Entre los 40 años y los cien días

Con la sensación de ahogo casi corporal entre quienes iban abriéndose paso, la Plaza de Mayo apareció como una respuesta “fuera de serie”. De miles y miles convocándose una conmemoración pinzada entre los 40 años del golpe cívico-militar y los primeros 100 días a puro vértigo hacia la derecha coronada por la presencia del presidente de Estados Unidos, Barack Obama. Esta vez, el movimiento de derechos humanos convocó bajo la consigna: “40 años de lucha, memoria y militancia. Sin Derechos no hay Democracia”. Pasadas las cinco de la tarde, con columnas de agrupaciones sociales, sindicales, estudiantiles y de agrupaciones políticas que todavía no podían ingresar a la Plaza, los organismos leyeron un texto que dibujó un círculo entre este 2016 y ese marzo de 1976, sus efectos, económicos, políticos, culturales y sus actores. “El gobierno de Macri, como sostuvo Rodolfo Walsh en 1977 en su Carta Abierta a la Junta Militar, ha ‘restaurado la corriente de ideas e intereses de minorías derrotadas que traban el desarrollo de las fuerzas productivas, explotan al pueblo y disgregan la Nación”, dijeron. “39 años después de esa Carta, los miles de despidos, la persecución a la militancia, los planes sociales desarmados, las leyes del Congreso en contra del pueblo y la represión, son algunos de los hechos de los primeros días que nos convocan a defender la democracia.” Los homenajes y movilizaciones se replicaron en las plazas de todo el país.

Ante el palco, las banderas se bajaron para escuchar el texto durante casi treinta minutos de diálogo con el escenario. Hubo silencio. Pero la Plaza también interrumpió para responder con sus cantos. ¡Vamos a Volver!, se oyó desde temprano. El hit tal vez de esta marcha, repetido en subtes, en las calles, mientras cada quien avanzaba sólo o con sus agrupaciones hacia avenida de Mayo. ¡Patria sí, colonia No!, cuando el documento de Abuelas y Madres de Plaza de Mayo Línea Fundadora, Familiares e HIJOS hizo referencia a Estados Unidos, los buitres y la deuda.

Por primera vez en 20 años y como un signo de época, las centrales obreras abandonaron su lugar histórico en la retaguardia de la marcha para ubicarse en los lugares que ocupaban las agrupaciones políticas. Salieron así detrás de la cabecera de la marcha, ocupada por los organismos de derechos humanos con la bandera de los detenidos desaparecidos y del movimiento estudiantil. El cambio de esas posiciones también marcó uno de los ejes centrales del documento. “Por eso hoy están en esta Plaza las centrales obreras, porque los trabajadores son la Patria, porque no vamos a permitir que nos roben el derecho al trabajo, ni que le pongan techo a las paritarias, ni que estigmaticen a los trabajadores y trabajadoras. Después de más de 12 años de un proyecto de inclusión, hoy las políticas de Estado empiezan a ser de exclusión social, política, económica y cultural”. La Plaza respondió. “¡Macri vos sos la dictadura!”. Para entonces, las organizaciones obreras habían quedado encolumnadas detrás de una bandera frontal: “Los trabajadores son la Patria”, decía con dos logos el sus extremos. Uno de la CTA y otro de la CGT. Atrás, marchaba ATE Capital, UTE, Foetra, UOM, Bancarios. Hubo banderas de la Juventud Sindical de Facundo Moyano y de la Secretaría de Derechos Humanos de la CGT.

El documento ya había enumerado los efectos del 24 de marzo de 1976 en los primeros párrafos. Los 30 mil desaparecidos, pero también la pobreza, el hambre y el miedo. Recordó entre los impulsores del golpe a la alianza de grupos económicos, la cúpula de la Iglesia, la Justicia y el gobierno de los Estados Unidos. Hubo un párrafo destinado a la Doctrina de la Seguridad Nacional. “¡¡¿¿Y vieron lo que dijo Macri hoy en el Parque de la Memoria?!! –preguntó Lita Boitano desde el escenario, rompiendo el protocolo de lectura y en alusión al acto que se había hecho por la mañana al que los organismos de derechos humanos decidieron no ir. “Macri dijo ‘Nunca Mas a la violencia política e institucional”, explicó Lita a la Plaza. Y aclaró: “Es decir habla de la teoría de los dos demonios”. El documento pidió por la libertad de Milagro Sala, denunció su condición como “presa política”. Pidieron la derogación de la Ley Antiterrorista. Y volvieron a pedir la renuncia del ministro de Cultura de la Ciudad de Buenos Aires Darío Lopérfido (ver el documento completo en la página 10).

En el escenario se sucedieron Estela de Carlotto y Manuel Gonçalves por Abuelas de Plaza de Mayo, Taty Almeida de Madres Línea Fundadora, Lita Boitano y Graciela Lois de Familiares de Desaparecidos y Detenidos por Razones Políticas, Amy Rice y Carlos Pisoni de HIJOS.

