Por Enrique Patriau y Airon Nelson López

Una semana después de las elecciones , la ex candidata del Frente Amplio (FA), Verónika Mendoza, recibió a La República para explicar cuál será el papel de su agrupación en esta segunda vuelta. Adelantó que podría conversar con Pedro Pablo Kuczynski.

Usted ha planteado que Pedro Pablo Kuczynski no ha hecho nada para diferenciarse de Keiko Fujimori. ¿Qué tendría que hacer para diferenciarse?

La última propuesta que le ha hecho al país es darle arresto domiciliario a Alberto Fujimori. Tendría que deslindar con absoluta claridad respecto a lo que representó y representa el fujimorismo.

¿Qué significa deslindar?

Reconocer que el fujimorismo representa lo más nefasto de nuestra historia reciente, una dictadura en la que se vulneraron derechos humanos. Tendría que reconocer que el actual fujimorismo es más de lo mismo. Sus principales voceros están seriamente cuestionados o sentenciados, incluso por casos de corrupción.

Él ha dicho “yo no he servido en dictaduras ni en autocracias”, ¿eso no es deslinde?

Para mí no ha sido lo suficientemente claro. Tendría que hablarle al país en ese sentido. Que diga claramente cómo piensa gobernar. Sobre todo porque muchos tenemos el recuerdo bastante fresco de su apoyo generoso (a Fujimori) en la segunda vuelta del 2011.

Usted ha dicho que no encuentra diferencias entre ambos, ¿eso no es poner a Kuczynski al mismo nivel de un gobierno fujimorista?

Quien tiene que hacer los esfuerzos en deslindar y en explicar claramente qué lo diferencia del fujimorismo es el señor Kuczynski. Él es quien ha quedado en la segunda vuelta y es quien tiene que hacer campaña. Lo peor que le podría pasar al país es el retorno del fujimorismo, y contra eso vamos a trabajar de manera muy activa.

Decir que lo peor que podría ocurrir es que regrese el fujimorismo, ¿no es una manera tácita de decir que entre las dos opciones la peor opción es la de Keiko Fujimori?

Por supuesto, porque para nuestra memoria histórica sería nefasto como país que regrese la hija del dictador, preso hoy por violación de derechos humanos, por corrupción. Pero no vamos a dejar de señalar los riesgos que representa el señor Kuczynski.

¿Cabría algún espacio de negociación con Kuczynski?

Eso va depender mucho de como él se posicione. En este momento no solo no ha hecho nada para diferenciarse del fujimorismo, sino que, además, así como está el escenario, no tenemos ninguna garantía de que no vaya a gobernar con la señora Fujimori si es elegido Presidente.

Y si Kuczynski definiera su posición en los términos que ustedes proponen, ¿podrían conversar o no?

Dialogar no es pactar. Estaremos dispuestos (a dialogar) en función de las circunstancias. Con esto quiero decir que está descartada una alianza, así el señor Kuczysnki firmara una hoja de ruta.

Frente a la opción de que Fujimori regrese con una mayoría absoluta, la otra opción, aunque no le guste a muchos, ayudaría a equilibrar la relación entre el Ejecutivo y el Legislativo. ¿Lo percibe así?

Ojalá sea así. En teoría y en abstracto podría ser así, pero no solo es una cuestión numérica. También depende de la voluntad política que tenga el señor Kuczynski. Por eso ahora la pelota está en su cancha. Lo que a nosotros nos corresponde es trabajar como oposición, pero también defender la agenda de temas de reformas pendientes que el pueblo peruano pide.

Dada la situación, ¿no sería más lógico ser oposición a partir del 28 de julio y en estos dos meses que quedan de campaña plantear una suerte de frente ante el posible regreso del fujimorismo?

Lo uno no niega lo otro. Más bien, lo que nos hemos propuesto es hacer ambas cosas. Decir que vamos a ser oposición, significa que vamos hacer campaña activa para que la señora Fujimori no sea gobernante. No sé si el señor Kuczysnki lo hará, porque parece que no se ha dado cuenta de que está en segunda vuelta.

¿En qué va a consistir esa campaña?

Recordarle al país lo que significó el gobierno fujimontesinista. Aquí hay un trabajo de memoria pendiente.

¿Usted va a tener participación activa de esa campaña?

Por supuesto, es nuestra responsabilidad. Vamos a formar parte de esta campaña electoral, haciendo trabajo de memoria e impulsando un debate sobre las reformas que hemos colocado en agenda.

¿Esperaría que buena parte de esos votos que obtuvo el domingo 10 de abril se abstengan de votar por Fujimori?

No creo que haya una capacidad de endose automático. Vamos a hacer esa campaña para que la gente pueda definir su voto de la manera más informada posible. Vamos a promover un voto en contra de la señora Fujimori, pero eso no significa un aval al señor Kuczynski.

Esta campaña, ¿también es pensando en el 2021?

Eso va de la mano. Este trabajo, por supuesto, va con miras al fortalecimiento del Frente Amplio como organización política, de cara al 2018 y el 2021.

El nuevo Congreso va a tener 72 congresistas fujimoristas. ¿Usted cree que esa es una amenaza real, o miramos demasiado el pasado?

Bueno, ya el señor Héctor Becerril, uno de los principales voceros fujimoristas, ha planteado que no necesitan de las otras fuerzas políticas y que podrían hacer lo que les dé la gana y pasar por encima de todos con su mayoría. Yo los conozco porque los he visto durante estos cinco años en el Congreso. El peligro autoritario va a estar al acecho constantemente. Y por eso, hay una enorme responsabilidad en nuestra bancada y de otros congresistas de otras fuerzas políticas democráticas de constituir un bloque sólido que pueda defender la institucionalidad.

