía cruzar el caudaloso río Bravo, llamado así por la fuerza de su corriente.

Le pusieron El Paso del Norte y presentaba la ventaja adicional de situarse en un territorio habitado por indígenas no hostiles, a los que los españoles bautizaron como “mansos”.

El primer asentamiento corrió a cargo de un misionero franciscano. Nacido en el pueblo andaluz de Villalba, hacia 1602, Francisco García Jiménez fue conocido por el nombre religioso de Fray García de San Francisco.

Llegado a la Ciudad de México, se enclaustró en el Convento de Churubusco en 1623. De ahí partió un lustro más tarde para evangelizar, con Fray Esteban de Perea y Fray Antonio de Arteaga, a los indígenas de Nuevo México.

En el pueblo piro de Senecú, los religiosos fundaron la misión de San Antonio de Padua y plantaron (ilegalmente) las viñas a partir de las cuales se produciría el vino que surtirían a todas las misiones franciscanas de la región.

El 8 de diciembre de 1659, Fray García fundó en la ribera sur del Bravo y en un punto de reposo del Camino Real de Tierra Adentro la misión de Nuestra Señora de Guadalupe de los Mansos del Paso del Norte. Estuvo al frente de ella hasta 1671, cuando partió a Junta de los Ríos –actualmente Ojinaga, Chihuahua– para seguir con la evangelización.

Así fue, pues, como un miembro de la orden devota de San Francisco de Asís –de quien tomó su apelativo el actual Papa– fundó lo que es actualmente Ciudad Juárez. Y cómo dedicó su labor a la Virgen de Guadalupe, que tantas palabras ha merecido por parte del Pontífice durante su actual viaje por México.

En la guerra con Estados Unidos, por aquí pasó de largo el ejército invasor, encabezado por el general Alexander Doniphan, en diciembre de 1846. Los mexicanos habían sido derrotados en Temascalitos, río arriba, en Nuevo México, y se retiraron a Sacramento para defender Chihuahua. Mientras esperaban la hora de reemprender la marcha al sur, los estadunidenses se trazaron con los muy abundantes vinos de El Paso.

El Tratado de Guadalupe Hidalgo dispuso que el río Bravo fuese la nueva frontera entre México y Estados Unidos. El Paso quedaría del lado mexicano y, en la ribera de enfrente, se fundaría un pueblo espejo, originalmente llamado Franklin.

Durante la intervención francesa, el presidente Benito Juárez y su gobierno errante se establecerían dos veces en la ciudad. De ahí que, en 1888, el dictador Porfirio Díaz decidiera renombrar El Paso del Norte como Ciudad Juárez.

A punto de estallar la Revolución Mexicana, el 16 de octubre de 1909, Díaz llegó aquí por tren para recibir al presidente estadunidense William Howard Taft y pagar una visita recíproca en El Paso, Texas. Fue la primera vez que un mandatario extranjero pisaba territorio nacional.

En el siguiente siglo, Ciudad Juárez experimentaría un gran crecimiento demográfico por el espejismo del sueño americano. La urbe atraería a potenciales migrantes, pero también una cauda de problemas: contrabando, prostitución, tráfico y consumo de drogas.

El establecimiento de la industria maquiladora crearía una nueva clase de mujeres liberadas, pero el desarrollo desordenado también sometería a esas mujeres a la violencia de los hombres que no aceptaban su empoderamiento. Centenares de ellas serían secuestradas y sus cuerpos vejados aparecerían abandonados en el desierto.

La lucha por la plaza entre los cárteles de Juárez y Sinaloa convertiría a este lugar en el más peligroso del mundo. Entre 2008 y 2010, cerca de diez mil personas serían asesinadas aquí.

Ésta es la urbe, de enorme simbolismo, que recibe hoy al papa Francisco y que poco a poco ha comenzado a reencontrar la paz.

Excelsior

Francisco pide a jóvenes no dejar su vida en manos del narco

En su mensaje a jóvenes en Michoacán, ayer en el estadio Morelos, el papa Francisco sostuvo: “Es mentira que la única forma de vivir, de poder ser joven, es dejando la vida en manos del narcotráfico o de todos aquellos que lo único que están haciendo es sembrar destrucción y muerte”.