La Plaza también recordó: ¡¡Néstor no se murió!! Y entre el “Vamos a Volver” se oyó el “Acá están los pibes para la liberación” y el “si la tocan a Cristina qué quilombo se va amar”. Hebe de Bonafini, presidenta de la Asociación de Madres de Plaza de Mayo, saludaba desde un camión en la que la acompañaban Aníbal Fernández, Guillermo Moreno, Carlos López, Tristán Bauer y otros ex funcionarios kirchneristas.

“Hay un humor social que es producto de la cultura del macrismo”, explicó David “Coco” Blaustein mientras pasaba bajo la bandera del CELS. “Esa cultura es la que preparó esto para que fuera lo que iba a ser: esta Plaza es una expresión fuera de serie que ellos mismos han generado. Macri y Obama han generado esto hoy más que nunca”, dijo mientras caminaba y observaba la multitud, enorme, inabarcable. “Acá hoy hay que tener en cuenta las dos Plazas, esta y las de las agrupaciones de izquierda que vienen atrás. Es la suma de las dos Plazas lo que hace hoy de esto un movimiento absolutamente inflexible”.

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Nicolás Postermak emergía más temprano del Subte, Línea B, casi a las dos de la tarde. Iba a la cabecera de la marcha: cruce de Avenida de Mayo y 9 de Julio. Docente de música en la escuela de Artes de la Municipalidad de Lanús, 33 años de edad, en 2001 ni siquiera podía imaginar que iba a poder dedicarse a la música. Hoy está en estado de alerta porque están echando compañeros. “Estoy acá porque me siento identificado con las reivindicaciones de los organismos de derechos humanos y porque creo que hay que poner el cuerpo en este momento más que nunca”. Elena Naddeo lo escuchó y comentó su impacto por el acto en el Parque de la Memoria. Ex diputada de la Ciudad de Buenos Aires por FpV, integrante de la APDH, explicó que el organismo recibió llamadas del gobierno para pedirles que convencieran a los trabajadores del espacio a que recibieran a Obama. “Estamos acá por el homenaje a los 30 mil desaparecidos –dijo ella–, porque nunca más una dictadura ni autoritarismos y porque los organismos de derechos humanos dieron un ejemplo al no concurrir al Parque”.

Paula Castiglione, 36 años, referente de la murga la Resaca de Palermo, caminaba en compañía de Violeta, Romina, Lucila, Máximo, Jerónimo y Dulce, niñas y niños de 8 a 10 años, vestidos de brillo y carnaval. Un tambor cantaba un nuevo hit a tono con la época: “Hay un gorila suelto en la rosada / Y piensan que el pueblo no va a hacer nada”. “Vinimos acá –dijo Paula– para que nuestros hijos tengan memoria, pero también que sepan lo que es la derecha en ese país”.

Una performance acompaña a las Madres de la Trata. Luisa Esther Olivera, una de ellas, contó que era la primera vez que sumaban su organización a la marcha del 24. “Es la primera vez que estamos acá y lo hacemos porque nuestras hijas también están desaparecidas, son desaparecidas en democracia. No tenemos noticias de ellas. El gobierno no hace nada. Mi hija Mariela desapareció de mi casa, se la llevaron de la puerta, tenía 14 años”. Y así como las Madres de la Plaza alguna vez se pusieron los nombres de sus hijos en los pañuelos, ellas usan pancartas. Mariela es Mariela Tasat, desaparecida el 7 de septiembre de 2002.

“Cien Volando” es el nombre de un grupo de mujeres activistas, vestidas de negro, tul y paraguas negros. Nacieron como emergente de la derrota en las últimas elecciones. Los vestidos evocaban a las Madres de Plaza de Mayo. Cien volando, a la idea de evitar aferrarse a un pájaro y dejar de volar.

Los trabajadores de Tiempo Argentino, que no cobran salarios hace tres meses, hicieron una producción especial para el 24 de marzo. Desde el escenario pidieron que todos los que contribuyeron con esta causa, levanten los diarios. En la columna de Patria Grande había dos enormes muñecos: uno de Obama y otro de Macri. Macri go home, decía un cartel.

Las banderas de las agrupaciones políticas avanzaron por atrás de las centrales obreras. Una fracción de la Tupac Amaru logró tomar una delantera temprano y colarse en la Plaza. Las otras quedaron alineadas con las banderas del sector que más creció en términos de presencia en estas marchas en los últimos años. Estuvo Kolina. Nuevo Encuentro, que ocupó tres cuadras y La Cámpora, entre cuatro y cinco. También estuvieron en la calle el Movimiento Evita y Descamisados.

Cuando se acercaban las cinco de la tarde, el escenario pedía espacio para la entrada de la bandera de HIJOS. ¡Ya están en la Pirámide, pero no pueden llegar!, decían. Cuando finalmente entraron, la Plaza aplaudió y aplaudió, hasta picarse las manos. Horacio Pietragalla, ex diputado del FpV, integrante de Abuelas y ahora secretario de derechos humanos de Santa Cruz, leyó una carta de Milagro Sala. “Vemos que poco a poco algo de lo peor de la dictadura se repite: privación ilegal de la libertad, causas armadas para justificar detenciones, torturas y censuras”. Nombró a Carlos Blaquier del ingenio Ledesma como responsable de desapariciones y aún impune, a su contribución con el gobierno de Gerardo Morales. Y al terminar, pidió la libertad de la dirigente social.

