Los conceptos vertidos en esta sección no reflejan necesariamente la línea editorial de Nodal. Consideramos importante que se conozcan porque contribuyen a tener una visión integral de la región.

La voluntad ciudadana se ha expresado mayoritariamente ayer en el referéndum constitucional que apuntaba a dilucidar si se habilita o no la reelección para el presidente Evo Morales en 2019. Pese Pese a la incertidumbre que el Poder Ejecutivo ha planteado sobre los resultados del referéndum constitucional, los primeros datos del conteo rápido de Equipos Mori señalan con claridad definitiva que estamos, nuevamente, ante un país polarizado. Entre los bolivianos que apuestan por la continuidad del actual modelo político encabezado por Evo Morales y quienes están reclamando un freno a las ambiciones de perpetuación en el poder del mandatario para cuando termine su mandato constitucional.
Además, el resultado del mismo señala con claridad un declive del respaldo hacia la actual gestión de Gobierno. No se cumplirá, con seguridad, la aspiración del presidente Morales de alcanzar el 70% de los votos y, seguramente, terminará – al menos – 10 puntos menos de lo que obtuvo en las últimas elecciones presidenciales.

Estamos – entonces – ante un punto de inflexión de enorme relevancia para la democracia boliviana, donde el respaldo hacia el actual modelo político encarnado en el denominado Proceso de Cambio se ha modificado sustancialmente de cara al último tramo de la gestión de Morales.

El conteo rápido de Equipos Mori asegura que el No se ha impuesto con claridad con más del 51% de los votos, dejando al Sí del oficialismo con un 49% de las preferencias. Según estos datos estadísticos altamente fiables, el No se impuso con claridad en los departamentos de Santa Cruz, Beni, Pando, Tarija, Chuquisaca y Potosí. En cambio, el Sí logró un triunfo en La Paz, Oruro y Cochabamba, tradicionales bastiones del MAS. Pero el Gobierno insiste en plantear la existencia de un “empate técnico”, que no permite reconocer una tendencia final hasta tanto el Tribunal Supremo Electoral (TSE) dé a conocer los resultados definitivos. Ni oficialistas ni opositores pueden cantar victoria ni deben atribuirse los designios de la voluntad popular.

Por eso, el pueblo boliviano demanda al TSE que dilucide la actual incertidumbre y brinde al país la claridad y contundencia que demanda este momento histórico para Bolivia.

La gente se ha volcado masivamente a las urnas haciendo culto de la vocación democrática de los bolivianos. Esperamos que prime la cordura y que se respete la voluntad del soberano.

eldeber