Los conceptos vertidos en esta sección no reflejan necesariamente la línea editorial de Nodal. Consideramos importante que se conozcan porque contribuyen a tener una visión integral de la región.

La mujer en nuestro país esta llamada y es responsable de guiar, transformar, mejorar las relaciones internacionales y dar un gran paso en la evolución de nuestra sociedad. Necesitamos que desafíen los estereotipos y contribuyan a transformar nuestra realidad.

Recientemente me ha llamado la atención el estallido de interés por la política y por el desarrollo comunitario que ha surgido en los jóvenes; pero más me ha llamado la atención que la gran mayoría de estos jóvenes son hombres. Esto sin duda me hace preguntar: ¿y las mujeres?, ¿qué pasa con las mujeres? Estamos participando muy poco y aun cuando lo hacemos, pasamos prácticamente desapercibidas.

Mientras en muchos países las mujeres están obteniendo cada vez más posiciones de poder en materia política, en Honduras la cara política pública es todavía increíblemente masculina. En nuestro país las mujeres enfrentan muchas barreras estructurales y culturales y la política no se escapa de esa situación; la mujer parece estar siempre relegada en este mundo dominado por hombres.

Esta brecha entre la mujer y el hombre en la política hondureña se debe, en parte, a la ausencia de conocimiento sobre el tema y al desinterés por parte de la mujer en involucrarse en actividades políticas, foros, blogs, etc., lo que contribuye a que la información sea desarrollada por hombres y vaya dirigida a hombres.

Es interesante observar cómo día a día hay más y más mujeres se interesan en los temas políticos, pero que no están dispuestas a desenvolverse en el ámbito político; es decir, que hay ausencia de ambición para ostentar una candidatura política. ¿Por qué? Al parecer, en primer lugar porque en esta sociedad machista, las mujeres políticas son más propensas a ser atacadas por razones de su vida personal y en segundo, porque el país cuenta con estructuras de corrupción muy cimentadas de la que no les interesa ser parte.

Esto conlleva a que las pocas mujeres que participamos en política nos encontremos continuamente creando estrategias participativas para ser escuchadas y construir el camino para que una nueva ola de mujeres se sume a la política.

Claro que si buscamos en la historia de nuestro país, encontraremos que sí ha habido mujeres destacadas en política y que tenemos mujeres actualmente activas; pero necesitamos que las mujeres se empoderen de nuestras capacidades políticas y se decidan a formar parte tanto de los grupos en el poder como de grupos políticos que coordinen la ciudadanía para un fin común.

La mujer en nuestro país esta llamada y es responsable de guiar, transformar, mejorar las relaciones internacionales y dar un gran paso en la transformación de nuestra sociedad. Definitivamente necesitamos más mujeres que desafíen los estereotipos y contribuyan así a transformar nuestra realidad.

Honduras no es un país fácil para ejercer una política transparente, participativa, pero por algún lado debemos empezar. Las mujeres debemos constituir un bloque que consistentemente empiece a tomar acción en el ámbito político, que comience a cambiar la forma de pensar de los hondureños, hasta tener éxito y lograr tener el poder necesario para cambiar el destino de esta nación que ahora vive momentos de incertidumbre cada vez más prolongada.

*Empresaria hondureña, política y activista social. 

El Libertador