El doctor Rogelio Goiburú, titular de la Dirección General de Reparación y Memoria Histórica, invita a los jóvenes a sumarse a la tarea de búsqueda de la verdad sobre los hechos de terrorismo de Estado durante la dictadura del general Alfredo Stroessner, y particularmente a investigar sobre las niñas que eran secuestradas en el campo para convertirlas en esclavas sexuales del dictador.

“No hay que olvidar que el dictador no solo fue un vendepatria, ladrón, asesino, torturador, sino que además fue un perverso sexual. Violaba niñas y esto no es un invento mío”, aclaró.

Cuenta que la esposa del entonces coronel Leopoldo Popol Perrier le había testimoniado que en tres casas ubicadas en el barrio Sajonia de Asunción se mantenía a las pequeñas menores de edad, de donde Stroessner pasaba periódicamente y alzaba a algunas de las nenas y las llevaba a violar.

Las niñas eran traídas por Perrier y por otro militar, el coronel Pedro Julián Miers. “Este también las tenía en una propiedad suya en San Lorenzo. Traían a las criaturas engañando a sus padres, bajo la promesa de que vivirían en casas de familias pudientes y que irían a la escuela”.

Durante los 4 años de investigación de la Comisión de Verdad y Justicia, Goiburú dice que se intentó investigar sobre estos hechos, pero fue difícil, por el temor de las víctimas.

Recuerda además el testimonio de Malena Ashwell, esposa de un capitán del Ejército, que cuando descubrió esa práctica de las niñas para Stroessner, y la denunció, “fue directo a parar a la pileta de tortura de Investigaciones”, dice.

Animado porque el viernes último un tribunal argentino condenó a ex jefes militares y agentes de inteligencia por los crímenes de lesa humanidad cometidos durante las dictaduras sudamericanas, en el marco del Plan Cóndor, Goiburú convoca a los jóvenes a acercarse a su modesta oficina que funciona en la calle Estados Unidos casi Rodríguez de Francia para ayudar a investigar estos casos y otros más que están pendientes.

Entre ellos, resalta las desapariciones y represiones que sufrieron los pueblos originarios. “Durante los 35 años de dictadura, el ‘glorioso’ ejército paraguayo masacró también a los indígenas para sacarles sus tierras, sus bosques y eliminar a los que se les resistían. Sobre este tema no se ha avanzado aún”, lamenta.

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