Huelga paraliza servicios de salud públicos y clases en Costa Rica

Una huelga inició ayer con una multitudinaria marcha por grupos sindicales en defensa de derechos laborales, instituciones públicas y en rechazo de reformas fiscales paralizó las clases en centros educativos públicos y diversos servicios de salud, como las cirugías programadas.

La marcha, en la que participaron miles de trabajadores, salió desde el Parque La Merced y se dirigió en forma pacífica hasta la Asamblea Legislativa en San José y, según los organizadores, fue un éxito para llamar la atención del presidente del país, Luis Guillermo Solís,.

“Ha sido un éxito. El presidente Solís debe comprender que el pueblo no está contento con su Administración”, declaró a Efe el presidente de la Asociación Nacional de Educadores (ANDE), Gilberto Cascante.

El sindicalista afirmó que los gremios están “dispuestos” a sentarse a conversar con el mandatario, pero aseguró que Solís nunca les ha citado en una fecha precisa.

Según Cascante, a la huelga se han unido miles de trabajadores en todo el país, lo que ha afectado el 80 % de los servicios de salud y el 95 % de los centros educativos.

Por su parte, la gerente médica de la Caja Costarricense del Seguro Social (CCSS), María Eugenia Villalta, dijo a los periodistas que la afectación alcanzó el 50 % de los servicios de salud en los centros médicos públicos.

“No se están realizando cirugías selectivas (programadas), solo se están atendiendo cirugías de emergencias. Los servicios de consulta están funcionando de manera parcial”, declaró Villalta.

Agregó que el 50 % de los servicios de laboratorio y farmacia también se han visto afectados por la medida.

La huelga es organizada por el Bloque Unido Sindical y Social Costarricense (BUSSCO) y participan mayoritariamente sindicatos de la educación y la salud.

Los miles de trabajadores llegaron al Congreso para exigir que se descarten iniciativas de ley relacionadas con los salarios públicos y el presupuesto de instituciones públicas, así como otra de educación dual, la cual busca combinar los estudios de secundaria con prácticas en empresas.

La sede del Congreso estuvo custodiada por policías, la mayoría mujeres, como suele suceder en este tipo de movimientos en Costa Rica, con la intención de evitar hechos violentos.

La huelga se basa en 16 puntos como respeto a los derechos laborales de la clase trabajadora, defensa de la Caja Costarricense del Seguro Social, defensa del presupuesto educativo y contra el aumento del impuesto de ventas y de renta, entre otros.

En la lista de peticiones también se encuentran aumentos salariales, tierra para los campesinos, que los ricos paguen impuestos y derecho al agua como bien público.

Para hoy miércoles el objetivo de los sindicatos es que la huelga continúe en todo el país.

Los manifestantes portaban pancartas con mensajes como “Que los ricos paguen más impuestos”, “No al plan fiscal”, “por la dignidad de los trabajadores” y “No a la ley de salario único”, entre otros.

El presidente de Costa Rica, Luis Guillermo Solís, dijo el lunes que la huelga “no se justifica” porque las peticiones de los sindicatos están siendo atendidas en mesas de diálogo habilitadas por el Gobierno.

Solís manifestó que el Gobierno está realizando grandes inversiones en infraestructura educativa y de salud y que las propuestas fiscales son necesarias para mantener saludables las finanzas del Estado y el financiamiento de programas sociales.

Entre los proyectos fiscales que impulsa el Gobierno en el Congreso para paliar el déficit fiscal sobresalen uno para fortalecer la lucha contra el fraude, otro para introducir modificaciones al impuesto sobre la renta y otro para convertir el impuesto de ventas del 13 % en uno de valor agregado del 15 %.

Los sindicatos se oponen a estas iniciativas de ley porque consideran que primero el Gobierno debe atacar la evasión fiscal, que según cálculos oficiales alcanza cerca del 8 % del producto interno bruto (PIB).

El año pasado Costa Rica cerró con un déficit fiscal del 5,9 % del PIB y según la previsión oficial del Banco Central, si no se introducen reformas fiscales, el déficit alcanzará el 6,2 % en 2016 y el 7 % en 2017.

El País