La tormenta ha pasado y ahora se espera que llegue la calma; una calma que conduzca lo antes posible a la firma del Acuerdo Final para la Terminación del Conflicto armado en Colombia.

Los negociadores de paz del Gobierno viajaron ayer a La Habana para afrontar la recta final de las negociaciones con las Farc, que según acordaron las partes se busca concluir con éxito antes del 23 de marzo. El proceso de paz reinicia este miércoles tras el “impasse” –como lo describió el presidente Juan Manuel Santos– por los actos de proselitismo de la guerrilla en La Guajira.

El equipo gubernamental, encabezado por el jefe negociador, Humberto de la Calle, partió de la base militar de Catam, en Bogotá, para reanudar el ciclo de conversaciones con la guerrilla, retrasado varios días por la polémica visita realizada el 18 de febrero a Conejo, que provocó el rechazo del Gobierno y la sociedad colombiana y abrió una crisis ya superada por la intermediación de los países garantes del proceso, Cuba y Noruega.

Para reanudar la actividad tras este incidente, De la Calle, el alto comisionado para la Paz, Sergio Jaramillo, y el general Javier Flórez, quien lidera la subcomisión de Fin del Conflicto, se reunieron el pasado sábado en Cuba con los negociadores de las Farc, cuyo equipo volvió a completarse tras el regreso de los delegados que visitaron Colombia.

De esa cita surgió la fecha del 2 de marzo para retomar los diálogos, cuyo cronograma ajustaron para “lograr el acuerdo final tan pronto como sea posible”, según dijo recientemente De la Calle.

Lo que falta
“Vamos a La Habana el 1 (de marzo) a impulsar a fondo (…) lo que creemos que es la recta final de las conversaciones para ver si tenemos esa buena nueva para los colombianos”, explicó De la Calle sobre la recta final de los diálogos.

En esa recta final deben discutirse temas muy sensibles como el alto el fuego bilateral y definitivo y la dejación de armas de las Farc, así como la implementación, verificación y refrendación de los acuerdos de paz.

Esto, además de dar cierre definitivo al punto de reparación a las víctimas, el cual se ha discutido por más de año y medio y que tiene como principal avance el acuerdo en justicia transicional.

Así pues, los negociadores inician una carrera contra el tiempo para acordar el fin de más de medio siglo de un conflicto armado que ha dejado más de seis millones de víctimas.

Publimetro

En unas semanas las Farc dejarán de existir como grupo guerrillero: Rafael Pardo

Para Rafael Pardo, ministro para el postconflicto, falta poco tiempo para cambiar la realidad de los últimos 60 años en Colombia.

En el lanzamiento del programa “Manos a La Paz” afirmó que están próximos a la firma de los acuerdos de La Habana, el plebiscito por la paz, pero sobre todo la desaparición de las Farc como grupo guerrillero.

“En semanas se va a firmar un acuerdo para que dejen de ser un grupo armado, ese es un tema que uno puede pensar que le falta al acuerdo, pero hace 60 años este grupo armado existe en Colombia y va a dejar de existir. Ese es un tema histórico que va a ocurrir en semanas y en semanas también se va a realizar el plebiscito”.

Pardo también aseguró que en corto tiempo los colombianos dejaran de prestar el servicio militar de forma obligatoria. Pasará a ser voluntario y habrá mayor participación de los jóvenes en programas sociales como “Manos a La Paz”.

“Este programa, que es una idea nueva, es lo que nosotros queremos ir midiendo como lo que sería Colombia en posconflicto. No inmediatamente pero en un tiempo el servicio militar obligatorio va a terminar y se va volver voluntario y el servicio social, que es parte de lo que ustedes van a hacer, va a ser una alternativa para los jóvenes colombianos y para el país”.

El alto funcionario aspira a que en los próximos años se multipliquen los jóvenes que participan en “Manos a La Paz”. Estudiantes universitarios y de diversos programas en el país realizarán sus prácticas ayudando a difundir programas sociales que contribuyan al postconflicto.

Caracol

Las normas para cumplir los acuerdos de paz con las Farc

Cuando empiecen las sesiones en el Congreso, el 16 marzo, la prioridad será el trámite del acto legislativo para la paz, que otorga al presidente Juan Manuel Santos facultades extraordinarias para firmar decretos con fuerza de ley para facilitar la implementación del acuerdo final con las Farc, y, al Congreso, para tramitar en corto tiempo leyes y reformas constitucionales que serían la arquitectura jurídica de los acuerdos de La Habana.

Por este motivo, la Misión de Observación Electoral (MOE) analizó el acuerdo sobre participación política y normas que tendrían que tramitarse al amparo de este acto legislativo. De acuerdo con el diagnóstico de la organización, se requieren 31 acciones específicas para cumplir con lo pactado en La Habana, que van desde reformas constitucionales, leyes estatutarias, leyes ordinarias y decretos, hasta simple voluntad política (ver recuadro).

