La situación de los derechos Humanos en el Bajo Aguán, Honduras, fue abordada el martes 5 de abril en Washington, Estados Unidos, en el marco del 157 Período de Sesiones de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) en donde actuaron como peticionarios el Comité de Familiares de Detenidos Desaparecidos en Honduras (COFADEH) junto al Centro por la Justicia y el Derecho Internacional (CEJIL).

Participaron también, Esly Banegas de la Coordinadora de Organizaciones Populares del Aguán (COPA)  y Berta Isabel Zúniga Cáceres, una de las hijas de la dirigenta indígena Berta Cáceres, asesinada por desconocidos el pasado 3 de marzo de este año.

Las organizaciones peticionarias expusieron que quienes defienden derechos humanos en Honduras son blancos de ataques por parte aquellas personas que han sido señaladas como responsables de violaciones a derechos humanos o bien de sectores y grupos que tienen intereses opuestos a sus causas.

De acuerdo con el COFADEH la cifra de defensores y defensoras criminalizadas  habría aumentado  en 21 casos, en la actualidad esta cifra es de 3, 085 defensores y defensoras criminalizados. Asimismo habrían sido asesinados 17 defensores siendo beneficiarios de medidas cautelares por la CIDH; incluida Berta Cáceres.

Según un informe de la organización Global Whitness, en Honduras se produce el mayor número de asesinatos per cápita de defensores del medio ambiente y de la tierra en el mundo. Entre 2010 y 2015, por lo menos 109 personas que defendían el medio ambiente y las sierras campesinas; habrían sido asesinadas.

COFADEH, CEJIL y COPA sostuvieron que si bien la impunidad se debe en parte a la falta de acción estatal para investigar los sucesos de violencia, también esto ocurre en gran medida, por la primacía de los intereses de grupos de poder,  cuyos beneficios se ven adversados por defensores de la tierra y del medio ambiente; como lamentablemente ocurrió en el caso de Berta Cáceres.

En su intervención Berta Zúniga Cáceres expresó que su madre fue defensora del pueblo lenca en Honduras,  guardiana de los ríos y protectora de la vida.

“Mi mami era una lideresa constantemente amenazada por sostener sus convicciones en defensa de los derechos de los pueblos indígenas en Honduras, la defensa de nuestro territorio ancestral y nuestros bienes comunes de la naturaleza. Le dispararon en el pecho, tratando de detener su latido, pero su latido se encuentra en todo el pueblo lenca, en nosotras sus hijas e hijo, y en todas las personas que soñamos y luchamos por un mundo lejos de la injusticia”, sostuvo Zúniga Cáceres.

Agregó que el asesinato de su madre es reflejo de la preocupante y grave situación de violencia, amenaza y hostigamiento que enfrentan quienes alzan la voz y defienden los derechos humanos en Honduras. A más de un mes de su ausencia, el estado hondureño no ha dado respuesta efectiva a nuestro reclamo de verdad y justicia; por el contrario nos ha excluido de las investigaciones determinando el expediente investigativo en secretividad y limitando totalmente nuestra participación como coadyuvantes del proceso.

Berta Zúniga Cáceres también denunció que una protesta pacífica de mujeres lencas protagonizada el martes 5 de abril, frente al Ministerio Público para exigir justicia por el asesinato de Berta Cáceres, recibió como respuesta del estado, la represión contra las mujeres manifestantes.

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