En la calle, Claudia Percuco logró agarrarse de un poco de bandera, en el lugar en el que pudo porque no encontró al amigo desaparecido de uno de sus amigos. “Porque Nunca Más estoy acá –dijo–, porque nunca más existan estigmatizaciones, por eso también traigo a mi hija hace tres o cuatro años”. Valentina, de 21 ,años es una estudiante de Exactas que llegó por primera vez a la Plaza. Marina Franco es historiadora. Esperaba a colegas que decidieron reunirse en un sector de Avenida de Mayo. “A diferencia de otras veces lo que ahora ves acá es una mayoría de gente joven, gente que probablemente no vivió la dictadura o era muy chico, lo cual quiere decir que hay una memoria sobre el terrorismo de Estado que se construye socialmente y se transmite generacionalmente”.

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DOCUMENTO COMPLETO DE LOS ORGANISMOS DE DERECHOS HUMANOS LEIDO EN LA PLAZA DE MAYO
“Sin derechos no hay democracia”

Por Abuelas de Plaza de Mayo, Madres de Plaza de Mayo-Línea Fundadora, Familiares de Desaparecidos y Detenidos por Razones Políticas e H.I.J.O.S. Capital
A 40 años del golpe genocida, que le causó tanto daño a nuestro pueblo, con miles de asesinados, detenidos-desaparecidos, presas y presos políticos, exiliados, con un pueblo hundido en la pobreza, sin justicia social y con mucho miedo, estamos en esta Plaza de Mayo para reivindicar las luchas de los 30.000.

Son 40 años de aquel 24 de marzo de 1976, cuando los genocidas ocuparon la Casa Rosada para decidir sobre la vida y la muerte. Con el terror sistemático como método, buscaron imponer un plan económico, político, social y cultural de hambre y exclusión con la receta escrita por los grupos económicos, el Gobierno de Estados Unidos, la cúpula de la Iglesia y con la participación de la corporación judicial.

Con la Doctrina de Seguridad Nacional, intentaron instalar la idea de un enemigo interno, formando a las Fuerzas Armadas con la Escuela de las Américas para masacrar al pueblo. Nos llenaron al país de miedo. El “no te metás” era la línea editorial de los medios como Clarín, La Nación y tantos otros que fueron partícipes de los delitos de lesa humanidad. Colmaron las hojas de sus diarios mintiendo sobre el terrorismo de Estado, acusando a los militantes de asesinos, mostrando como enfrentamientos los crímenes, escribiendo los argumentos de la “teoría de los dos demonios”, ejerciendo la acción psicológica del terror desde la tinta y el papel, acusando a los sobrevivientes que denunciaban a la dictadura en el exterior de hacer una campaña “antiargentina”.

40 años después, beneficiados por la impunidad, esos medios siguen haciendo lo mismo: hablan de “grasa militante” y de “ñoquis”, apuntando contra trabajadores y organizaciones políticas, porque les molesta que la juventud se organice, luche, sea solidaria y comprometida.

Son 40 años de lucha, memoria y militancia. 40 años buscando a nuestros seres amados. Empezamos este camino en mucha soledad, con persecución y represión. Las primeras Madres de Plaza de Mayo fueron detenidasdesaparecidas en la ESMA y arrojadas en los vuelos de la muerte. De ahí venimos, de lo difícil, del dolor, pero también del amor por nuestros hijos, hijas, hermanos, hermanas, padres, madres y esos miles de militantes que se organizaron y lucharon por un país grande, justo y libre. Eligieron la política como herramienta y se unieron en organizaciones sociales, políticas, sindicales, estudiantiles, como la UES, Montoneros, ERP, FAP, los Sacerdotes por el Tercer Mundo, FAL, Vanguardia Comunista y tantas otras. Lucharon en los ingenios azucareros, las Ligas Agrarias, el Cordobazo y el Rosariazo, los Astilleros y las comisiones obreras de las fábricas.

Esa militancia nos da orgullo, como la nuestra y la de todos los compañeros y compañeras que luchamos para que la patria sea cada vez más grande. Los que están molestos con nuestra militancia, nos estigmatizan; pero cada victoria nos confirma que estamos en el camino correcto. Por eso, queremos homenajear hoy también a todos los compañeros y compañeras integrantes de los organismos de derechos humanos y sobrevivientes que han sido parte de esta lucha y hoy no están físicamente. Por ellos y ellas también gritamos ¡Presentes!

