Centroamérica no cuenta con una gran extensión geográfica ni abundantes hidrocarburos. Sin embargo, lo que no tiene en kilómetros cuadrados ni en petróleo, lo posee en potencial para generar energía renovable y satisfacer sus necesidades energéticas sin depender de combustibles fósiles.

Un gran ejemplo de este paradigma es Costa Rica. Según el exastronauta Franklin Chang Díaz, presidente de Ad Astra Rocket Company, “la suma de toda la capacidad eólica y la capacidad solar costarricense es suficiente para suministrar todas las necesidades de transporte del país”.

Como Chang Díaz, no son pocos quienes piensan que la energía renovable podría ser una de las claves para el futuro desarrollo económico de América Central. En este escenario, Fuerza en Movimiento viajó a la región en busca de tres ejemplos de empresas que están abriendo el camino para nuevos proyectos de energía verde y que apuestan por cambiar el panorama energético de sus países.

En esta dirección, el profesor Lawrence Pratt, de la escuela de negocios INCAE, afirmó a Fuerza en Movimiento que el potencial que hay en recursos naturales podría beneficiar a muchos emprendedores. “Cada año durante los próximos 15 a 20 años, la región requerirá entre mil y dos mil millones de dólares nuevos solamente para generación eléctrica”, aseguró el académico.

En este momento, además, la inversión podría generar más ganancia a los inversionistas. De hecho, en algunos casos, el precio de la tecnología de energía limpia ha disminuido, tal como explicó Carlos Esquivel, Director de HORUS Energy -del grupo ONYX de Guatemala. “La tecnología fotovoltaica ha bajado su costo de forma dramática. Hace 10 años se hablaba de dólares por vatio de inversión. Ahora estamos hablando de centavos”, amplió.

Lo que sí han de tener en cuenta los emprendedores es que numerosos proyectos de energía renovable exigen grandes extensiones de terreno que, en ocasiones, pueden afectar a las comunidades cercanas. Jay Gallegos, presidente de Globeleq Mesoamerica Energy, es uno de ellos: antes de construir el Parque Eólico Cerro de Hula en Honduras, dedicó casi una década a la educación y preparación de los vecinos que se verían afectados por la iniciativa. Según el empresario, gran parte de la oposición que, al menos en principio, suelen enfrentar estos planes tiende a ceder a partir de una comunicación clara y respetuosa hacia los involucrados. Cuando se le preguntó si el vínculo con la comunidad es lo que podría garantizar el desarrollo de la energía renovable, Gallegos simplemente contestó: “¡Absolutamente!”

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