Ayer al mediodía unas siete mil personas, provenientes de las barriadas populares de la Ciudad de Buenos Aires y el conurbano bonaerense, cortaron la Avenida 9 de Julio a la altura de Belgrano, en el centro porteño.

Con banderas que identificaban a comedores, sociedades de fomento y demás centros de ayuda social, diversas organizaciones de cooperativistas, desocupados y beneficiarios de planes sociales denunciaron que el Ministerio de Desarrollo Social que conduce Carolina Stanley viene desfinanciando programas y proyectos, dejando virtualmente a miles de trabajadores (ya de por sí precarizados) sin esos ingresos básicos.

Entre las organizaciones convocantes de la movilización estuvieron Barrios de Pie, la Corriente Clasista y Combativa, el Polo Obrero, MST Teresa Vive, FOL, AGTCAP, FPDS Corriente Nacional, Pueblo Unido, Frente Popular Darío Santillán, Lucha y Trabajo, Votamos Luchar y FOB.

Horas antes del corte habían publicado un documento en el que denunciaban que el martes Stanley los había recibido “pero no dio ninguna respuesta efectiva a los reclamos más urgentes del sector”, ni tampoco sugirió solución alguna “al reclamo de trabajo genuino y aumento y nacionalización de los programas de cooperativas del Ministerio”.

Otro de los reclamos es el aumento del monto que reciben los beneficiarios de programas como Argentina Trabaja, ya que desde noviembre de 2014 no se modifica y sigue estando entre $ 2.300 y $ 2.500 para cada inscripto.

Y sumaron otra denuncia. Desde que asumió Macri como presidente, el Ministerio dejó de proveer mercadería a comedores de organizaciones sociales, produciendo una crisis alimentaria en muchos barrios populares.

“Este plan de lucha va para largo”

Manuel, dirigente del Frente de Organizaciones en Lucha (FOL) dijo a La Izquierda Diario que “hace tiempo diversas organizaciones venimos peleando por el aumento de los programas de empleo como el Argentina Trabaja, Ellas Hacen y otros, que están cobrando una miseria y no se aumentan desde noviembre de 2014. Y frente a la masividad de los despidos en el sector privado, despidos ‘hormiga’ en talleres textiles, en la construcción y demás, reclamamos que se vuelva a abrir la inscripción en esos programas de empleo, para hacer trabajo en las sociedades de fomento, en los clubes de barrio, en las escuelas. Todos nuestros compañeros hacen limpieza de plazas, de veredas. Sin aumento desde 2014 y con la inflación que se acumuló en estos meses están todos ‘tirados’ y están saliendo a buscar changas, que no hay”.

El referente del FOL agregó que “el Estado también está recortando la compra de productos a proyectos productivos que se financian con subsidios. Por ejemplo, proyectos productivos de costura que vendían guardapolvos al gobierno nacional están siendo recortados. Otro tanto con proyectos de carpintería, herrería, bloqueras”. Y sobre la situación de los comedores precisó que “la mercadería que llegaba a los comedores de la Provincia de Buenos Aires para las copas de leche y la comida, también se están recortando. Por eso entre todas las organizaciones pusimos en pie una comisión organizadora común, con uno o dos delegados por organización”.

Respecto a la reunión que mantuvieron con la ministra Stanley el martes, Manuel confirmó que los recibió, “pero intentando negociar para anular la marcha. Nosotros dijimos que primero íbamos a escuchar qué nos ofrecían y después veíamos si levantábamos o no. Pero no ofrecieron más que un subsidio de $ 400. La ministra no entiende que nosotros no estamos presentando un pliego de demandas chiquitas sino que estamos reclamando una política de Estado”

Por último el dirigente anunció que, ante la ausencia de respuesta oficial, “este plan de lucha va para largo, así que seguramente nos vamos a juntar otra vez para preparar una nueva medida”.

En la Provincia también

La Izquierda Diario conversó en La Plata con Lorena Timko, delegada de la Junta Interna de ATE del Ministerio de Desarrollo Social bonaerense. La referente del sindicalismo combativo y de izquierda caracterizó que con la llegada de María Eugenia Vidal y su ministro Santiago López Medrano, el plan de ajuste sobre programas y subsidios fue brutal, mucho más que el llevado adelante por el Frente para la Victoria durante la anterior gestión.

