En un intento por superar la difícil coyuntura para el intercambio comercial entre la Argentina y Brasil, el ministro de Producción, Francisco Cabrera, y el titular de la cartera brasileña de Desarrollo, Industria y Comercio Exterior, Armando Monteiro, reactivaron ayer en Brasilia, después de cinco años de inactividad, la Comisión Bilateral de Producción y Comercio, con la que se pretenden dinamizar las relaciones entre ambos países y ampliar la agenda externa del Mercosur.

“En el escenario que estamos viviendo en Brasil y en la Argentina, de cambios, de ajustes macroeconómicos, es muy importante tener un mecanismo activo y funcional como esta comisión. En medio de estas dificultades del momento, es más necesario que nunca tener un canal permanente para resolver eventuales problemas y evitar dificultades que siempre ocurren en una relación como la nuestra”, señaló por teléfono a LA NACION Monteiro, quien expresó su esperanza de que la crisis política que sufre Brasil por el proceso de impeachment a la presidenta Dilma Rousseff se resuelva con la preservación de su mandato.

“Este proceso va a ser sorteado de una forma u otra y entonces esperamos que la economía se reestablezca en relación al fortalecimiento de inversiones y a la ampliación del comercio”, señaló.

Para Cabrera, en tanto, la convulsión política brasileña no genera nuevos obstáculos en la relación, pero la crisis económica brasileña -con una recesión para este año estimada en una contracción del PBI del 3,88%- sí es un grave problema ya que el 52% de las exportaciones industriales de la Argentina vienen a Brasil y han caído fuertemente. Desde un intercambio récord de US$ 39.600 millones en 2011 (US$ 22.700 millones en ventas brasileñas y US$ 16.900 en exportaciones argentinas) el comercio bilateral cayó el año pasado a US$ 23.100 millones (US$ 12.800 millones para Brasil y US$ 10.200 millones para la Argentina); y en el primer trimestre de este año las exportaciones argentinas a Brasil cayeron 27,9% mientras que las ventas brasileñas a la argentina prácticamente se estancaron con una pequeña reducción de 0,37%.

“La crisis económica brasileña es nuestro principal inconveniente, pero estamos trabajando muy bien y tenemos claro la importancia que tiene Brasil como nuestro socio. Respecto de la crisis política, creemos que Brasil tiene instituciones muy sólidas, democráticas y que va a poder resolver este tema interno por sí mismo”, apuntó Cabrera.

El tema central del encuentro de la comisión fue el comercio automotor, que representa casi la mitad del intercambio bilateral, donde se han acentuado las diferencias con una caída del 42% de las exportaciones argentinas del sector hacia Brasil en los primeros tres meses de este año, mientras que las ventas brasileñas hacia la Argentina treparon 50%. A fin de junio termina el plazo del actual acuerdo automotriz entre ambos países, y se espera que sea renovado. Con cierta resistencia argentina, el gobierno brasileño ha planteado un objetivo de libre comercio, pero antes hay que resolver algunas asimetrías.

“El horizonte de tiempo que vemos es 2019, cuando los dos países tendremos un acuerdo de libre comercio con México. No somos renuentes a un libre comercio automotor pero antes nos tenemos que poner de acuerdo sobre una cantidad de instrumentos que sirvan para nivelar la cancha, para que tengamos las mismas condiciones de inversión y comercio. Queremos tener una plataforma común para atacar otros mercados internacionales y para ello tenemos que tener mejores condiciones para los autopartistas en la Argentina”, señaló el ministro argentino, quien tras la jornada de trabajo mantuvo reuniones en la Embajada con una veintena de empresarios brasileños.

Entre las compañías representadas estaban el gigante alimenticio BRF; la minera Vale, que quiere reactivar su millonario proyecto de potasio en Mendoza; la constructora Camargo Correa; y la fabricante de buses Marco Polo. “Todos están viendo que en la Argentina hay nuevas oportunidades con el gobierno de (Mauricio) Macri y quieren ser parte de este nuevo período”, afirmó Cabrera.

Por su parte, Monteiro subrayó que, más allá de los asuntos bilaterales, se discutió cómo mejorar la gobernanza del Mercosur (“Especialmente el funcionamiento de las comisiones técnicas”), así como lanzar un protocolo conjunto de compras gubernamentales y un acuerdo para facilitar las inversiones entre los socios del bloque.

La Nación