El secretario general de la Unión de Naciones Suramericanas (Unasur), Ernesto Samper, reconoció el papel del presidente Juan Manuel Santos y de Cuba como sede para el proceso de paz colombiano que está próximo a concluir luego de 50 años de conflicto armado.

El también exmandatario colombiano (1994-1998) indicó en entrevista exclusiva con la agencia Andes que “el presidente Santos ha avanzado como nunca se había avanzado en un proceso de paz con las FARC (Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia)”, pese a que todos los que han sido presidentes de ese país en los últimos 30 años, trataron “de buena fe” poner fin al conflicto armado como parte de su gestión de gobierno.

“No pudimos; el presidente Santos ha avanzado como nunca se había avanzado en un proceso de paz con las FARC”, remarcó.

En ese tono elogió la contribución de la isla antillana que ha acogido estas conversaciones desde 2012 y dijo que “Cuba ha actuado como un agente discreto; como un buen anfitrión para los diálogos”.

“Ha sido amigable y discreto componedor de las situaciones difíciles”, indicó.

Consideró que entre las circunstancias que no favorecían el inicio del diálogo de paz es que a la guerrilla le faltó entender que “la lucha armada no era el camino”.

“Creo que eso se dio (en la actualidad); creo que el gobierno de Santos aportó a eso y a que haya una agenda concreta”, enfatizó.

Indicó que a diferencia de otros intentos de impulsar un diálogo, ahora las partes definieron primero los puntos del diálogo. “Cuando uno ve a los comandantes del ejército colombiano sentados con los comandantes de la guerrilla hablando de cómo se hace el cese bilateral del fuego, cómo se van a desmovilizar, cómo van a dejar las armas, ya eso es una prueba contundente de que esto está avanzado”, aunque es mejor no poner plazo y “dejar que las cosas se cocinen solas”, añadió.

Colombia a las puertas de una ‘paz relativa’

Para el titular de la Unasur, una vez que sean firmados los acuerdos, entonces se habrá conseguido en Colombia lo que se puede llamar la ‘paz relativa’, que es la ausencia del enfrentamiento armado, pero, dijo, “eso no es ya la reconciliación”.

A partir de ese momento, añadió, deberán transcurrir dos o tres generaciones para pasar primero del conflicto al post conflicto, “que hay que hacerlo a través del puente de la justicia transicional”, y posteriormente a la reconstrucción del tejido social y el económico.

“Son siete millones de víctimas; están esperando una reparación”, acotó. Por otra parte, dijo que la violencia le cuesta a Colombia el 2% del Producto Interno Bruto (PIB) por año, mientras es preciso también reconstruir el tejido institucional ya que precisamente esa situación floreció en los sitios donde no había presencia del Estado.

“Tenemos muchos años para construir un país que sea el resultado de un país en paz y no un país alrededor de la guerra

Samper celebra segunda etapa del Plan Colombia anunciada por Santos y Estados Unidos

Respecto al Plan Colombia, firmado por el gobierno y Estados Unidos bajo el supuesto de enfrentar el tráfico de drogas, el exmandatario expresó su posición crítica respecto a varios temas, y en particular señaló que en lo referido a lo militar, este contribuyó a la lucha contra la guerrilla.

Por otra parte, expresó su opinión crítica sobre lo que fueron las fumigaciones en territorio colombiano, derivadas de ese acuerdo, y consideró que no fue “un buen camino” la destrucción forzosa de los cultivos, porque los campesinos comenzaron a trasladarlos, y en la actualidad existe este tipo de sembríos en por lo menos una veintena de departamentos colombianos.

“Tanto es así que parte de las negociaciones de las FARC es para ver cómo se reemplazan de manera voluntaria y con apoyo social esos cultivos”, acotó, y remarcó que en ese sentido “el Plan Colombia creo que no fue una buena idea”.

Se congratuló, además, de que tanto el gobierno de Estados Unidos como el de Colombia estén pensando en una segunda etapa, donde se tengan en cuenta estos aspectos y se busque una estabilización de la economía ‘dentro de un concepto de ruralidad’.

Dijo que en ese sentido, son bienvenidos todos los esfuerzos de la cooperación, no solamente de Estados Unidos y de la Unión Europea(UE) para el plan de reconciliación, que cuesta, “según los han trabajado los economistas de la paz, alrededor de 150.000 millones de dólares”.

Andes