El presidente de Ecuador, Rafael Correa, se reafirmó este sábado en la necesidad de eliminar las inequidades al interior de las Fuerzas Armadas entre la oficialidad y a la tropa.

Al respecto, el primer mandatario se refirió en su enlace semanal de labores a los últimos decretos firmados por el exministro de Defensa, Fernando Cordero (066 y 067), que buscan, por un lado, que se acabe la discriminación en cuestiones de infraestructura con espacios destinados para la tropa y otros para la oficialidad; además de la inequidad con respecto a la alimentación, entre otros aspectos.

“Nunca más comida para oficiales y comida para la tropa, todos comemos iguales. Nunca más vajilla para oficiales y vajilla para la tropa, nunca más comedores para oficiales, comedores para la tropa, nunca más viviendas para los oficiales y vivienda para la tropa”, enfatizó el presidente Correa.

Además, criticó que en las Fuerzas Armadas haya existido una discriminación con respecto al ingreso. “Antes el que tenía plata iba de oficial y el más brillante joven, si no tenía plata iba a la tropa”, cuestionó el mandatario, quien ratificó que el decreto firmado por el exministro Cordero previo a su renuncia, obliga que haya un solo examen y que sean los resultados los que determinen la decisión de los militares.

“Habrá un solo examen en el que la mejor nota que saca, sea rico o sea pobre, si saca mejor nota y si quiere ir a la escuela de oficiales se lo ganó de manera gratuita por sus méritos”, afirmó el presidente y agregó que la Policía ya ha estado cumpliendo con esta disposición.

“Esta es la forma de lograr una patria equitativa, de acabar con esa fuente de inequidades”, subrayó.

ISSFA e ISPOL son parte de la seguridad social del país

Otro tema que abordó el Mandatario en su informe fue acerca de la seguridad social de las FF.AA. y sus diferencias con el sector civil. Al respectó, explicó que por orden constitucional, tanto la Policía como las FF.AA. tienen un sistema especial de la seguridad social, pero que no es autónomo y cuestionó que existen amplias diferencias entre civiles y militares en cuanto a las pensiones jubilares.

“¿Por qué si en el sector civil las pensiones se ajustan con respecto a la inflación, en el sector militar se ajustan de acuerdo el sueldo del activo? Eso no responde a ninguna particularidad. Eso es una inconsistencia, un privilegio que no tiene el resto y no es correcto. Esto ha permitido que las jubilaciones en el sector militar sean de cera de 5.000 USD y eso es más de lo que recibe el Presidente. Es 2.4 veces la jubilación máxima en el sector civil. Qué sentido tiene todo esto. Estas son cosas que tenemos que corregir”, reveló.

Explicó, además, que la pensión máxima de un jubilado en el sector civil es de 2.000 USD, en el sector militar se incrementa de acuerdo al sueldo.

“Si mañana se incrementa el sueldo de un general activo a 10.000 USD, la pensión del general pasivo es de 10.000 y la brecha aumenta cada vez más porque un soldado jubilado de tropa recibirá 1.000 USD si aumenta el 10% del sueldo aumenta 100 USD su pensión. Un general que gana 5.000 USD aumenta el 10 % del sueldo aumenta 500 USD, su pensión, entonces la brecha se aumenta”.

Otra diferencia es que en el sector civil la pensión se calcula en base al sueldo promedio de los últimos cinco años. En el sector militar se calcula en base al último sueldo. “Esto significa que si un coronel asciende a general y se retira al día siguiente recibe por día la pensión de un general. ¿Es esto correcto, es esto justo?”, cuestionó.

La alimentación para los militares será entregada directamente a los repartos

El jefe de Estado se refirió también al dinero que reciben los militares por su alimentación (90 USD) y criticó que este dinero sea entregado directamente a los uniformados, por lo que afirmó que estos rubros serán entregados a cada uno de los repartos.

Puntualizó que antes había este sistema, pero el dinero para la alimentación era destinado para otras cosas, por lo que se trabajará para que esto ya no ocurra y los rubros sean destinados para el denominado “rancho”.

Monstró su desacuerdo con que militares que trabajan en Quito con horario de oficina y cumpliendo funciones administrativas reciban el dinero del “rancho”, algo que no reciben los civiles que trabajan en las mismas dependencias.

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