El presidente de Costa Rica, Luis Guillermo Solís Rivera, cumple dos años de mandato en un camino en el cual rescata sus logros económicos y sociales, mientras las críticas continúan por la falta de ejecución de proyectos importantes.

A mitad de su periodo, Solís ha indicado que la economía creció en el 2015 a un ritmo del 3,7 %, no se registró inflación y las tasas de interés y el tipo de cambio del dólar se mantuvieron estables.

El presidente expuso el pasado 2 de mayo su informe anual ante el Congreso y destacó que el desempeño del país en el ámbito económico “es fundamentalmente exitoso gracias a la seriedad y dirección del manejo macroeconómico”.

La pobreza se mantuvo en el 21 % en 2015, pero Solís aseguró que los programas estatales nuevos están “propiciando un cambio que sentará las bases para la erradicación de la pobreza y la disminución de la desigualdad”.

Sin embargo, para los analistas y la oposición estos logros no son más que políticas básicas que todo Gobierno debe alcanzar con solamente darles seguimiento.

El analista político Claudio Alpízar indicó en entrevista con Efe que la administración de Solís pasa “sin pena ni gloria”, y pese a que sus afirmaciones en el informe anual son ciertas, no son grandes logros.

“Hablar de becas para estudios, bonos de vivienda, pobreza, son actividades que vienen desde hace varios años, entonces una buena administración pública les da seguimiento y los saca adelante, pero cuando uno analiza el sello del Gobierno de Solís Rivera y no lo encuentra en positivo solo en negativo”, afirmó Alpízar.

Para el analista cuando se revisan las habilidades políticas, las contradicciones entre los mismos funcionarios públicos y las dudas del presidente en la toma de decisiones “llevan a dudar que este sea el Gobierno que necesita Costa Rica para un momento de crisis”.

“Yo a veces siento al presidente un poquito exacerbado o en un grado de psicosis para demostrar que ha habido un cambio como lo prometido en campaña, pero lo que se ve es la continuidad de políticas que se han venido desarrollando con éxito”, manifestó el analista político.

Alpízar añadió que no ve a este Gobierno dejando para las generaciones futuras un proyecto que se pueda recordar como parte de la Administración y al tener estas carencias “debería concentrarse en sacar la tarea de las políticas elementales” como proyectos de construcción, infraestructura, continuar generando vivienda, y buscar una mejor calidad de vida de los ciudadanos.

Otro que fue crítico en los logros destacados por el presidente costarricense fue el diputado del derechista partido Movimiento Libertario, Otto Guevara, quien afirmó que “los logros mencionados por Solís no son más que responsabilidades propias del Estado, como construir infraestructura educativa y hospitalaria ante el aumento poblacional”.

Por su parte, los diputados de la oposición criticaron a Solís por presionar al Congreso para que apruebe una reforma tributaria, mientras que no se observa una contención del gasto del Gobierno.

El tema fiscal fue el principal eje del segundo informe anual de labores del mandatario. Solís urgió a los diputados la aprobación de iniciativas de ley relacionadas a la eficiencia en la administración de los recursos públicos, modificaciones al impuesto sobre la renta, la creación del impuesto sobre el valor agregado, del impuesto a las personas jurídicas.

En 2015 el déficit fiscal fue del 5,9 % del Producto Interno Bruto (PIB) y según Solís para 2018 Costa Rica se podría enfrentar a un déficit superior al 8 % del PIB.

El opositor Partido Liberación Nacional (PLN, socialdemócrata) que dirigirá el Congreso por el próximo año descartó nuevos impuestos.

“Tenemos el compromiso de no tocar el tema de impuestos”, expresó el presidente del Congreso, Antonio Álvarez, y agregó que sí se le dará prioridad a otros proyectos fiscales relacionados a pensiones, el ordenamiento de los salarios públicos, reducción del gasto público y lucha contra el fraude fiscal.

Por su parte, el sector empresarial ha expresado que están conscientes de la situación fiscal deficitaria que atraviesa el país y consideran primordial la discusión de una reforma en esta materia, pero insisten en que debe ser integral, contemplando acciones efectivas tanto en el campo de los ingresos como en el tema del gasto público y no solamente impulsar más impuestos.

El sector comercial indicó que el Gobierno de Solís no señaló cómo logrará acelerar obras de infraestructura pública de las que habló al inicio de su mandato y que “aún no despegan”.

Así como que tampoco ha implementado políticas para dar al sector mayor confianza y seguridad administrativa y jurídica.

El País