Costa Rica y Panamá analizan elevar a la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (CELAC) y a la Organización de Estados Americanos (OEA) el tema de la crisis por los miles de cubanos y africanos varados en sus territorios.

“Estamos considerando acciones diplomáticas en el frente Latinoamericano tanto en la OEA como en la CELAC”, declaró hoy el presidente costarricense, Luis Guillermo Solís, durante la conferencia de prensa posterior a la reunión semanal del gabinete.

“Esperamos que en los próximos días podamos desarrollar esta parte de nuestras obligaciones porque este no es un problema de Costa Rica o de Panamá, que somos los receptores del flujo, es un problema de todo el continente y en muchos sentidos del mundo”, expresó Solís.

El mandatario costarricense agradeció a su colega panameño, Juan Carlos Varela, el contacto constante que han mantenido, así como lo han hecho ministros de ambos países, con el fin de manejar de manera coordinada la situación.

“No queremos ver a Costa Rica y Panamá convertidos en una suerte de Turquía en América Latina, en donde las condiciones en que se encuentran los migrantes lleven a un desorden y a una situación de violación de los derechos humanos que puedan tener impactos en nuestra estabilidad interna”, manifestó Solís.

Unos 500 africanos, la mayoría indocumentados, se encuentran varados en el lado costarricense de la frontera con Panamá desde el pasado viernes, con la esperanza de que las autoridades les permitan seguir su migración terrestre por Centroamérica y México hacia Estados Unidos, su destino final.

Un grupo de 200 de estos africanos alcanzó la frontera entre Costa Rica y Nicaragua la semana pasada, pero este último país tiene cerrada desde noviembre pasado su frontera a los migrantes irregulares.

En Panamá, hay además unos 3.500 cubanos que también esperan seguir su migración hacia Estados Unidos.

Solís dijo hoy que “una de las tragedias mayores” es que estos flujos de migrantes son movidos a través de nuevas rutas por traficantes de personas que lucran con ellos y que ponen en peligro sus vidas.

“Muchos de los flujos que se originaban en África se dirigían a Europa, pero con la crisis migratoria de Siria los traficantes de personas han abierto nuevas rutas que ahora se dirigen a Estados Unidos vía los países de América Latina”, aseguró Solís.

El mandatario costarricense comentó que “la presunción que se tiene es que ha aumentado significativamente el traslado de migrantes por la ruta de Brasil, Guyana, Colombia y Venezuela” y advirtió que los flujos continuarán.

El presidente garantizó que Costa Rica está atendiendo esta crisis en el marco del respeto a los derechos humanos de los migrantes, pero también haciendo cumplir las leyes migratorias costarricenses.

Según Solís, la mayoría de los africanos varados en Costa Rica, no porta documentos de identidad y es muy difícil establecer con claridad su lugar de origen.

A ellos la Cruz Roja les está prestando ayuda humanitaria y sanitaria, mientras el Gobierno les ha entregado información en francés, portugués e inglés acerca de sus derechos y las leyes de Costa Rica.

El Gobierno costarricense trabaja en la instalación de un centro temporal de detención de migrantes irregulares, desde el cual se iniciarán los procesos de deportación en los casos que así se requiera.

El País