Por Juan Pablo Becerra-Acosta

El jefe de Gobierno de la Ciudad de México, Miguel Ángel Mancera, lo tiene claro: él sí quiere llegar a Los Pinos en 2018. Ya no se muestra dubitativo. Ambiguo tampoco. Incluso la política, el servicio público, se le volvió una adicción. Un vicio, dice.

—Entonces sí quiere ser presidente… —le digo en un salón del Antiguo Palacio del Ayuntamiento. Se le ve relajado, jovial al abordar el tema.

—Sí, sí, sí… —responde con una gran sonrisa.

—¿Seguro que quiere llegar a vivir a Los Pinos? —le insisto, se carcajea, y luego se recompone.

—Yo creo que es la parte de menor importancia. No por el simbolismo, por el lugar, pero me parece que la parte importante es si puedo servirle a México. Si finalmente la gente decide que no, ya encontraremos otra manera de servirle a México, porque ya cuando se te vuelve vicio (la política, el servicio público), ya no lo puedes dejar. Te tiene que gustar este tema. Es un lugar en el que hay que estar si te gusta. Si te pone de mal humor, si te estresas, si te enferma, dedícate a otra cosa. Si te preocupas por lo que va a pensar el tío o la tía, porque no fuiste a la vacación, o porque no fuiste a la fiesta, dedícate a otra cosa. Haz tu vida. Estar aquí es dejar tu vida. Si eso lo quieres hacer, entonces vas con convicción.

—¿Pero sí está convencido de querer ser presidente?

—Totalmente convencido. Y además encuentro una gran respuesta de la gente. A todos los que nos alientan, se los agradezco.

—Se lo planteo así por último: ¿Siente que tiene con qué competir para ser presidente; siente que tiene con qué competir, repito, para ser presidente? —lo espoleo, pero no se descompone. Entrecierra un poco los ojos, pero no borra la sonrisa del rostro.

—Yo creo que sí. Sí…

—Sí está confiado…

—Yo digo que sí…

—A pesar de todo…

—A pesar de todo, como dice la canción… —sigue sonriendo.

“A pesar de todo, de todo lo que yo sufrí…”, dice la canción. Y es que los porcentajes de aprobación popular del jefe de Gobierno están lejos de ser los mejores. De ello hablará, pero antes hay otro sufrimiento para abordar que él sabe que enfrentará en dos años, si llega a ser candidato presidencial: la división de la izquierda. Los votos divididos entre PRD y Morena.

—La izquierda yendo fragmentada, yendo fragmentada (repite despacio para subrayar), no va a ganar. Ninguna parte de la izquierda va a ganar. Ninguna…

Reflexiona unos segundos y retoma el hilo…

—Yo he reiterado un llamado para que la izquierda esté compactada en 2018, para que se terminen estas fragmentaciones. Si analizas las votaciones en la Ciudad de México, la del año pasado ha sido la más baja del PRI y el PAN en 15 años. Sin embargo, es cuando más delegaciones han ganado por esa fragmentación del voto de la izquierda. Si no hubiera sido así, la aritmética hubiera sido exactamente igual que en 2012 (cuando él arrasó con arriba de 60 por ciento de la votación). O más intensa.

—¿Cómo van a resolver? Ya les comió el mandado López Obrador, dicen algunos…

—Yo creo que hay una gran oportunidad. Lo percibo en el interior de la República. Incluso sin personalizar, yo te diría que todavía vamos a ver qué tanto se puede unir la izquierda. Ahora que, si desde ahora vamos a decir quién es el propietario de la izquierda, pues entonces sí estaría muy difícil… —alude por primera y penúltima vez a López Obrador. Se negará a enfrentarlo verbalmente. Pareciera que percibe que si enfrenta al tabasqueño, éste se beneficia, pero que si no le responde, el beneficiado es él.

—Andrés Manuel va a ser candidato. Y a usted, hace una semana, lo acaba de poner en ese saco de que es traidor y de que pertenece la mafia del poder… —lo azuzo, pero no reacciona en términos pugilísticos.

—La reacción debe estar en hablarle a la gente. ¿Qué le pasó con la confrontación a la ciudad de México? Trenes deteriorados, la pavimentación no tengo qué decirte cómo está (alude a herencias que recibió de López Obrador y Marcelo Ebrard). ¿A costa de qué? Y de infraestructura hidráulica tenemos que hacer 27 potabilizadoras. Esa confrontación, ¿cuáles con los resultados que te deja? ¿Adónde llegas? A la gente hay que verla a los ojos y decirle lo que quieres hacer, porque si no nada más le dices que todo está mal… —alude por segunda y última vez a López Obrador.

—¿No debería contestar ya? —lo vuelvo a cucar.

—Vendrán los rounds más adelante, porque tú de lo que me hablas es de los rounds…

Rounds que, por hoy, no llegan más allá de alusiones a su adversario innombrable. Pero también hay otro asunto: el de los candidatos independientes, para lo cual no acaba de descartarse…

—Una candidatura presidencial del PRD es muy complicada por la división de la izquierda y el fenómeno de los independientes…

—Habrá que ver cómo nos ven como independientes primero. Tú sabes que yo no tengo partido. Y a mí cuando me preguntan si seré candidato del PRD, soy muy respetuoso y les digo: “Yo no puedo decidir por el PRD”. Yo no puedo decirte en este momento: “Soy el candidato del PRD”.

