Los vicios en materia de justicia ambiental, económica, social y soberanía de los Acuerdos de Libre Comercio y, en especial del Tratado Transpacífico (TPP) convocaron a diversas organizaciones nacionales e internacionales a una jornada de trabajo en nuestro país. Los dirigentes cuestionaron los beneficios de estas negociaciones, analizaron cómo alteran las democracias locales y se plantearon la integración regional como una vía de resistencia.

Tratados de Libre Comercio, ¿integración o desintegración regional? fue la pregunta que motivó la charla abierta que se desarrolló en el ex Congreso Nacional esta semana, en el que diversas organizaciones sociales y ambientales, actores políticos y trabajadores conversaron con parlamentarios e integrantes de redes internacionales, en el marco de una actividad que se extendió por tres días con charlas, actividades y una profunda reflexión sobre el impacto del TPP y otros tratados.

Allí, uno de los elementos centrales fue el daño a la soberanía de los países que generan este tipo de acuerdos. En esa línea, Javier Couso, eurodiputado español, cuestionó qué tan “libres” son los “Acuerdos de Libre Comercio”, que sólo buscan terminar con las regulaciones que se han puesto los países para facilitar la inversión y la avanzada del capitalismo, generando profundos daños sociales y ambientales.

En ese sentido, el parlamentario europeo advirtió a los chilenos sobre los reales intereses geopolíticos detrás del TPP: “La gente en Chile debería saber que el TPP es un arma más en este proceso de desglobalización que está existiendo, con la emergencia de los BRIC, de los países emergentes, y tiene mucho que ver también con la contención de China y la nueva doctrina de Estados Unidos hacia el Asia Pacífico”, afirmó.

Couso añadió que “Chile no sólo va a perder los pocos derechos que tiene después de la terapia de shock neoliberal, sino que va a ser una pieza más de los Estados Unidos para contener a otro país, lo que no debería ocurrir en un mundo multilateral”, afirmó.

En tanto, en el marco de las jornadas de análisis, la asesora del grupo parlamentario de Los Verdes, la alemana Gaby Küppers, sostuvo que no sólo han podido constatar los impactos en materia de soberanía y justicia ambiental, sino también los daños en justicia económica.

“A mi modo de ver la función de los tratados de libre comercio, mucho más que regular el intercambio de bienes es tener disposiciones para permitir el lavado de dinero y la evasión de impuestos. No quiero decir que hayan inventado esa práctica, que ya existe, pero una vez que existe un acuerdo, los inversores o quienes quieren esconder dinero, sea del tesoro nacional o de quien sea, pueden estar seguros que esa práctica no va a ser perseguida judicialmente porque está permitida por esos acuerdos”, sostuvo.

Además apuntó a los capítulos sobre servicios financieros, donde este tipo de tratados suelen estipular una serie de maniobras para facilitar las gestiones de los conglomerados económicos, entre ellas normas que avalan el ocultamiento de información pública.

Por su parte, Natalia Carrau, de las redes Amigos de la Tierra de Uruguay se refirió a la experiencia de su país, cuando el 2015 hizo frente a TISA, una iniciativa de similares características al TPP.

Al respecto apuntó a la necesidad de acceder a la información, ya sea por fuentes oficiales (lo que puede ser poco probable) o filtrados como lo fueron por ejemplo los Papeles de Panamá, y allí revisar en detalle los fundamentos ideológicos, para luego confrontar a los gobiernos y sus bases políticas sobre si realmente es eso lo que quieren. Además, apuntó a la unión de la ciudadanía.

“Creo que la experiencia de Uruguay lo que mostró es que la unidad es posible en la diversidad. No siempre vamos a estar de acuerdo sobre lo que tenemos frente y a esas preguntas centrales ¿quién gana y quien pierde con eso? Porque cuando gana el pueblo vamos a estar siempre de acuerdo, pero podemos tener más claridad de las cosas cuando sabemos que, por el otro lado, los que ganan son capitalistas internacionales en alianza con gobiernos centrales, con el sistema financiero, que está transnacional izado y que además aboga por la desregulación”, indicó.

Para la dirigente, se debe acudir a la experiencia y repasar qué se ha obtenido hasta ahora. En ese balance sostuvo que “estos acuerdos no están promoviendo un cambio de la matriz económica, no hacen una trasferencia económica, no se condice con la estrategia de desarrollo que desarrollaron los gobiernos y entra en contradicción con el nivel de legislación nacional y local que implementan los estados”.

Estas son algunas de las reflexiones que surgieron del encuentro taller “TPP y proyectos de libre comercio en la región ¿cómo amenazan la democracia?” organizado por OLCA, el Observatorio Latinoamericano de conflictos ambientales; el Instituto Alejandro Lipschutz (ICAL); y la Fundación Alemana Rosa Luxemburgo.

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