Por Mario Hernandez

Entrevista a Camille Chalmers, secretario de la Plataforma Haitiana por la Defensa de un Desarrollo Alternativo (PHADA) e integrante de Jubileo Sur

En comunicación con Montevideo, con el activista por los derechos humanos haitiano, Camille Chalmers. Me gustaría que nos comentes cuál es la situación que está pasando tu país y cuáles son los motivos por los que te encontrás en la capital de la República Oriental del Uruguay.

Estamos viviendo una situación sumamente difícil en Haití, que es el resultado de doce años de ocupación de las fuerzas de la Minustah, que es supuestamente una fuerza para mantener la paz pero que ha tenido un resultado sumamente negativo.

En esta coyuntura estamos viviendo una crisis electoral muy profunda que significó una protesta global de los movimientos populares en Haití frente a los intentos de manipular la elección y obstaculizar la expresión del voto popular.

Durante el año 2015 se han producido dos elecciones, la última el 9 de octubre, donde la mayoría del sector democrático y los informes y evaluaciones realizadas muestran que fueron elecciones totalmente fraudulentas con manipulaciones groseras, incluso llegando a la caricatura de querer organizar un balotaje con un solo candidato, porque el segundo ganador se negó a ir a las urnas aceptando que fue una farsa electoral total.

Así que llegamos a una situación de vacío institucional que es el resultado de una visión política de parte de la oligarquía que nunca aceptó las conquistas democráticas conseguidas luego del período de la dictadura de Duvalier.

El gobierno de Martelly intentó restablecer la dictadura, pero no pudo hacerlo gracias a la resistencia del pueblo. Durante 5 años no llamó a elecciones, por lo tanto, llegamos a un punto donde hay un vacío y muchas dificultades para restablecer las elecciones republicanas.

Lo interesante es que el pueblo aprendió mucho entre 2010 y 2015, y no han podido repetir lo que hicieron en 2010, cuando impusieron a Martelly como presidente aunque no correspondía al voto popular. En 2015 hubo una resistencia muy amplia de los sectores políticos, de los sectores populares y las organizaciones sociales que obligaron a parar el proceso electoral del 22 de enero.

¿Habría una próxima elección en tu país? ¿Cómo ves el futuro desde el punto de vista institucional?

La disyuntiva actual es que el imperialismo quiere acelerar el proceso para llegar a elecciones y establecer un nuevo presidente antes del 14 de mayo. Quieren que se haga un balotaje aceptando los resultados del primer turno. Los sectores democráticos en Haití decimos que eso es inaceptable porque vamos a tener resultados electorales con mucho rechazo que no van a construir decisiones legítimas y respetadas. Es muy importante que aprovechemos esta crisis para repensar el sistema electoral y establezcamos uno que sea soberano, controlado por los actores sociales y políticos y que esté en relación con los problemas del país. Tenemos un sistema totalmente colonial en la actualidad, controlado por fuerzas externas, un sistema muy costoso y que no corresponde al ejercicio cívico de construcción institucional.

¿Qué actividad fuiste a desarrollar en Montevideo?

Estoy en el contexto de una campaña para conseguir el retiro de las tropas de la Minustah. Estamos preparando un gran día de movilización continental, que va a ser el 1º de junio donde vamos a reclamar su retiro, pero también va a ser un día de movilización contra la militarización, contra las bases militares estadounidenses en el Caribe y estamos aquí para decir que no solamente tienen que retirarse, sino que además se debe lanzar un proceso de reparación, justicia e indemnización de todo lo que se ha hecho durante estos 12 años. El ejemplo mas crudo es la instalación del cólera, cuando las tropas de Naciones Unidas en junio de 2010 introdujeron una enfermedad en Haití que no existía anteriormente y hasta la actualidad murieron 9.000 ciudadanos y ciudadanas haitianas y se infectaron casi 170.000 personas.

Es indignante ver que Naciones Unidas no esta invirtiendo en recursos técnicos y financieros para erradicar el cólera mientras la gente se está muriendo en Haití. Hay que indemnizar a los familiares de las víctimas, construir un sistema que permita el acceso universal al agua potable e indemnizar al país por los daños sufridos por la introducción de esta enfermedad.

¿Pudiste hacer alguna gestión en relación al retiro de las tropas uruguayas a nivel gubernamental ya que es uno de los países que más tropas aporta a la Minustah?

En visitas anteriores tuvimos conversaciones con la presidencia, con el ministerio de Relaciones Exteriores y con el Parlamento, pero esta vez nos concentramos más sobre la opinión pública, las redes sociales, porque creo que hoy mucha gente tiene una clara conciencia del fracaso de esa misión, del resultado totalmente negativo contemplando los objetivos postulados en el 2004 y la necesidad de terminar con esta experiencia y lanzar procesos reales de solidaridad con el pueblo de Haití a la imagen, por ejemplo, de la cooperación que tenemos con Cuba, con la presencia de más de 800 médicos cubanos repartidos en las comunidades rurales más alejadas y que están haciendo un trabajo maravilloso, totalmente integrados a las comunidades. Es una cooperación solidaria que no genera deuda y que se hace en el respeto de la cultura y la historia haitiana.

¿Querés agregar algo más?

Creo que es importante que se difunda la información necesaria para desnudar el papel de la Minustah, que no es una misión humanitaria, está inserta dentro del proyecto de la militarización integral del Caribe y es una fuerza que está presente en Haití en el proceso de recolonización de toda la región.

La Minustah participó directamente en la represión de las manifestaciones populares cuando estábamos reclamando el aumento del salario mínimo, estuvo presente en el proceso de privatización de la telefonía pública, cuando echaron 3.000 mil trabajadores ilegalmente, la Minustah estuvo presente para hacerlo posible.

Hay una alianza muy clara entre la Minustah y las fuerzas antidemocráticas, conservadoras y retrógradas en Haití por lo que nos parece que es sumamente urgente que se reconozca ese fracaso y que, al mismo tiempo, pensemos cuáles son las acciones solidarias que podemos construir directamente de pueblo a pueblo.

Cuando nació la nación haitiana, lo hizo con una convicción internacionalista y contribuyó al refuerzo de las luchas independentistas del continente, así que me parece natural que ahora tengamos esta construcción internacionalista que necesitamos frente a la nueva agresividad del imperialismo.

Haití No Minustah