La red O Globo no disimula: es el motor del engranaje que atenta contra la democracia, la legalidad y la Constitución brasileñas. Es la fuerza motriz del condominio jurídico-policial que quiere secuestrar las conquistas democrático-populares inauguradas en Brasil en 2003.

Para Globo, es intragable convivir con la realidad de que Brasil se había convertido en una Nación moderna por las manos de Lula, un obrero metalúrgico portador de un simple diploma de enseñanza fundamental y que a pesar de ello fue el presidente que en ocho años de gobierno creó más universidades que el total de instituciones universitarias creadas por la clase dominantes en 500 años de historia de exclusión social y educaciones en Brasil.

Globo juega todas las fichas en la guerra para destruir a Lula y al Partido de los Trabajadores: entabla una guerra de vida o muerte, Asumió la jefatura del gangsterismo político usando el arma más letal en una guerra: la manipulación fascista de la verdad, de los datos y de la realidad. El monopolio combate a sus enemigos ideológicos con la mentira,la desvergüenza y la infamia

Este no es el momento adecuado para la evaluación de los errores y aciertos del ciclo democrático-popular iniciado en 2003, pero es difícil no admitir que, entre los errores imperdonables cometidos por los gobiernos de Lula y Dilma, el fundamental fue el de no haber promovido la pluralidad y la democratización de los medios de comunicación en el país, y como eso dejó intacto un monopolio que forja una cultura totalitaria y conspira abiertamente contra la constitución, la legalidad y la democracia.

Globo emplea todo su inmenso poder monopólico en el combate semiótico, virulento y permanente al PT, a Dilma y a Lula. Es ocioso referirse a casos concretos, porque toda su programación –no solo periodística- ya no es fuente de información sino directivas editoriales de la campaña golpista.

En el Jornal Nacional del último sábado 12 de marzo, la Rede Globo ultrapasó la barrera de la aceptable en una sociedad civilizada. El telenoticioso manipuló las explicaciones ofrecidas por los abogados de Lula sobre la violencia de los promotores trasladados del Ministerio Público “tucano” (del Partido de la Social Democracia Brasileña, PSDB), adulteró el destinatario de un correo electrónico encaminado por el Instituto Lula hacia una emisora del grupo y atacó cobardemente al expresidente en la voz de periodistas que visiblemente se babeaban de odio mientras leían aquellas barbaridades.

Brasil se encuentra en una de aquellas fases críticas da su democracia. Vive un momento de histeria e reaccionarismo febril de la clase dominante que sólo puede equipararse históricamente en los momentos más turbulentos de la vida nacional: en de 1950/1954, que culminó en el suicidio del Presidente Getulio Vargas; y en período de 1960 a 1964, que culminó en el golpe civil-militar que depuso a Janio Jango Goulart en 1964.

En aquellos períodos de la historia de Brasil, el poder abrumador de los medios, en especial de Globo en 1964, fue decisivo para el éxito de los emprendimientos golpistas y fascistas.

La simbiosis entre los medios, el poder y el totalitarismo son por demás analizadas y reconocidas en todas partes del mundo. Un ejemplo ilustrativo es el Caso Dreyfus, ocurrido a finales del siglo 19, en el que una prensa calumniosa y obcecada, actuando junto al Poder Judicial francés, condenó a un inocente oficial del Ejército, sin prueba alguna. El Caso Dreyfus, significativo en elestudo de la génesis del antisemitismo y del nazismo, fue tratado exhaustivamente en un capítulo del libro “Los orígenes del totalitarismo”, de Hannah Arendt.

Perseguido por ser judío [hoy en Brasil los perseguidos son petistas, mientras Aécio, Fernando Henrique Cardoso, Temer, Alckmin, Serra, etc permanecen intocables], el militar Dreyfus fue acusado de colaborar con los alemanes en la guerra franco-prusiana por la disputa de la región de Alsacia-Lorena, rica en carbón.

La acusación a Dreyfus, finalmente reconocido inocente 20 años después, “convencerá a gran parte de la población de que los judíos [hoy serían los petistas, según Globo] eran responsables no solo por la alta corrupción en los altos círculos políticos y financieros, sino también por dar secretaos militares en favor de los odiados alemanes, solapando con ello la seguridad de la nación”…” [Shirer, William L. La caída de Francia: el colapso de la Tercera República].

Analizando los orígenes del totalitarismo a partir del Caso Dreyfus, Hannah Arendt concluyó que “como eran judíos [hoy serían petistas, de acuerdo con Globo], se tornaba posible transformarlos en cabezas de turco expiatorios cuando fuera menester aplacar la indignación del público”. Los antisemitas [hoy, también de acuerdo con la lógica de Globo, serían los antipetistas] podían inmediatamente apuntar para los parásitos judíos de una sociedad corrupta para ‘probar’ que todos los judíos [todos y solamente los petistas, según Globo, pero ningún peessedebista, peemedebista etc] no pasaban de una especie de termita [la raza petista que debe ser exterminada, según el fascista Bornhausen] que infestaba el cuerpo del pueblo”.

No tenemos el derecho de despreciar el posicionamiento histórico de la Red Globo en la promoción de la inestabilidad y golpes contra gobiernos populares. Globo siempre estuvo en el mismo lugar: en 1964, promovió el o golpe civil-militar contra Jango Goulart para enterrar las reformas de base; en los 21 años de la ditadura civil-militar, escondió muertes, torturas y arbitrios del régimen a cambio de la expansión de su imperio televisivo; en1984 saboteó las (elcciones) Diretas Já para apoyar la transición conservadora y seguir creciendo como parásita do Estado; en 1989 hizo fraude en la elección presidencial a favor de Collor de Mello para continuar aumentando las concesiones de TV obtenidas sin licitación; eb los años 1990 fue el socio mayoritario del gobierno del PSDB en la destrucción del país.

El posicionamiento de Globo es previsible, y poir eso mismo no sorprende. Lo sorprendente, entre tanto es la sujeción del gobierno a este imperio ilegal e inm oral de los medios, sumisión esta que quedó patente el jueves 10 de marzo, cuando un ingenuo (¿o inepto?)Ministro de la Secretaría de Comunicación Social Edinho Silva promovió una solemnidad en pleno Palacio del Planalto para a ABERT [especie de sindicato de los medios hegemónicos] e a UNESCO (organismo internacional cuya intromisión en asuntos internos del país jamás podría haber sido permitida) Divulgaron sus falacias e intimidaron a los movimientos pro-legalidad bajo el pretexto de la llamada libertad de expresión (que pare ellos es la libertad de manipulación).

Globo tiene posicionamiento – el lado de Globo es el del odio, del racismo, de la intolerancia, de la violencia, del neofascismo. Ningún vehículo o plataforma del con denó los atentados terroristas perpetrados por sectores de la derecha en la sede da UNE, do PCdoB, do PT y del Instituto Lula; así como no condenó, por ejemplo, la invasión inaceptable de la policía del gobernador paulista Alckmin en la reunión de sindicalistas del PT en São Paulo.
Con este proceder, podrá tornarse en blanco de la violencia y de la intolerancia que ella mesma infundió en las calles, en las familias y en la sociedad. La Red Globo está en el “origen del totalitarismo” que impera en la sociedad brasileña hoy, y podrá recibir, a cambio, la ira de aquellos que defienden la democracia y la libertad contra o neofascismo.

*Integrante del Instituto de Debates, Estudios y Alternativas de Porto Alegre (Idea), fue coordinador ejecutivo del 5º Fórum Social Mundial, y Coordinador de la Secretaría de Mercosur.