Papeles para que se conozca la verdad

A días de que el gobierno de Estados Unidos, frente al pedido de los organismos de derechos humanos, anunciara que procederá a desclasificar nuevos documentos militares y de Inteligencia relacionados con la dictadura argentina, el Vaticano decidió seguirle los pasos. Desde Roma, el secretario general de la Conferencia Episcopal Argentina, Carlos Humberto Malfa, reveló que la Iglesia también “está ordenando” sus archivos sobre la dictadura con el objetivo de hacerlos públicos. Malfa hizo el anunció tras reunirse con el papa Francisco, quien el próximo miércoles –en vísperas del 40 aniversario del golpe de Estado del 24 de marzo de 1976– saludará durante la audiencia general a familiares de desaparecidos. Lita Boitano, presidenta de Familiares de Detenidos Desaparecidos por Razones Políticas, celebró la decisión y destacó que “esos archivos son muy importantes, tanto como los que tienen las fuerzas armadas”.

La apertura de los archivos vinculados con la dictadura, de cuyo comienzo se cumplirá el próximo jueves un nuevo aniversario, es un reclamo de siempre de los organismos de derechos humanos. En el caso de Estados Unidos el pedido fue reiterado a propósito de la visita que el presidente Barack Obama realizará esta misma semana a la Argentina.

En respuesta al reclamo, la consejera para la Seguridad Nacional de la Casa Blanca Susan Rice anunció que ese país desclasificará más documentación sobre la dictadura. En el año 2002 Estados Unidos desclasificó 4700 documentos del Departamento de Estado relacionados con el golpe de 1976 y la represión ilegal, pero no se incluyeron los correspondientes a agencias militares y de Inteligencia.

Así como los documentos de Estados Unidos, que brindó un fuerte respaldo a la dictadura, podrían arrojar luz sobre el terrorismo de Estado, lo mismo podría ocurrir con la documentación en poder de la Iglesia. Con el propósito de que el Vaticano levantara el secreto de sus documentos, Boitano concurrió el 22 de abril pasado a la plaza San Pedro. Esa mañana, acompañada por el entonces embajador Eduardo Valdés, se aferró al papa Francisco cuando lo tuvo cerca y le pidió la “apertura total de los archivos vaticanos” y “una autocrítica de la jerarquía de la Iglesia por su complicidad con los genocidas”. Días después, a pedido del papa Jorge Bergoglio, Giuseppe Laterza, de la Secretaría de Estado del Vaticano, recibió a Boitano, quien le explicó la utilidad de esos documentos. Laterza estimó que la información en manos de la Iglesia podría llegar a estar accesible recién a fines de este año.

A propósito de la decisión del Vaticano de abrir sus archivos, Malfa explicó ayer en Roma que “se están ordenando” con ese objetivo. “El ordenamiento de los archivos lleva su tiempo porque implica la lectura y la clasificación de los documentos”, detalló el secretario general de la Conferencia Episcopal Argentina, y contó que “algunos estaban más ordenados y otros necesitaban más atención”.

Malfa adelantó también qué tipo de material es el que se hará público. “En general, se trata de cartas que se recibían y contestaban solicitando conocer el paradero de detenidos desaparecidos o alguna gestión en ese sentido –precisó–. También hay recortes de periódicos de la época”.

Del mismo modo que el anuncio de Rice sobre los archivos de Estados Unidos, el que formuló ayer Malfa desde el Vaticano fue bien recibido entre los organismos de derechos humanos. Boitano, impulsora del pedido al papa Francisco, celebró la decisión y destacó la “importancia” de esa documentación para el desarrollo de los juicios por crímenes de lesa humanidad. “Espero que pronto tengamos novedades”, señaló la dirigente de Familiares de Detenidos Desaparecidos por Razones Políticas, y pidió a las autoridades de la Iglesia que el trámite “se apure lo máximo posible”.

En octubre pasado Boitano se reunió, por orden de Bergoglio, con Malfa, y le hizo un planteo similar. “Los genocidas son ancianos y se están muriendo, pero nosotros los familiares también somos ancianos y también nos estamos muriendo y necesitamos Memoria, Verdad y Justicia”, le dijo entonces al secretario general del Episcopado.

