El ex presidente brasileño Luiz Inácio Lula da Silva pidió el lunes exenciones tributarias y otras medidas para revivir a la economía, apostando a una estrategia para resaltar el potencial del mercado interno del país.

Lula aseguró en una conferencia de prensa con periodistas extranjeros que quería servir como un asesor económico de su sucesora y heredera política, Dilma Rousseff, sin importar el salario o la protección legal de los tribunales inferiores.

Según Lula, el impeachment que avanza en el Congreso contra Dilma Rousseff “sin base legal, sin crimen de responsabilidad, es golpe”, y “es muy importante no jugar con la democracia”

Rousseff enfrenta procedimientos de un juicio político en el Congreso y el mayor socio en su coalición oficialista -PMDB- abandonaría el Gobierno esta semana, incrementando las probabilidades de que sea separada de la Presidencia. El antecesor de Dilma prevé es posible que la presidenta gobierne con sólo una parte de ese partido, a rebeldía de la directiva del PMDB, que comanda el vicepresidente Michel Temer.

En un esfuerzo para enfrentar el “impeachment”, Rousseff designó a Lula como su jefe de Gabinete este mes. La decisión generó protestas y críticas de sus oponentes, que lo vieron como un esfuerzo para protegerlo de investigaciones judiciales.

Sobre la divulgación de conversaciones privadas suyas con Dilma, amigos y familiares, Lula dijo que fue “deprimente” y un acto “de mala fe”, del cual responsabilizó indirectamente al juez Sergio Moro, que investiga la corrupción en la estatal Petrobras.

El Tribunal Federal Supremo (TFS) suspendió la designación de Lula y el pleno de la corte considerará el caso el miércoles.

Fiscales dicen que hay evidencia de que Lula recibió bienes raíces de lujo de los contratistas implicados en un enorme caso de corrupción en la petrolera controlada por el Estado. El ex mandatario niega haber cometido algún delito.

Lula culpó a la oposición y a medios de comunicación por generar odio durante protestas contra el Gobierno. “Están llevando a Brasil al mismo clima de Venezuela”, dijo, refiriéndose a la polarización política de su vecino del norte.

Brasil 24/7

Presidente del PT dice que sólo movilización puede parar “golpe”

El presidente nacional del oficialista Partido de los Trabajadores (PT), Rui Falcao, llamó a la militancia a salir a las calles en defensa del mandato de la presidente Dilma Rousseff en movilizaciones que tendrán lugar el 31 de marzo, en conmemoración de un nuevo aniversario del golpe de Estado que en 1964 derrocó al mandatario izquierdista Joao “Jango” Goulart.

“El día 31 próximo vamos nuevamente a las calles a defender la democracia, el mandato de la presidenta Dilma y cambios en la política económica. Es hora, también, de dialogar con los parlamentarios, en un proceso de convencimiento para que no voten contra Brasil. Sólo la movilización de las calles, en los lugares de trabajo, en las escuelas, en el campo, y la vigilancia permanente de los democrátas pueden impedir el golpe”, dijo Falcao en un artículo.

El dirigente aseveró que “un golpe está de nuevo en marcha” con el objetivo de impedir “el ascenso de las luchas populares, la conquista de derechos y la disposición de los movimientos sociales organizados y de los demócratas a no admitir ningún retroceso”,

Falcao catalogó como golpistas a partidos conservadores, a sectores de la alta burocracia de los poderes del Estado, a grandes empresarios y a sus empleados en organizaciones sectoriales, y los “medios monopólicos como su partido y su portavoz”.

En la nota, Falcao rememoró la deposición de un presidente constitucional entre el 31 de marzo y el 1 de abril de 1964, cuando tropas sublevadas en Minas Gerais iniciaron el golpe de Estado que dio inicio a un período dictatorial que se extendió hasta 1985. Goulart partió al exilio en Uruguay.

“El golpe del 31 de marzo/1 de abril fue lanzado en nombre del combate a la corrupción y nunca se vio tanto robo como en ese período”, concluyó el dirigente del PT.

Brasil 24/7

Ministro de turismo, miembro del PMDB, anuncia salida del gobierno

El ministro Henrique Eduardo Alves, a cargo de la cartera de Turismo y miembro del Partido del Movimiento Democrático Brasileño (PMDB), informó en una nota a la presidenta Dilma Rousseff su decisión de dejar el gobierno.

Alves es un dirigente del PMDB cercano al grupo del vicepresidente Michel Temer. Se trata del primer ministro de los siete del PMDB en el gabinete en pedir su dimisión.

La decisión de Alves llega tras la confirmación de que el PMDB oficializará mañana martes su salida del gobierno.

En una carta a Dilma, Alves dijo que el “momento nacional pone ahora al PMDB, mi partido desde hace 46 años, ante el desafío de escoger su camino, bajo la presidencia de mi compañero de tantas luchas, Michel Temer”.

“Todos —el gobierno que asumí y el PMDB del que soy- saben que siempre prediqué el diálogo permanente. Diálogo este que –lamento admitir– se extinguió, dijo Alves en la nota.

Henrique Alves dijo además en la carta que renuncia por coherencia y que lucha por un Brasil mejor, y manifestó que espera que la presidenta Dilma Rousseff entienda su decisión.

El abandono del PMDB complica más al gobierno en su lucha para evitar que prospere un juicio político a la mandataria.

El acuerdo del PMDB para salir del gobierno involucra a Temer y al presidente del Senado, Renan Calheiros. La oficialización de la salida será este martes, pero la tendencia es que el partido clave del Congreso otorgue plazo a sus ministros para que dejen el gobierno hasta el 12 de abril.

Brasil 24/7