Hoy estamos en esta Plaza con el miedo nuevamente entre noso- tros. Porque semanas atrás fue baleado un local partidario y dos militantes fueron heridas; porque semanas antes Gendarmería tiró con balas de goma contra una murga, mayoritariamente integrada por niños y niñas, y porque Milagro Sala es una presa política de este Gobierno, al que le molesta la militancia. Nos prefieren obedientes y conformistas, desinformados y sin educación. Nos pretenden sometidos y asustados. Pero tenemos las banderas de los 30.000 muy altas, les decimos que al miedo lo conocimos hace rato, con la Triple A y los genocidas, y que no van a detenernos. Vamos a seguir defendiendo nuestros derechos, vamos a seguir defendiendo la democracia.

En estos primeros 100 días de gobierno, nuestra democracia retrocedió demasiado: con decretos de supuesta necesidad y urgencia, se violentaron leyes e instituciones, como la ley de Servicios de Comunicación Audiovisual y el Congreso de la Nación, cuando se intentó imponer a dos jueces de la Corte. La necesidad y urgencia que los corría era la de desarmar el país que teníamos, integrado a la patria grande y con un Estado para el pueblo. Lo cambiaron por un país entregado a las corporaciones y con un Estado de espaldas al pueblo, con lógicas empresariales y el vaciamiento de políticas sociales fundamentales para garantizar derechos. Para intentar asegurarse ese modelo neoliberal de país, diseñaron un protocolo de represión para que el miedo interfiera en la protesta social y que el reclamo por trabajo, educación, salud y vivienda sea demonizado. Resulta importante resaltar que entre las preocupaciones del nuevo gobierno no estuvo la de derogar una ley que no puede seguir en vigencia: la ley Antiterrorista. ¿Será que la usará con el protocolo de represión de la protesta social?

Por eso, porque sin derechos no hay democracia, denunciamos que en 100 días, el gobierno de Macri, como sostuvo Rodolfo Walsh en 1977 en su Carta Abierta a la Junta Militar, ha “restaurado la corriente de ideas e intereses de minorías derrotadas que traban el desarrollo de las fuerzas productivas, explotan al pueblo y disgregan la Nación”. 39 años después de esa Carta, los miles de despidos, la persecución a la militancia, los planes sociales desarmados, las leyes del Congreso en contra del pueblo y la represión, son algunos de los hechos de los primeros 100 días de gobierno que nos convocan a defender la democracia. Por eso, hoy están en esta Plaza las centrales obreras, porque los trabajadores son la Patria, porque no vamos a permitir que nos roben el derecho al trabajo, ni que le pongan techo a las paritarias, ni que estigmaticen a los trabajadores y trabajadoras. Después de más de 12 años de un proyecto de inclusión, hoy las políticas de Estado empiezan a ser de exclusión social, política, económica y cultural.

Sin derechos no hay democracia, porque cuando todo se concentra arriba, abajo quedan la pobreza, el hambre, la desocupación, la represión. El macrismo es el gobierno de la exclusión planificada, de los derechos para pocos.

Estos 40 años nos encuentran en la Plaza en la que comenzamos las rondas las Madres, Abuelas y Familiares. Empezamos a caminar cuando estaba prohibido reunirse, cuando el Congreso estaba cerrado, cuando la desaparición forzada de personas era el método de exterminar a la oposición, cuando la censura era el arma del gobierno genocida para excluir de la cultura y la información para hacer más fácil el sometimiento del pueblo. Acá vinimos cada vez que salimos a protestar, marchar y reclamar. Acá nos bombardearon, acá metimos las patas en las fuentes, acá hicimos la primera marcha de la resistencia en plena dictadura, acá nos masacraron en el 2001. Acá venimos a recordar a nuestros seres amados, porque lucharon por un país para todos y se los llevaron por un país para pocos. Eran mujeres y hombres con proyectos, convicciones, solidarios, comprometidos. Son 40 años: cuatro décadas sin esos militantes que nos faltan todos los días.

Por eso no vamos a permitir que nadie, y menos un funcionario, niegue esta ausencia forzada que son los 30.000 o intente reinstalar la teoría de los dos demonios. Nuevamente, exigimos la renuncia indeclinable e inmediata de Darío Lopérfido, un funcionario negacionista a cargo de la cultura del gobierno de esta Ciudad, quien puso en duda la magnitud del genocidio que sufrió nuestro pueblo. Tan grave como sus dichos es que el Jefe de Gobierno de la Ciudad, Horacio Rodríguez Larreta, lo mantenga en su cargo.

Llegamos a los 40 años de lucha, memoria y militancia. En estas décadas, los genocidas pasaron más años con impunidad que presos donde deben estar: en la cárcel común, perpetua y efectiva. Al juicio a las Juntas Militares lo sucedieron la Obediencia Debida, el Punto Final y los Indultos que pusieron nuevamente en las calles a los asesinos del pueblo. El camino fue duro: hasta llegamos a ver y escuchar a los culpables reivindicar sus crímenes en televisión. Los señalamos con los escraches para demostrar que la condena social repudiaba la impunidad. Empezamos a ver avanzar causas judiciales fuera del país, mientras acá la impunidad estaba comprando en el supermercado o paseando por la playa. Esa historia empezó a cambiar en el 2003, con el Presidente Néstor Kirchner, quien decidió sacarle las vallas a la historia e incluir en políticas de Estado la lucha del pueblo por la Memoria, la Verdad y la Justicia.

