Marcha contra la violencia de género

Contra la violencia de género, el machismo, la homofobia y por el respeto a la diversidad y a la orientación sexual se cumplió ayer la quinta edición de la “Marcha de las putas”, que pide a la sociedad que escuche estos planteamientos que nacen no solo de colectivos que defienden la igualdad sino, también, de ciudadanos que miran con preocupación la problemática en el país.

La manifestación en la que participaron hombres, mujeres, transexuales, transgéneros, trabajadoras sexuales, entre otros, partió desde el parque El Ejido, tomó por la calle Juan León Mera y arribó a la Plaza Foch, en una congregación que copó un poco más de tres cuadras.

Elena Cajas, estudiante, portaba en su pecho un cartel que decía “Si me violas y me matas, es tu culpa no la mía”.

La joven dijo que este mensaje es como rechazo a esa sociedad que justifica la violencia contra las mujeres, sobre todo la sexual, porque se viste de determinada manera, acude a discotecas, es “coqueta”, entre otras situaciones. “Se culpa a la mujer de provocar esa violencia por caer en actos supuestamente inmorales. Justifican las violaciones como si la mujer misma las ha causado.

Si yo tomo determinada actitud, no por eso tienen derecho a violarme”, dijo la joven.

Pero también el machismo es una forma de violencia que sigue enraizada en la sociedad según el criterio de Ibeth Estupiñán, quien acudió a la marcha convencida de sus derechos y “harta de ser violentada de distintas maneras.

Patriarcado, el machismo que vivimos todos los días”, dijo esta madre de familia. Agregó que esa violencia es cultural y se vive desde los propios hogares cuando los padres discriminan por el hecho de ser mujer en relación a los hijos varones.

Su objetivo es que esa discriminación no se reproduzca en su propia familia y por eso acudió a la marcha acompañada de sus dos hijos de 5 años de edad. “Para que ellos sepan que el machismo está mal, que hay derechos y que tenemos igualdad de oportunidades”, dijo la joven madre.

Durante la movilización se rechazó el Plan Familia que impulsa el Gobierno por “violentar” -dijeron- los derechos reproductivos; se pidió “más sexo y menos violencia”, se repartieron condones, se criticó que desde el poder las mujeres asuman el papel de sumisas.

Para Roberto Proaño, participante que apoyó la ‘Marcha de las putas’, es necesario fomentar la cultura del respeto y dejar de lado los prejuicios sociales. “Cuando se pierde el respeto por alguien empiezan a haber este tipo de problemas”, dijo el joven.

La movilización fue pacífica.

La Hora