Cuando habla de otras bancadas, ¿se refiere a Acción Popular (AP), por ejemplo?

Sí, por ejemplo.

¿Podría existir la posibilidad de formar una sola bancada opositora?

No sé si una sola bancada, pero en todo caso AP es una agrupación política con la que tenemos coincidencias programáticas y con quienes sí se puede llegar a acuerdos.

Una de las ventajas que tienen los fujimoristas como organización es que son disciplinados. Para enfrentar una bancada así, se necesita una contraparte. ¿Podría decir que los 21 congresistas del FA seguirán siéndolo en el 2021?

Nosotros confiamos en eso porque nuestros congresistas son militantes activos. No niego que pueda haber algún riesgo de que alguno quede fuera. Si eso ocurriera tampoco tiene por qué debilitar la bancada. Yo espero que no sea así.

El sorpresivo papel del FA en este proceso electoral muchos se lo atribuyen a usted. ¿Cuál va a ser su rol en estos cinco años que vienen?

El éxito del FA no solo se debe a mí, se debe a todo un equipo de campaña. Mi rol va a ser el de una persona activa en el fortalecimiento del FA.

¿Su papel va a ser de líder?

Bueno, en el FA tenemos una estructura orgánica con una dirección nacional que hemos decidido fortalecer.

¿Pero quién será el líder del FA? ¿Usted o Marco Arana?

Bueno, el FA siempre ha reivindicado liderazgos múltiples. Una de las cosas que queremos superar de la política tradicional es la tradición caudillista, que creo que le hace daño a la democracia.

Pero siempre hay alguien que tiene más peso, que lleva la voz cantante, digamos.

Claro, hay una coordinación nacional. Yo aspiro a ser parte de ese equipo humano que conduzca el FA.

¿Quiere ser la líder del FA o quiere ser parte del equipo?

Liderar el FA con un equipo. No pretendo ser la única voz cantante.

Cuando se obtiene un resultado que no se esperaba al inicio, la percepción general es que terminó siendo casi un triunfo. ¿Usted considera que fue casi un triunfo lo del FA?

Yo sí he quedado satisfecha con el resultado porque hemos logrado poner varios temas en agenda. En ese sentido, creo que sí hay un éxito.

Pero se ha quedado con algún sinsabor…

Por supuesto, entré con la aspiración de ganar. No fue para probar suerte.

¿Qué le faltó para ganar?

Múltiples factores, como el factor económico. Con un poco más de recursos, creo que hubiésemos podido hacer una mejor campaña.

¿Percibe algo positivo en Pedro Pablo Kuczynski?

Después que remató nuestro gas, después de que dijo que nuestros votantes están todos frustrados…

Le cuesta responder.

Hay que darle una oportunidad.

¿Le cuesta admitir que hay algo positivo en Kuczynski por temor de que, en el futuro, reciba críticas?

No, es porque no encuentro nada positivo. Simplemente estoy diciendo que le vamos a dar una oportunidad. Vamos a ver qué ofrece.

¿Y ve algo positivo en Keiko Fujimori?

(Silencio).

A ella ni siquiera le da la oportunidad.

(Silencio).

Marco Arana no estuvo muy presente al lado de usted en la campaña porque estaba en el norte del país. Sin embargo, los resultados obtenidos por el FA en Cajamarca, la tierra de Arana, fueron muy malos. ¿Qué pasó allí?

Es cierto que la mayor parte de la población se inclinó por la propuesta de Democracia Directa, que en alguna medida tiene coincidencias programáticas con el FA.

¿Cree que Gregorio Santos le quitó la posibilidad de la segunda vuelta?

Lo que se ha revelado con el voto al señor Santos es que, sumado al nuestro, hay un importante sector de ciudadanos que pide cambios.

“La mayoría ha optado por opciones de derecha”

¿Esta elección es una reivindicación de la izquierda, o es en realidad un retroceso? Ollanta Humala en la primera vuelta del 2011 obtuvo muchos más votos, antes de la ‘hoja de ruta’.

Yo creo que los factores que explican nuestro avance en esta primera vuelta son múltiples, pero en gran parte es porque hemos logrado colocar una agenda que empata con demandas ciudadanas, como una mayor presencia del Estado.

De eso también hablaba Ollanta Humala en el 2011.

No solamente es eso. Creo que hay temas de agenda que no eran visibles en aquellos años y que nosotros hemos logrado incorporar en nuestras plataformas electorales.

Entonces, para usted, ¿lo del domingo 10 fue una reivindicación de la izquierda?

Sí, de banderas de izquierda, aunque no lo hallamos denominado exactamente así.

Sin embargo, los resultados finales sugieren un viraje a la derecha. Es una reivindicación curiosa.

En términos porcentuales, la mayoría del país ha optado por opciones de derecha. Sin embargo la cosa no es tan automática, ni el voto es ideológico. Probablemente haya ciudadanos que voten por el fujimorismo demandando una mayor presencia del Estado, o simplemente haya un voto más emotivo.

¿Cree que pueda haber votantes suyos que puedan optar por Keiko Fujimori?

Si es que no se hace nada, podemos correr ese riesgo.

¿Y qué podrían encontrar en Fujimori sus votantes?

Que podrían creer encontrar, es lo correcto en todo caso. Que quede claro, no tenemos nada que ver con el fujimorismo.

De acuerdo, ¿y qué podrían creer encontrar sus votantes en Fujimori?

A lo mejor una mayor presencia del Estado.

La próxima semana habrá un Consejo Nacional del FA, ¿quiénes participarán?

Van a participar todas las organizaciones que pertenecen formalmente al FA, pero también aquellas organizaciones que, no estando formalmente en el partido, fueron muy activas en la campaña.

La República