Un estudio difundido por el banco de desarrollo de América Latina-CAF asegura que, aunque los hombres siguen teniendo mayor capacidad de ahorro, las mujeres cabeza de familia tienen una gestión más eficiente de los recursos financieros del hogar.

El proyecto “Determinantes Socioeconómicos de la Educación Financiera” evaluó, mediante encuestas a hombres y mujeres en Bolivia, Ecuador, Perú y Colombia, tres factores: la participación en la “economía del hogar”, sus “actitudes y conductas”, que pueden o no ser favorables para el bienestar financiero y los “conocimientos y conceptos” financieros que domina.

“A las mujeres les va muy bien en el indicador de economía del hogar, no muy bien en actitudes y conductas y mucho peor en el de conocimientos”, explicó a Efe Diana Mejía, experta en inclusión financiera de CAF y coautora del informe.

En general y como se puede evidenciar también “en otros estudios hechos alrededor del mundo”, dijo, existe una brecha entre hombres y mujeres en cuanto a “educación financiera”, como se denomina a los tres factores descritos previamente.

Es una brecha que, asegura, se mantiene “independientemente del desarrollo o el nivel socioecómico” pues “la vemos en países como Australia, Holanda y Estados Unidos”.

CAF ahondó en el tema para entender si todas las mujeres mantienen el mismo nivel de “educación financiera” y demostró que no.

“Cuando las mujeres toman las decisiones del manejo del dinero en su hogar tienen mejores niveles de capacidad financiera, manejo de conceptos, y mayor propensión al ahorro”, asegura Mejía.

Esto, estima, se debe a que “cuando las mujeres se empoderan y toman las riendas (…) empiezan a desarrollar capacidades que les permiten tomar mejores decisiones”.

A su juicio, “si uno no tiene la posibilidad de enfrentarse a esas cosas, no puede desarrollar esas habilidades”.

Entre los países estudiados, las bolivianas destacan como las más hábiles en las finanzas, lo que Mejía presume que podría ser debido “al fenómeno de las microfinanzas” que ha permitido que ellas hayan recibido microcréditos que las han empoderado más que a sus congéneres de otros países.

Las mujeres cabeza de hogar planifican a largo plazo y “son más emprendedoras” que otras mujeres que, por lo general, dice, “son más temerosas”.

Además, las mujeres cabeza de hogar vigilan personalmente sus finanzas y son más ahorrativas.

A juicio de la experta, esta información es de interés para “los gobiernos que están trabajando en estrategias nacionales de inclusión financiera” pues, indicó, “habría un potencial muy grande al empoderar a la mujer y darle acceso a proyectos productivos en el mercado laboral”.

En ese sentido, Mejía instó a “generar políticas y espacios para que las mujeres tengan una mayor inclusión financiera” y “establecer programas (financieros) diferenciados por tipo de audiencia pues cada grupo poblacional objetivo tiene necesidades”.

La educación financiera, “además de ser algo importante para el crecimiento de los países, lo es para las familias”, por lo que la especialista, basada en otros estudios que han demostrado que es la madre quien transmite a los hijos las aptitudes del manejo del dinero, recomendó “empezar a educar a las niñas que en un futuro van a criar hijos que deberán ser adultos responsables”.

Por otra parte, el estudio arrojó que, salvo en Perú, a las mujeres receptoras de subsidios del gobierno no les va muy bien en general y muestran actitudes contrarias al ahorro.

Los bolivianos destacan como los más ahorradores, con un 71 % de la población que asegura ahorrar, aunque el 38 % de ellos lo hace de manera informal (en una alcancía o “debajo del colchón”).

Además, las personas con un nivel educativo bajo, los residentes en zonas rurales, los jóvenes y los adultos mayores son los grupos con menos capacidades financieras y, por lo tanto, los que menos ahorran.

Estudio: “Determinantes Socioeconómicos de la Educación Financiera”

Panamá América