Los restos del poeta Pablo Neruda fueron trasladados desde las dependencias del Servicio Médico Legal (SML) en Santiago hasta El Tabo, donde fueron entregados a sus allegados, quienes los sepultaron de forma definitiva en su casa de Isla Negra.

El féretro del autor de “Veinte poemas de amor y una canción desesperada” fue recibido por una treintena de sus familiares, que le dieron de nuevo la bienvenida a su residencia más famosa, un espacio privilegiado frente al océano Pacífico convertido en una casa museo.

Fuera de la majestuosa residencia lo esperaba una decena de militantes del Partido Comunista que lo recibieron al grito de “Compañero Pablo Neruda, presente. Ahora y siempre!”.

El féretro del poeta, cubierto con una bandera chilena y un ramo de rosas blancas, fue enterrado en la parte baja del jardín de la casa, una terraza inclinada que mira hacia el litoral donde también está enterrada su tercera mujer, Matilde Urrutia.

Los despojos fueron sepultados en el mismo sitio de donde salieron hace tres años y donde fue enterrado en septiembre de 1992, cuando autoridades y familiares lo trasladaron desde el Cementerio General para satisfacer su último deseo: descansar frente al mar.

“Para nosotros el regreso del poeta a Isla Negra no es una ceremonia de muerte. Volver aquí, frente al mar, es volver a vivir”, dijo a Efe el presidente de la Fundación Neruda, Raúl Bulnes.

Este martes los familiares que le acompañaban, personal de la Policía de Investigaciones y algunos miembros de Partido Comunista le dieron una despedida sobria y silenciosa, solo interrumpida por el griterío de las olas al sucumbir en el roquedal.

La ceremonia más festiva se realizará este martes por la tarde, cuando las puertas de su casa favorita se abrirán para que el público pueda darle de nuevo la bienvenida al lugar.

En abril de 2013, los restos del nobel de Literatura fueron exhumados de Isla Negra y trasladados a las dependencias del SML para investigar la supuesta intervención de terceros en su muerte en septiembre de 1973.

Los despojos del también senador y miembro del Partido Comunista, que hasta ahora permanecían en la Unidad Especial de Identificación Forense de Santiago, fueron devueltos hoy a su familia después de exponerse durante dos días en el Salón de Honor de la sede del Congreso en la capital, donde las autoridades y el público general le ofrecieron una simbólica despedida.

Las incansables olas del Pacífico, tan presentes en sus versos y perpetuamente adheridas a su vida, lo recibieron este martes justo cuando está a punto de finalizar la investigación que busca esclarecer si su muerte se produjo a causa del cáncer que lo aquejaba o si fue producto de la acción de terceros.

Dos laboratorios de Canadá y Dinamarca están analizando actualmente el ADN de la bacteria “estafilococo dorado”, un microorganismo altamente agresivo y resistente a la penicilina encontrado en la osamenta del poeta.

Algunos de sus familiares creen que una tercera persona podría haber inoculado el bacilo a Neruda y, con ello, acelerado su muerte en la Clínica Santa María de Santiago, donde estaba internado tras agravarse su estado de salud después del golpe de Estado de 1973.

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