Reformas constitucionales

Los cambios constitucionales son necesarios para asuntos como la reforma al Consejo Nacional Electoral, que es duramente criticado por su origen político lo que limita su independencia, así como para la creación de las circunscripciones especiales para la paz, que dará asiento a los miembros de las Farc en el Congreso.

Según lo acordado entre el Gobierno y las Farc, se requiere una ambiciosa reforma política que desligue la conservación de la personería jurídica de los partidos al número de votos obtenidos en elecciones, esto para garantizar la supervivencia de la fuerza política que surja luego de la desmovilización y para proteger las pequeñas organizaciones, así como garantizar su financiación.

Leyes estatutarias

Lo primero es aclarar que una ley estatutaria reglamenta asuntos que ya están incluidos en la Constitución o que la Corte Constitucional ha instado al Congreso a que sean reglamentados. Por ejemplo, el estatuto de oposición está contemplado desde 1991, pero aún no ha sido tramitado. Es uno de los temas acordados con las Farc, pero en esta ocasión no sería sólo para partidos políticos, sino también para organizaciones y movimientos sociales. También por ley estatutaria tendrán que ir normas sobre la movilización, la protesta y la reglamentación del derecho a réplica contra servidores públicos.

Leyes ordinarias

En el Congreso, bajo el amparo del acto legislativo para la paz, tendrán que tramitarse leyes para asuntos como la creación de un sistema de evaluación y seguimiento a las investigaciones que se adelantan por delitos cometidos contra líderes políticos, para la conformación de un sistema de alertas tempranas y una instancia de diálogo entre el Gobierno y los partidos de oposición.

En manos del presidente

El acto legislativo para la paz faculta al presidente Santos para “expedir decretos con fuerza de ley necesarios con el objetivo exclusivo de facilitar y asegurar la implementación del acuerdo final”, por eso, en sus manos estarán asuntos como: la creación de una comisión de expertos que recomendará las leyes y reformas que serán tramitadas para la arquitectura jurídica para la paz y la conformación de una herramienta que evalúe la participación de los movimientos sociales en los gobiernos locales.

Santos también tendrá que expedir decretos para programas de reconciliación, convivencia y prevención; para la convocatoria para licencias de radio en zonas de conflicto y espacios de televisión para organizaciones sociales. Además, está uno de los puntos claves del acuerdo, las garantías de seguridad para los miembros de las Farc que dejen las armas.

Voluntad

Lo que más llama la atención del análisis realizado por la MOE es que varios de los asuntos acordados en La Habana ya están contemplados en las normas, pero no han sido cumplidos por falta de voluntad, interés y presupuesto de los gobiernos. Un ejemplo es el compromiso de fortalecer la veeduría y los observatorios de las gestiones de alcaldes y gobernadores. Esto sólo requiere presupuesto.

Para habilitar medidas de denuncia ciudadana y garantizar la transparencia en las elecciones, el Gobierno sólo ha habilitado la Unidad para la Recepción Inmediata para la Transparencia Electoral (Uriel), una oficina sin presupuesto ni personal suficiente para ejercer esta función. Este es uno de los puntos del acuerdo sobre participación política.

El Espectador

Delegación de la ONU para verificación de cese al fuego ya está en Colombia

En el país se encuentra el equipo de las Naciones Unidas que adelanta el trabajo de planeación para la verificación necesaria del cese bilateral el fuego y la dejación de las armas por parte de las Farc, según fuentes oficiales consultadas por Caracol Radio.

Este equipo liderado por el enviado especial de la ONU al proceso de paz, Jean Arnault, evalúa además la capacidad del organismo para establecer las zonas de concentración de los desmovilizados de la guerrilla.

Es un equipo de 10 personas, que según pudo confirmar Caracol Radio, va a operar desde una oficina central ubicada en Bogotá.

También contará con sedes satélites ubicadas en Valledupar, Bucaramanga, Florencia, Medellín, Villavicencio y San José del Guaviare, desde donde se hará la verificación de las zonas de concentración, aunque los puntos podrían variar dependiendo del trabajo de campo.

Los recorridos por el país para verificar la viabilidad del trabajo en esas ciudades así como las posibles zonas donde se podría ubicar a los desmovilizados de las Farc iniciarán en las próximas dos semanas.

El equipo de ‘Avance de la Misión de Verificación’, está compuesto por un jefe; siete oficiales de asuntos políticos, planeamiento, planeamiento militar, talento humano, adquisición, administración y dos asistentes, uno de talento humano y otro de finanzas.

Caracol estableció que en los próximos días llegarán nuevos integrantes para hacer parte de esta avanzada y poner en marcha la misión que fue aprobada por el Consejo de Seguridad de la ONU el pasado 25 de enero.

La delegación tiene el encargo solicitado por las partes en la mesa de negociaciones de La Habana de verificar el cese al fuego bilateral y definitivo, así como la dejación de armas de la guerrilla de las Farc.

Caracol