“Es mentira que la única forma que tienen de vivir los jóvenes aquí es en la pobreza y marginación. Es Jesucristo el que desmiente los intentos de hacerlos inútiles. Son las ambiciones ajenas las que a ustedes los marginan y que terminan en la destrucción”, indicó.

En ese sentido, ante las 88 mil personas reunidas en el estadio José María Morelos destacó: “Jesús nunca nos invitaría a ser sicarios, sino que nos llama discípulos”.

Al inicio del encuentro con jóvenes, el Pontífice escuchó a seis de ellos, quienes le expresaron su agradecimiento, así como sus inquietudes por la falta de oportunidades y la violencia.

Alberto Solorio Corona le dijo: “Soy uno de los más de 30 millones de jóvenes que en este país queremos vivir en paz. Aumentan entre nosotros las víctimas del narcotráfico, la violencia, de las adicciones y la explotación de personas. Muchas familias sólo han podido llorar la pérdida de sus hijos, porque la impunidad ha dado alas a quienes secuestran, estafan y matan”.

Roberto Diego González refirió: “Hoy muchos más jóvenes podemos aspirar a una carrera profesional, pero a la vez nos desanima que el país no nos da la misma oportunidad para luego realizarnos en el ejercicio de una profesión. Nos lastima la violencia, debido a la cual muchos de nosotros hemos sido lastimados o lastimadas, de uno u otro modo”.

A esos jóvenes el Pontífice les dijo que es difícil sentir la riqueza de una nación cuando no existen oportunidades de trabajo o cuando se ha sufrido la pérdida de amigos y familiares a causa del narcotráfico, pero destacó que el valor debe sentirse desde el interior de cada persona.

“A veces se vuelve difícil sentir la riqueza cuando nos vemos expuestos continuamente a la pérdida de amigos o de familiares en manos del narcotráfico, de las drogas, de organizaciones criminales que siembran el terror. Es difícil sentir la riqueza de una nación cuando no se tienen oportunidades de trabajo digno, posibilidades de estudio y capacitación, cuando no se sienten reconocidos los derechos que terminan impulsándolos a situaciones límites”, expresó.

El Papa añadió: “Es difícil sentir la riqueza de un lugar cuando por ser jóvenes, se les utiliza para fines mezquinos, seduciéndolos con promesas que al final no son tales. Pero pese a todo, no me voy a cansar de decirlo: ustedes son la riqueza de México”.

Francisco exhortó a los jóvenes a no perder nunca la esperanza, a pesar de las adversidades que enfrentan.

Señaló que una de las amenazas de la esperanza es hacerle creer a los jóvenes que son valiosos sólo “porque visten al último grito de la moda”.

“Otra amenaza de la esperanza es hacerte creer que empiezas a ser valioso cuando te disfrazas de ropa de marca, del último grito de la moda o cuando tienes prestigio por tener dinero, pero tu corazón no cree que sea digno de esta vida de amor”.

Pide no resignarse ante la violencia

El papa Francisco ordenó a sus sacerdotes, religiosas y seminaristas, a no resignarse ante la violencia ni a ser “funcionarios de lo divino” o “empleados de Dios”.

“¿Qué tentación nos puede venir de ambientes muchas veces dominados por la violencia, la corrupción, el tráfico de drogas, el desprecio por la dignidad de la persona, la indiferencia ante el sufrimiento y la precariedad? Frente a esta realidad nos puede ganar una de las armas preferidas del demonio: la resignación”, expresó.

En el estadio Venunstiano Carranza, expuso: “Es una resignación que nos paraliza y nos impide no sólo caminar, sino también hacer camino. Una resignación que no sólo nos atemoriza, sino que nos atrinchera en nuestras sacristías y aparentes seguridades. No somos ni queremos ser funcionarios de lo divino; no somos ni queremos ser nunca empleados de Dios, porque somos invitados a participar de su vida”.

Ante unas 22 mil personas, insistió en que los clérigos están llamados a participar de esa “vida divina”.

La Razón

Ver discurso completo del Papa Francisco en el encuentro con los jóvenes de México aquí