En paralelo con el anuncio de Malfa, desde el Vaticano confirmaron que el próximo miércoles el papa Francisco saludará en la audiencia general a familiares de desaparecidos durante la última dictadura. Según precisaron, se trata de Marie-Noelle Erize Tisseau, hermana de Marie-Anne, desaparecida en San Juan el 15 de octubre de 1976; Víctor Carvajal, hermano del dirigente comunista Alberto Carvajal, asesinado el 18 de agosto de 1977 en esa misma provincia; y de Genevieve Jeanningros, sobrina de la monja francesa Leonie Duquet, desaparecida el 10 de diciembre de 1976 en Buenos Aires. En la misma audiencia Bergoglio recibirá a Cecilia Romero, sobrina del beato Oscar Romero, asesinado el 24 de marzo de 1980 en El Salvador mientras celebraba una misa.

Página 12

A días del aniversario del golpe militar, la Iglesia instó a “no olvidar”

En el marco del aniversario del golpe de Estado, la Conferencia Episcopal Argentina instó a “no olvidar”, hizo un llamamiento a “afrontar y sanar” las consecuencias de la última dictadura (1976-1983) y pidió transitar un camino de “verdad, de justicia y de encuentro entre todos” para alcanzar “la concordia y la amistad social”.

“Los argentinos no podemos dejar de preguntarnos cómo se pudo llegar al período más oscuro de nuestra historia”, señalaron los obispos en una declaración titulada “Una fecha para no olvidar”.

“El próximo 24 de marzo se cumplen 40 años de la ruptura del orden constitucional y del estado de derecho. Un hecho que nunca más se debe repetir ni podemos olvidar”, señala el documento.

Para los prelados, el golpe tuvo lugar en “un momento complejo y difícil para toda la sociedad, en el que Argentina vivía una escalada de violencia que culminó en el terrorismo de Estado, protagonista de crímenes de diversa índole, entre ellos: la tortura, el asesinato, la desaparición de personas y el secuestro de niños”.

“Sus consecuencias de enfrentamientos, dolor y muerte aún permanecen y se nos presentan como un pasado que tenemos que afrontar y sanar”, agregó la CEA.

Los obispos consideran que “el reconocimiento del valor de la vida, de la dignidad y de los derechos inalienables de la persona constituye la base indispensable de toda convivencia humana y del destino feliz de un pueblo”.

Además, recordaron que el nuevo aniversario del golpe coincide con la celebración del Jueves Santo, “día de dolor y de traición, pero también día en que Jesús manifestó su amor hasta el fin entregando la vida por nosotros”.

“Su ejemplo nos ayuda a cicatrizar nuestras heridas en la verdad, el arrepentimiento, la reparación en justicia y el anhelo de alcanzar misericordia”, concluyó su mensaje la Iglesia.

Ámbito Financiero

Declaración de la Conferencia Episcopal Argentina: Una fecha para no olvidar

El próximo 24 de marzo se cumplen cuarenta años de la ruptura del orden constitucional y del estado de derecho. Un hecho que nunca más se debe repetir ni podemos olvidar.

Era un momento complejo y difícil para toda la sociedad. Argentina vivía una escalada de violencia que culminó en el terrorismo de estado, protagonista de crímenes de diversa índole, entre ellos: la tortura, el asesinato, la desaparición de personas y el secuestro de niños.

Los argentinos no podemos dejar de preguntarnos cómo se pudo llegar al período más oscuro de nuestra historia. Sus consecuencias de enfrentamientos, dolor y muerte aún permanecen y se nos presentan como un pasado que tenemos que afrontar y sanar.

La vuelta a la democracia marcó el inicio de un camino de verdad, de justicia y de encuentro entre todos, que urge seguir transitando, para alcanzar la concordia y la amistad social.

El reconocimiento del valor de la vida, de la dignidad y de los derechos inalienables de la persona constituye la base indispensable de toda convivencia humana y del destino feliz de un pueblo.

La memoria del 24 de marzo, este año, coincide con la celebración del Jueves santo, día de dolor y de traición, pero también día en que Jesús manifestó su amor hasta el fin entregando la vida por nosotros. En su Sangre hemos sido reconciliados. “Cristo es nuestra paz” (Ef 2,14) y el fundamento de una esperanza que nos impulsa a construir una sociedad auténticamente humana.

Su ejemplo nos ayuda a cicatrizar nuestras heridas en la verdad, el arrepentimiento, la reparación en justicia y el anhelo de alcanzar misericordia.

173º reunión de la Comisión Permanente de la Conferencia Episcopal Argentina

Buenos Aires, 14 y 15 de marzo de 2016

CEA