Así, con la continuidad y profundización de las presidencias de Cristina Fernández, llegamos a estos 40 años del Golpe con más de 660 genocidas condenados, 119 identidades restituidas, más de 130 ex centros clandestinos señalizados y 35 espacios de memoria puestos en funcionamiento. La Memoria, la Verdad y la Justicia ya no son un imposible: son una de las victorias que vamos a seguir defendiendo a diario. El gobierno tiene un doble discurso que hay que denunciar: mientras declara a la prensa que los juicios a los genocidas continuarán, despide a los trabajadores y trabajadoras que sostienen las políticas de Estado que los garantizan, como el acompañamiento a testigos y la investigación para las causas. Además, no cesa en el intento de apartar a la Procuradora General de la Nación, Alejandra Gils Carbó, y ya avanzó con limitaciones a sus funciones. Las políticas de Memoria, Verdad y Justicia, como cualquier otra que garantice derechos, sólo se sostienen con los trabajadores y trabajadoras adentro. Por eso, exigimos que se terminen los despidos, que se respete el derecho al trabajo, que se mantengan las políticas de Estado de Memoria, Verdad y Justicia para que encontremos a todos los jóvenes apropiados, para que se sigan preservando, recuperando y resignificando los ex centros clandestinos, para que continúe la búsqueda de los cuerpos de los detenidos-desaparecidos y que sigan los juicios a los genocidas.

La del 76 fue una dictadura cívico-militar. Los grupos económicos, el gobierno de Estados Unidos, la cúpula de la Iglesia y la corporación judicial fueron la parte civil del golpe de Estado más asesino de nuestra historia, en el que las Fuerzas Armadas desplegaron algunos de los métodos de tortura más macabros del mundo. Se pusieron en funcionamiento cientos de centros clandestinos de detención, tortura y exterminio, en los que algunos integrantes de la Iglesia y el Poder Judicial fueron parte de los interrogatorios y las torturas, en los que hubo médicos que participaron en el plan sistemático de apropiación de bebés, en los que se mantenía un país clandestino bajo delitos de lesa humanidad. La participación civil en los delitos de lesa humanidad todavía tiene demasiada impunidad. Algunos de los responsables llegaron a juicio, pero la mayoría no. La corporación judicial sigue beneficiando a sus socios y protegiendo a sus culpables. Con causas cajoneadas, como la de Papel Prensa, los empresarios genocidas caminan por las calles y hoy vuelven a cargar la tinta contra la democracia. Desde su palco de doctrina, fue el diario La Nación el primero en pedir impunidad para los genocidas al día siguiente del triunfo electoral de Mauricio Macri. Los genocidas civiles no tuvieron un papel secundario: estuvieron en la misma mesa que Videla a la hora de planificar el terror. Incluso usaron oficinas de Clarín y La Nación para cometer sus crímenes, e instalaciones de Ford para secuestrar, torturar e interrogar. Esos civiles, casi en su totalidad, como Blaquier y Ma- ssot, continúan impunes.

No sólo nos daña el silencio, sino también la mentira. Por eso, volvemos a decir que la única guerra que hubo entre 1976 y 1983 fue la de Malvinas, en la que perdieron la vida cientos de personas en nombre de una batalla desigual. A los crímenes de la guerra se les sumaron los delitos de lesa humanidad cometidos por algunos jefes sobre los combatientes, delitos que deben ser juzgados y condenados como parte del accionar criminal del estado terrorista. Esa es una de las deudas de esta democracia, como también lo es la identificación de los 123 cuerpos de quienes perdieron la vida en el conflicto bélico. Seguimos exigiendo el reconocimiento de la soberanía sobre las islas. ¡Las Malvinas son argentinas! ¡Memoria, Verdad, Justicia y Soberanía!

Los genocidas mantienen los pactos de silencio. Eso se tiene que terminar. Necesitamos saber la verdad, toda la verdad: ¿dónde están los cuerpos? ¿Dónde están los jóvenes apropiados? Ellos lo saben porque fueron partícipes. En todos estos años, pudimos encontrar a algunos de los nietos y nietas, quienes ya pudieron abrazarse con sus familias. Pero faltan muchos más: por eso, porque cientos de jóvenes todavía no conocen su identidad, los seguimos buscando. Tal vez alguno o alguna esté en esta plaza o alguien que está acá los conoce. Puede pasar, porque están entre nosotros, están en alguna parte. Nosotros los buscamos siempre, cada día. Necesitamos que se acerquen, que venzan el miedo, que asuman la duda y que vengan: si no- sotros los buscamos y ustedes se acercan, todos nos encontramos.