Timko recuerda que “durante los ocho años de gobierno de Scioli denunciamos que año a año los programas, y sobre todo los que tenían relación con las organizaciones sociales, se iban vaciando. Sin embargo desde que el macrismo gobierna la Provincia el programa Barrios Bonaerenses, que financia a individuos pero su presentación ante el Ministerio es vía organizaciones, ya tuvo siete mil bajas, tres mil en febrero y cuatro mil en marzo”. Acá también se habla de planes que representan un ingreso por debajo de lo básico para cada persona. “Van desde los $ 300 a los $ 1.500 (los menos) por mes. El presupuesto de ese programa bajó entre noviembre y la actualidad de $ 25 millones a $ 17 millones”, remarca Timko.

La cuestión alimentaria también es crítica para los sectores de menos recursos que dependen de subsidios y planes estatales. Al respecto la dirigente de la Junta Interna de Desarrollo Social consideró que “ése es un punto central de los reclamos. Siempre el Ministerio entregó alimentos a las organizaciones sociales, que los repartían entre los integrantes de cada barrio. Año a año fue bajando la cantidad de alimentos que se entregaba. Inclusive la gestión de Aparicio, que fue el último ministro de Scioli, decidió recortar ese programa (hasta militarizaron el Ministerio esperando una reacción), pero tras una fuerte denuncia se empezó a entregar alimentos, aunque desde Nación. Pero desde que asumió el macrismo no se entregó ni un solo alimento a ninguna organización (apenas cajas navideñas que ya estaban licitadas). Hoy están redefiniendo cómo volver a entregar, pero ya avisaron que será con un recorte del 60 %”, dijo Timko.

“Un movimiento único para fortalecer la lucha”

Desde la Junta Interna de Desarrollo Social de la Provincia consideran que la lucha de las organizaciones sociales no les es ajena. “Desde 2010, cuando asumimos la Junta Interna, tuvimos una política de coordinación con varias organizaciones como el Frente Popular Daría Santillán, COB La Brecha, el Polo Obrero y el Bloque Piquetero Nacional, con quienes luchamos en común contra el vaciamiento”, destacó la dirigente de la Agrupación Marrón Clasista de ATE.

En ese marco, sobre la experiencia compartida y en función del panorama actual, Timko manifestó que “hoy es más necesario que nunca que las organizaciones de desocupados, de beneficiarios de planes y de cooperativistas tengan una organización centralizada, un movimiento nacional o un sindicato único que les permita fortalecer la lucha y darle continuidad. En los últimos años se ha pegado con fuerza cuando las acciones fueron realizadas de forma coordinada y centralizada”.

Pero la falta de continuidad en esa coordinación fue nociva para el conjunto del sector de trabajadores cooperativistas y desocupados. “El gobierno empieza con negociaciones individuales en las que, lógicamente, siempre pierden las organizaciones más chicas y débiles y sucede que después cuesta mucho volver a unificar la pelea”, reflexiona Timko. Y agrega que “una organización única también podría golpear más fácilmente junto a los trabajadores ocupados, en este caso junto a quienes nos organizamos en ATE, unificando los reclamos”.

El planteo de un movimiento único de cooperativistas, beneficiarios de planes sociales y desocupados, como lo plantea Timko, debería cobrar fuerza hoy, en un contexto en el que la “pobreza cero” es un chiste de mal gusto de Macri, Vidal y todos sus funcionarios.

La ausencia de una organización centralizada y coordinada a nivel nacional de este numeroso sector de la clase trabajadora impide que miles puedan “golpear con un solo puño” ante los planes de ajuste y hambre que intenta implementar el gobierno nacional y los gobernadores. Así, la atomización termina favoreciendo al gobierno ajustador. Una organización que debería basarse, indefectiblemente, en la más amplia democracia interna, donde todas las corrientes políticas intervinientes tengan la más amplia libertad para expresar sus ideas y programas, pero a su vez estén sujetas a la democracia de las asambleas donde se diriman las diferencias ante la base y se resuelvan los cursos de acción y los planes de lucha a implementar en todo el país.

La Izquierda Diario