—Pero sí aspira a ser el candidato del PRD…

—Yo aspiraría a ser un contendiente. Y si el PRD estuviera en esa misma sintonía de que fuera yo, estaríamos en un punto de encuentro…

—La tiene difícil…

—Vamos a ver cómo pudiera estar en el comparativo de (aspirantes) independientes…

***

—Dígame lo que sienta, pensando en 2018: AMLO…

—Candidato…

—Graco Ramírez (gobernador perredista de Morelos que también quiere ser presidente)…

—Que le vaya bien…

—Margarita…

—Probable candidata…

—Moreno Valle…

—Probable candidato…

—Osorio…

—También, en el caso del PRI…

—Videgaray…

—Otro presidenciable.

—Nuño…

—Tienes la lista de todos los presidenciables del PRI…

—Manlio…

—Político con muchísima experiencia…

***

El jefe de Gobierno capitalino no tiene muy buenos índices de aprobación. Aunque se va recuperando, todavía 48 por ciento lo desaprueba y solo 30 por ciento lo aprueba. Sabe que ha tomado medidas poco populares…

—Es una ciudad muy compleja. Sé que fue políticamente muy costoso subir el precio del Metro, pero ya lo estábamos viendo: el Metro estaba a punto de explotar, era una bomba de tiempo. Salvo que la Federación te dé 30 mil millones de pesos, no habría otra forma de que el Metro tuviera una línea de sustentabilidad, aunque no deja de haber subsidio. La gente que usa el Metro que hoy paga cinco pesos está siendo subsidiada, con seis o siete pesos. La tarifa del Metro para que estuviera en una tarifa de equilibrio debería estar en 12 pesos.

—Hubo medidas impopulares…

—Sin duda, sin duda…

—Y eso le afectó…

—Sí…

—Lo del Metro…

—La Línea 12. El cierre, porque le cerramos a 400 mil personas que se trasladaban y sus tiempos de recorrido en lugar de 40 minutos pasaron a dos horas o dos horas y media. Es un golpe muy fuerte. Pero el riesgo que se hubiera corrido era un riesgo que no había manera de asumir bajo ninguna circunstancia: 105 trenes parados teníamos. Y, ¿alguien se preocupaba por eso? ¡105 trenes! Estás hablando de tres líneas completas del Metro.

—El Hoy no Circula. Circulaban 800 mil coches y ahora un millón 200 en las calles. Costosas decisiones…

—Cuando tomamos la decisión del Hoy no Circula la gente reaccionó de manera muy agresiva, porque le impides a la gente que utilice sus vehículos, pero aquí está la consecuencia ahora. Ahora la estamos viviendo. Se soltaron de 400 a 600 mil vehículos y ahora los estamos viviendo.

—El 81 por ciento de la gente piensa que los problemas lo están sobrepasando contra 16 por ciento que percibe que tiene los problemas bajo control. El caso Narvarte…

—A veces es muy complicado el proceso de comunicación. Además no hay que olvidar que lo que sucede en México es de alta resonancia, diría yo. Mencionas este caso de la Narvarte. Debemos estar ya a cerca de seis meses de sucedió. Y ese es el caso emblemático. Y antes de ese fue el del Heaven. Tienes dos casos en una ciudad de 20 millones en donde si viéramos las cifras veríamos que tenemos la menor incidencia delictiva de mucho tiempo. Pero el punto es la percepción, eso es lo que se vuelve bien difícil en la ciudad.

—Es una ciudad muy dura…

—Es dura…

—Reglamento de Tránsito…

—El Reglamento de Tránsito. La velocidad. No podíamos dejar que todos los fines de semana siguiera muriendo la gente por accidentes automovilísticos, o que quedara con consecuencias graves en su persona. Muchas personas que quedaban con discapacidades muy severas.

—Las drogas, los narcomenudistas y sus relaciones con los grupos del crimen…

—La seguridad en la ciudad es un tema de preocupación permanente. Alguna vez dije: “La ciudad está en alerta”. En alerta permanente. De día y de noche. Todo el tiempo. Es una ciudad que a diferencia de otras ciudades del país, donde a las 12 o a la una se te acabó la fiesta, aquí a las cuatro, a las cinco de la mañana puedes encontrar desde los tacos hasta la fiesta, lo que quieras. Una ciudad como esta la tienes que ir modulando para que haya diversión, pero que haya seguridad.

—¿Los chilangos no debemos estar alarmados de que nos vaya a rebasar el asunto de las drogas, el narcomenudeo y que empiezan encajuelados, etcétera, como ya ha ocurrido?

—En la Ciudad de México siempre va a haber algún incidente. Si te dijera “no va a volver a haber un encajuelado”, no es cierto. Los grupos de narcomenudistas tienen unas formas de comunicarse que son muy violentas. Así se comunican. Me preocuparía que empezáramos en los lugares de concentración cotidiana a tener delitos duros, que tuviéramos otra vez, como se vivió en algún tiempo, una ola de secuestros fuerte que hoy no son tema. No es que no haya, es que cambiaron los objetivos, cambiaron los operadores, las penas ahora son muy severas.

No se arrepiente de su cercanía institucional con el gobierno federal que le recriminan algunos. No se arrepiente de no haber sido más “opositor”. Dice que lo ha sido cuando se requiere: “Opositor somos en muchas cosas. Y cuando hay que alzar la voz la alzamos y cuando queremos impulsar proyectos políticos, también”.

Y está convencido, dice, de que quiere ser presidente y que tiene con qué serlo…

Milenio