El Gobierno de Nicaragua no ha presentado ningún plan integral para combatir el impacto de la sequía y la deforestación que azota al país desde hace tres años, a criterio de analistas y expertos consultados por LA PRENSA.

Imágenes de la sequía del Salto La Estanzuela, de los lagos Cocibolca y Xolotlán, de las lagunas Moyúa y Tisma y de algunos ríos grandes como Guasaule, Coco, San Juan y otros, han circulado a nivel nacional e internacional, obligando a la Autoridad Nacional del Agua (ANA y la Empresa Nacional de Puertos (EPN) a admitir una crisis ambiental, el pasado 6 de abril.

La EPN informó que están importando una draga desde Holanda para facilitar el tránsito acuático. Mientras que la ANA explicó que trabajan en un borrador de un Plan Nacional de Recursos Hídricos que establece la Ley General de Aguas Nacionales (Ley 620).

Sin embargo el Gobierno no se ha pronunciado oficialmente. El analista social Oscar René Vargas dijo que en este problema del agua el Gobierno perdió el control, porque no puede dar ninguna respuesta, ya que no tiene un proyecto de nación.

“Hay que recordar que el agua es el oro azul, hoy vale más que el petróleo. El problema es que aquí, y no solo el Gobierno, no hemos tomado conciencia de eso”, añadió.

Para el sociólogo, aunque la deforestación no inició con este gobierno, el ejecutivo tampoco ha hecho acciones para frenar la destrucción ecológica: “Al contrario, el Gobierno dejó que diferentes grupos se enriquecieran con el despale de los bosques, sin pensar que eso iba a traer una consecuencia negativa: el problema del agua. Ahora no sabe qué hacer”.

NO CONSIDERAN A CAMPESINOS

El sociólogo Cirilo Otero dijo que las políticas públicas del Gobierno para enfrentar la sequía no incluyen al campesinado pequeño, que asciende a unas 260 mil familias que producen frijoles, hortalizas, aves de corral, maíz, sorgo. “Lo que comemos en el interior del país”.

“Los últimos cinco gobiernos apoyan al gran productor porque hace crecer los índices del PIB, las exportaciones, paga impuestos. Entonces el Gobierno les da asistencia técnica, los apoya, les da financiamiento”.

Otero dijo que a los campesinos pobres les llega muy poco de la ayuda que brinda el Gobierno a las familias golpeadas por la sequía. “No hay una política que vaya encaminada a transformar esa realidad más que discurso político”.

“No hay un comportamiento sistemático donde se aborde el tema de la sequía con seriedad y sostenida en la búsqueda de transformaciones”, refirió.

El ambientalista Kamilo Lara refirió que las medidas urgentes del Gobierno de asistencia de alimentos en municipios azotados por la sequía no son malas. “También se ve saludable que estén capacitando a los campesinos en cultivos: en sembrar cultivos no tradicionales, que tienen resistencia a sequías prolongadas”, agregó.

PLAN NACIONAL DE RIEGO

Lara dijo que para combatir la sequía no bastan planes estratégicos coyunturales, ni emergentes, sino planes de veinte o treinta años. Añadió que debería analizarse más a detalle el Plan Nacional de Riego. “Puede ser un excelente plan, pero ahora tenemos que conocer las condiciones exactas de las aguas subterráneas que es donde se van a abastecer. Y buscar esas estrategias de riego que no son necesariamente el chorro. Sé que están consultando con países como Israel y otros que tienen una alta tecnología de riego por goteo”.

El especialista sugirió que la estrategia debería establecer un ordenamiento territorial para saber qué tipo de actividades económicas están teniendo un uso exacerbado de las fuentes de aguas. “Todo proyecto que tenga que ver con el desvío de agua, debe ser clausurado. No podemos poner en riesgo la cantidad de agua que necesita la población”, aclaró.

La Prensa