El reclamo retumbó en el salón de sesiones. Al despedirse de la curia, la jueza presidenta del Tribunal Supremo, Liana Fiol Matta, abogó por la presencia de más juezas en el máximo foro judicial del País como un elemento “fundamental para la sana administración de la justicia”.

“Confío que luego de una segunda presidencia femenina se haya roto para siempre el techo de cristal que por tantos años mantuvo a las mujeres en los escalafones de menor jerarquía”, apuntaló sobre esa barrera invisible que todavía impide a las mujeres avanzar en el mundo laboral.

La jurista se unió a la petición de la jueza asociada del Tribunal Supremo de Estados Unidos, Ruth Bader Ginsburg, quien ha dicho que las nueve sillas de su corte deberían ser ocupadas por mujeres.

“Por si la respuesta de la jueza Ginsburg les suena descabellada, recuerden que hasta el 1985 el Tribunal Supremo de Puerto Rico fue integrado exclusivamente por hombres y a nadie le parecía descabellado”, sentenció la segunda mujer en presidir el Supremo.

Ese súplica también afloró en la alocución de la jueza asociada Anabelle Rodríguez Rodríguez, quien en tono jocoso y guiñando un ojo, emplazó al gobernador Alejandro García Padilla a nombrar a otra mujer al foro ante el vacío que dejaba la salida de Fiol Matta.

“Creo que ya es tiempo (de tener más mujeres en el Supremo), especialmente considerando el alto número de mujeres profesionales del derecho que se destacan tanto en el servicio público y la academia como en la práctica privada. Si existe verdadera igualdad, no debería cuestionarse un tribunal compuesto únicamente de mujeres”, apuntó Rodríguez Rodríguez en entrevista escrita con este medio.

Con la salida de Fiol Matta, la representación de las mujeres en la curia quedó diluida.

Ahora la corte quedó compuesta por tres mujeres: Rodríguez Rodríguez, Maite Oronoz Rodríguez, quien este lunes pasado se convirtió en la tercera mujer y la persona más joven en presidir el cuerpo, y Mildred Pabón Charneco, y cinco hombres: Rafael Martínez Torres, Erick Kolthoff Caraballo, Luis Estrella Martínez, Edgardo Rivera García y Roberto Feliberti Cintrón.

El Nuevo Día


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