Recientemente, el presidente de Estados Unidos anunció que, 40 años después, serán desclasificados archivos de la dictadura. Es obligación de todos los Estados y gobiernos aportar a la Memoria, la Verdad y la Justicia. Por eso, esperamos que se cumpla el anuncio y que finalmente podamos acceder a toda la información que tiene ese país, que fue partícipe de los delitos de lesa humanidad que se cometieron en las dictaduras de la región con el Plan Cóndor. Necesitamos que desclasifiquen toda la información, que extraditen al genocida Roberto Bravo, uno de los asesinos de la Masacre de Trelew, y que ayuden de manera urgente a la búsqueda de los nietos apropiados que podrían vivir en ese país. Además, sostenemos categóricamente que Estados Unidos debe dejar de violar los derechos humanos tanto en su territorio como en otros, como en la cárcel de Guantánamo.

Esta democracia de más de 32 años tuvo que ser defendida muchas veces. Nadie olvida los levantamientos de los carapintadas ni la masacre de diciembre del 2001 contra la rebelión popular, cuando el pueblo volvió a ser víctima de políticas de exclusión y represión, con más de 30 asesinados en todo el país y las Madres nuevamente reprimidas en Plaza de Mayo. Nadie olvida. En septiembre se cumplirán 10 años de la desaparición forzada de Jorge Julio López y seguimos exigiendo saber qué pasó con él y que haya Juicio y Castigo a los culpables. Tampoco olvidamos la desaparición forzada de Miguel Bru, ni lo que hicieron con Luciano Arruga y Andrea Viera, ni los asesinatos de Fuentealba, Cabezas, Kosteki, Santillán y Mariano Ferreyra. A 40 años del golpe genocida, nos sentimos nuevamente convocados y convocadas a defender la democracia, porque el cambio de gobierno está significando a diario la vulneración de derechos: miles de personas despedidas en el Estado y el sector privado, la criminalización de la protesta, la profundización de prácticas de violencia institucional, la persecución ideológica, con el extremo de que hoy tengamos una presa política, por eso decimos: ¡Libertad ya a Milagro Sala!

Vemos también con profunda preocupación cómo en este país cambiado se profundiza la violencia institucional, práctica represiva que nació alimentada de los indultos, la obediencia debida y el punto final, y que sigue siendo una de las mayores urgencias de la democracia. Mientras haya un Poder Judicial que, como lo hizo recientemente la Corte Suprema de Justicia de la Nación, autorice el uso de las neopicanas Taser, lejos estaremos de lograr la erradicación de esa violencia, como también lo estaremos mientras sigan funcionando cárceles y comisarías como lugares de criminalización de la pobreza, de aplicación de tormentos y torturas. Por eso, repudiamos enérgicamente, la violencia institucional cometida recientemente por la Policía de Miramar contra un joven militante estudiantil y de la diversidad sexual.

Pero con un Poder Judicial que habilita a la policía a pedir el documento sin justificación, y con funcionarios que, con la excusa de combatir al narcotráfico, pretenden dejar la seguridad en los barrios en manos de las Fuerzas Armadas, el camino en la lucha para erradicar la violencia institucional se hace cada vez más difícil.

También se hace difícil terminar con las violencias hacia las mujeres cuando hay un Estado que cierra áreas de atención y protección, o con un Poder Judicial patriarcal, que criminaliza a las víctimas, o con un Presidente de la Nación misógino que premia con cargos públicos a quienes denigran a las mujeres y él mismo sostiene que, en definitiva, a las mujeres les gusta que las traten mal. Hay mujeres que a diario pierden la vida por los femicidios. Sin un Estado comprometido, no hay salida posible y a los funcionarios no les queda otro lugar más que el de la complicidad. Lo mismo podemos decir sobre la trata de personas: mientras sectores del Poder Judicial, las Fuerzas de Seguridad y otros funcionarios, por acción u omisión, sean parte del delito, lejos estaremos de terminar con ese crimen que se roba a diario miles de vidas de mujeres, hombres, niños y niñas para la explotación sexual y/o laboral. ¡Basta de femicidios! ¡Basta de trata de personas!

Hoy, nuestra Patria Grande está siendo atacada, porque las corporaciones no quieren perder su poder. En esta plaza, repudiamos enérgicamente los intentos destituyentes a las democracias latinoamericanas y abrazamos al pueblo de Brasil en su defensa de la soberanía popular. Las corporaciones van por Maduro en Venezuela, por Evo en Bolivia, por Dilma y Lula en Brasil, demostrando que la corporación judicial y económica no tiene fronteras. Van por nuestra libertad, nuestros derechos. Por eso, porque tenemos memoria también en los pies, no olvidamos el camino recorrido y sabemos que un pueblo organizado es imposible de vencer. Porque los que desaparecieron a los 30.000 y pretendieron matar para siempre a todas las luchas, son los mismos que hoy persiguen a los militantes. Son los mismos que empobrecieron al país con la deuda externa de sus empresas y dañaron con sus crímenes los que hoy vuelven a la Casa Rosada: los Macri, la Nueva Provincia y la Sociedad Rural Argentina. Son los mismos y persiguen el mismo objetivo: atacar al pueblo organizado.

