No hay patria sin trabajo digno

Miles de cooperativistas realizaron una vigilia y posterior acampe frente a la Plaza de Mayo, en continuidad con el plan de lucha que se viene desarrollando hace varias semanas.

Hace algunas semanas se instaló en la agenda mediática un problema grave que viven miles de cooperativistas en la ciudad de Buenos Aires, estos es, la precarización laboral a partir del desempleo y los salarios de miseria.

A partir de eso, las y los trabajadores nucleados en varias organizaciones sociales y a partir de la falta de respuesta por parte del gobierno que encabeza Horacio Rodríguez Larreta, realizaron una ocupación pacífica de la jefatura de gobierno para tener respuestas a las demandas: trabajo para las y los desocupados y aumento del 40 por ciento para cooperativistas.

Aquella vez hubo un principio de acuerdo a partir del compromiso asumido por el gobierno a partir de la intervención del vicejefe de gabinete Juan Pablo Graña, desconocido una semana después, lo que motivó la continuidad del conflicto con la ocupación pacífica y posterior movilización en el Ministerio de Desarrollo de la Ciudad.

Un acampe emotivo

Cerca de las 16 hs del martes 24 de mayo, las y los miles de cooperativistas precarizados comenzaban a congregarse en el Obelisco, ubicado en el corazón de la Capital Federal. La consigna era clara y tenía un destinatario: “Larreta, queremos aumento y puestos de trabajo”. Así, sin más. Aumento porque los 4.500 pesos no contienen las necesidades de una familia. Trabajo porque el compromiso era devolverle su digno derecho a 250 personas.

Con las horas, las organizaciones que nuclean a las y los cooperativistas (Frente de Organizaciones en Lucha/AGTCAP, Agrupación Clasista Lucha y Trabajo, Polo Obrero, Frente Popular Darío Santillán, Agrupación Lxs Invisibles, Tendencia Piquetera Revolucionaria, Federación de Organizaciones de Base y Movimiento Resistencia Popular) se encaminaron hacia la Plaza de Mayo donde estaba pautado acampar. Para ¿sorpresa? de muchos, las inmediaciones del mítico espacio donde el pueblo siempre supo expresarse, estaba vallado. La antesala del 25 de Mayo se anunciaba para pocos.

La noticia ya había circulado. El presidente Mauricio Macri mudaría su “locro popular” a la quinta de Olivos para “Evitar conflictos con las organizaciones”. Este cronista supone que el gobierno del diálogo, paradójicamente, no quería dialogar ni dar respuestas.

La jornada culminó con ollas populares, carpas, banderas. Solidaridad de clase y optimismo era moneda corriente.

El “Día de la Patria” despertó sin mayores novedades: no hay respuesta, ni recepción, no hay solución. Hay patria, pero no salario digno ni trabajo para quienes más lo necesitan.

Nuevamente la música y las fogatas, las banderas en todos los corazones. Las ollas del pueblo, el locro de la clase que trabaja. Todo el esfuerzo del largo intento por tener una respuesta, aunque sea una charla, culminó con un petitorio que las organizaciones redactaron e intentaron presentar al Jefe de Gobierno Rodriguez Larreta. La suerte seguía sin estar de este lado, el diálogo brillaba por su ausencia.

No fue necesario más. Pasó el Tedeum, pasaron los funcionarios y pasó el aniversario de la Revolución de Mayo. Faltando el respeto a aquellos revolucionarios de 1810, el gobierno porteño mantuvo su postura de no resolver el conflicto y los problemas de las y los pobres de la ciudad.

Fue ahí cuando algunas y algunos representantes de las organizaciones tomaron el micrófono y se dispusieron a hablarle a las cientas de personas allí presentes. Y cerca de las 13 horas, finalizando la masiva asamblea, hubo una propuesta que tuvo consenso absoluto: “¿Continuamos el plan de lucha hasta conseguir que el gobierno cumpla con sus compromisos?” Cada hombre y cada mujer sobre el frío asfalto extendió su mano hacia el cielo al grito de “Si, luchamos”.

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