La semana del parto respetado se viene celebrando en distintos países desde el 2004, por iniciativa de la Asociación Francesa por el Parto Respetado; y en Latinoamérica el movimiento de parto respetado es llevado adelante por La Red Latinoamericana y del Caribe para la Humanización del Parto y el Nacimiento (RELACAHUPAN), conformada por un conjunto de redes nacionales, agrupaciones y personas que propone mejorar la vivencia del parto y la forma de nacer.

En nuestro país, en 2004 se promulgó la “Ley de parto humanizado” N° 25.929 y su reglamentación por decreto N° 2035/2015, garantiza el respeto en todo el proceso, y a la familia en sus particularidades, es decir, raza, religión, nacionalidad.

El Ministerio de Salud de la Nación, resume que “el término parto respetado o parto humanizado hace referencia a una modalidad de atención del parto caracterizada por el respeto a los derechos de los padres y los niños y niñas en el momento del nacimiento”.

El proceso del trabajo de parto y nacimiento es diferente en cada mujer y con cada bebé, tanto en los aspectos físicos como emocionales, como en su desarrollo temporal. En este sentido, la madre tiene derecho a estar acompañada por una persona de su confianza y elección durante el trabajo de parto y parto.

“El acompañamiento y apoyo en la asistencia en el parto reporta múltiples beneficios para gestante y su pareja durante el proceso del nacimiento” expresa la Lic. Obst. Silvina Sonaglioni, Presidente del Distrito IV del Colegio de Obstétrica de la Provincia de Buenos Aires (COPBA), y Vicepresidente del Consejo Superior del COPBA.

Además, agrega que “el mejor acompañante para la mujer no es más que aquel que ella haya elegido y consensuado esa decisión con este”. Debe ser una persona que le de seguridad, confianza, le de soporte físico y emocional para afrontar el proceso, que sepa leer entre líneas que es lo que le pasa en ese momento y como ayudarla a sobrellevarlo”.

Sonaglioni manifiesta que “las figuras que acompañan a la mujer a parir son diversas, la pareja, la madre, una amiga y por supuesto no debemos olvidarrnos del acompañamiento del personal sanitario, en especial el de la ´partera´”.

En este sentido, explica que “el papel de la partera/o, va mas allá del conocimiento técnico, ella/el facilita a la pareja en su conjunto una serie de cuidados en los que ambos son protagonistas. Las/os obstétricas/os somos responsables de darle las medidas adecuadas de seguridad y bienestar”.

Además, en el parto respetado, la madre tiene derecho a ser informada sobre las distintas intervenciones médicas que pueden tener lugar durante el parto y postparto, y a participar activamente en las decisiones; a ser tratada con respeto y de modo individual y personalizado que le garantice la intimidad durante el proceso asistencia. Es en este deber importante el rol de las/os obstétricas/os.

“Las parteras/os con nuestras habilidades prácticas estamos preparadas/os para ayudar a las mujeres y sus acompañantes durante el parto, trabajar junto a la mujer incluye apoyarla, defenderla, aconsejarla, educarla y asistirla. En general, trabajar con la mujer durante el embarazo, parto y post parto. Estos papeles de la partera están dirigidos a intentar devolver el poder a la mujer (empoderandola) centrando el cuidado en ella y dándole la posibilidad de elegir”, concluye la Lic. Obst. Sonaglioni.

Trabajar en la difusión de los derechos de las mujeres es el primer paso para alcanzar el cumplimiento total de la Ley, y un lugar donde las mujeres puedan ser protagonistas de la historia de dar vida.

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