También nos preocupa que se venda la soberanía de nuestro país con la megaminería, la extranjerización de nuestros recursos naturales y con un pago irresponsable a los fondos buitres. No podemos volver a aceptar que nos impongan deudas injustas. Recordamos el daño y el hambre que nos provocó durante décadas la deuda externa de la dictadura. No queremos volver a eso. Defendemos a nuestro país, defendemos nuestro futuro.

A 40 años del golpe genocida, sentimos orgullo de las luchas de los 30.000 detenidosdesaparecidos. Los miramos en las fotos y los recordamos con amor, y podemos reivindicar sus luchas. Podemos nombrarlos acá, en la Plaza del pueblo, y saber que son parte de esta memoria colectiva que los abraza. Lucharon por una Patria Grande, justa, libre, solidaria e inclusiva. Y a pesar de las pérdidas, y a pesar del dolor, y a pesar de hoy estar viviendo un retroceso en materia de derechos en el país, nunca perdimos ni perderemos las esperanzas: sabemos que son posibles los imposibles. A 40 años del golpe genocida, a 40 años de lucha, memoria y militancia, sin derechos no hay democracia.

30.000 detenidos desaparecidos presentes. Ahora y siempre.

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El interior del país también recordó los 40 años del golpe

Al cumplirse ayer 40 años del terrorismo de Estado que impulsó violaciones a los derechos humanos el gobernador de Chaco, Domingo Peppo, manifestó a Télam la importancia de “lograr el funcionamiento pleno de las instituciones” bajo la salvaguarda de los derechos humanos en referencia a la “policía del Chaco, con sus 89 comisarías y dos unidades carcelarias”.

Diez mil manifestantes se congregaron frente a la Casa Provincial de la Memoria para marchar luego -antorchas en mano- alrededor de la plaza 25 de Mayo.

Inés Ragni, de Madres de Plaza de Mayo del Chaco le dijo a los jóvenes que en sus rostros “están los 30.000 hijos desaparecidos” y en el mismo sentido se pronunció otra de las madres, Lolin Rigoni, quien celebró la convocatoria en las nuevas generaciones.

En Neuquén, el obispo Virginio Bressanelli saludó el paso de la columna frente a la Catedral donde se montó una “muestra de la vida” de su par fallecido, Jaime Francisco De Nevares, quien fue uno de los principales referentes de la Iglesia en la defensa de los derechos humanos.

La movilización se realizó desde la Plaza Sáenz Peña hasta la Plaza Alvear.

Por otra parte, en Paraná, la Multisectorial de Derechos Humanos, destacó que “el mejor homenaje es sostener la militancia organizada” y reclamó justicia por “las desapariciones en democracia de Héctor Gómez y Martín Basualdo, el asesinato de Totín Pérez, la aparición de los restos de Elías Gorosito y el enjuiciamiento a los responsables políticos de los asesinatos en diciembre de 2001 de Romina Iturrarín, Eloisa Paniagua y José Rodríguez”.

Sobre los juicios dijo que “si bien se condenó a todos los imputados en la causa Área Paraná I” hubo penas “bajísimas en relación a la gravedad y cantidad de delitos cometidos”; no obstante, celebraron los procesamientos de los médicos Miguel Torralday, David Vainstub y Jorge Rossi, “partícipes del entramado clandestino y perverso que resultó con la apropiación de Sabrina Guillino Valenzuela Negro y su hermano mellizo”.

Además valoraron la reapertura de archivos de Estados Unidos anunciada ayer por el presidente estadounidense Barack Obama en el marco de su visita al país.

El gobernador de la provincia de La Rioja, Sergio Casas, presidió la señalización de la Comisaría 1 como “Sitio de Detención Clandestina” en un acto acompañado por el vicegobernador, Néstor Bosetti, legisladores, integrantes de la fuerza policial, y ex presos políticos.

El edificio funcionó como centro de detención ilegal según testimonios obrantes en causas judiciales, en el Archivo Nacional de la Memoria y en la Comisión Provincial de Derechos Humanos.

En Salta, una nutrida marcha recorrió las calles del centro y realizó un emotivo acto donde Cristina Cobos, de la Asociación de Derechos Humanos Lucrecia Barquet, llamó a “unir nuestras fuerzas para seguir con los juicios y terminar con los genocidas presos”.

La concentración se realizó en el Portal de la Memoria, emplazado en el Parque San Martín de la capital salteña donde los familiares de las víctimas del terrorismo de Estado en esa provincia solicitaron que “posibiliten la búsqueda de los cuerpos” y que se concrete la señalización de sitios de la memoria en la Jefatura de la Policía de la Provincia, la Guarnición Salta del Ejército salta, la ex comisaría cuarta, Gendarmería de Orán y el Regimiento Monte 28, de Tartagal.

En la ciudad de Santiago del Estero miles de militantes se concentraron en la plaza Libertad y realizaron la tradicional marcha a la plaza del Maestro, recorrieron tres kilómetros y pasaron por el edificio donde funcionó la ex Side, la denominada “Gestapo Santiagueña”, centro de detención y torturas que durante la dictadura militar dirigía el ex comisario Musa Azar, que actualmente cumple varias condenas a prisión perpetua, en la cárcel de Ezeiza.

La Asociación por la Memoria, Verdad y Justicia de Santiago del Estero encabezó el acto y además hubo una vigilia durante la séptima edición del Festival “Rock por la Memoria”, en el escenario de la Plaza Añoranzas ubicada en el Parque Francisco de Aguirre.

En Jujuy, el acto por el Día de la Memoria se enmarcó en la detención de Milagro Sala y bajo la consigna “No hay derechos humanos si hay una presa política”, miles de manifestantes comenzaron una masiva marcha hacia la plaza Belgrano ubicada al frente de la gobernación de Jujuy. Además se condenó la responsabilidad de los civiles en el terrorismo de Estado, como es el caso de Pedro Blaquier, señalado responsable de la llamada Noche del Apagón.

Aquella operación represiva en época de la dictadura tuvo lugar en Calilegua, Libertador General San Martín y El Talar, donde se secuestró a más de 400 personas, de las cuales 33 siguen desaparecidas.

Finalmente valoraron los procesos judiciales por delitos de lesa humanidad.

En tanto, el intendente de La Plata, Julio Garro, recorrió el ex Centro Clandestino de Detención conocido como “La Cacha” y recordó que los derechos humanos “son bases de nuestra democracia”.

Desde Mar del Plata, la presidenta de Abuelas de Plaza de Mayo de esa ciudad, Leda Barreiro, enfatizó que el 40°aniversario del golpe cívico militar “es especial no sólo por la fecha sino porque se ha tomado conciencia y el tema de trató con mayor profundidad por distintos sectores y se dieron cuenta de que no fue como lo contaban”.

La marcha por el aniversario del golpe en Mar del Plata se realizó desde las 18 y contó con dirigentes de diversos espacios políticos. Desde Libres del Sur, Juan Pablo Malagutti destacó “la madurez política de poder unificar una marcha” en pos de la Memoria, la Verdad y la Justicia.

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Obama y Macri rindieron homenaje a las víctimas de la dictadura y coincidieron en el reclamo de “Nunca más”

En el 40° aniversario del golpe militar, el presidente Mauricio Macri y su par norteamericano Barack Obama visitaron ayer el Parque de la Memoria, en Costanera Norte, para rendir homenaje a las víctimas de la última dictadura.

Tras recorrer el monumento ubicado en el predio de Núñez, Obama y Macri brindaron un breve discurso en el que coincidieron en el reclamo de “Nunca más”. El primero en tomar la palabra fue el presidente de EE.UU. , quien destacó la labor de los familiares de las víctimas de la última dictadura en la búsqueda de “verdad y justicia”.

“A esos familiares, a sus incesantes y constantes acciones que han marcado una diferencia. Ustedes han liderado los increíbles esfuerzos para que se responsabilicen a aquellos que perpetraron esos crímenes. Ustedes son los que harán que el pasado se recuerde y se cumpla con la promesa de Nunca Más”, afirmó Obama.

Por su parte, Macri le agradeció a su par de EE.UU. por acompañar a la Argentina en “una fecha tan importante”, en referencia al 40° aniversario del golpe militar.

“Hoy se cumplen 40 años del golpe militar que consolidó la época más oscura de nuestra historia. Y, como lo propuse el 1 de marzo en el Congreso, hoy es una oportunidad para que todos los argentinos gritemos juntos «Nunca más a la violencia política e institucional»”, afirmó.

Nueva autocrítica por el rol de EE.UU.

Finalmente, los organismos de Derechos Humanos decidieron no asistir al acto con el jefe de la Casa Blanca, quien volvió a ensayar una suerte de autocrítica por el rol de Estados Unidos en los años 70 en la región.

Durante su discurso, Obama reconoció que su país tardó en “defender los derechos humanos” violados durante la última dictadura militar en Argentina y admitió que “las democracias deben tener el valor” de aceptarlo.

No obstante, resaltó la figura del ex primer mandatario norteamericano Jimmy Carter, sobre quien dijo que “fue un presidente que entendió que los derechos humanos son un elemento fundamental de la política exterior”.

“Sé que existen polémicas sobre las políticas de Estados Unidos en esos días oscuros. Las democracias deben tener el valor de reconocer cuando no se está a la altura de los ideales que defendemos, cuando hemos tardado en defender los derechos humanos; eso fue el caso de Argentina”, enfatizó.

En ese marco, Obama destacó que su administración accedió al pedido del Gobierno de Macri para que EE.UU. desclasifique los archivos militares y de inteligencia de la época de la dictadura.

Las Abuelas de Plaza de Mayo, que conduce Estela de Carlotto, y las Madres que responden a Hebe de Bonafini harán su propio acto, por la tarde, en la Plaza de Mayo, donde difundirán un documento.

Ayer, ante una pregunta de LA NACION durante la conferencia de prensa en la Casa Rosada, el mandatario norteamericano había reinvindicado el compromiso de su país con los derechos humanos, pero admitió que “hubo momentos poco productivos o malos”

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