Por Rosa Elvira Vargas

Subido a la cresta de este mayo caliente, el presidente Enrique Peña Nieto adopta medidas drásticas, como el despido de más de 4 mil maestros en paro, y lanza la iniciativa para legalizar el matrimonio igualitario en todo el país. Con esas acciones se ha colocado en el centro de una opinión social dividida.

De Ayotzinapa, la asignatura perpetua, expresa perplejo: No he logrado entender cuándo pasó el gobierno (federal) a ser señalado implicado, culpable, pues el único interés, asegura, ha sido esclarecer lo ocurrido en septiembre de 2014 en Iguala.

Tampoco encuentra motivos para el mal humor social, pero identifica en las redes sociales la nueva plaza pública. Y a dos semanas de la jornada electoral, lamenta el mucho lodo y basura en las campañas y en todos los partidos. Descarta, de antemano, ubicar en los resultados del próximo 5 de junio una proyección para los comicios presidenciales de 2018.

Peña Nieto concedió a La Jornada una larga entrevista. Ante la pregunta sobre el rechazo de algunos sectores magisteriales a la reforma educativa, identifica liderazgos que la han distorsionado, confundido y defienden sus privilegios. El Estado, manifiesta, no tiene margen para otra cosa que no sea aplicar la ley y despedir a los maestros faltistas.

Respecto del matrimonio igualitario, se confiesa católico pero arguye para la presentación de esa propuesta la condición de México como país laico, libre y que reconoce la diversidad.

Entiendo los tabúes sobre el tema, pero éste es un asunto de derechos y en el que no cabe tener un país con mexicanos de primera y de segunda, donde sólo se reconozcan los derechos de personas en cierta condición y no para el resto de los mexicanos con preferencia sexual distinta de quizá la mayoría.

Admite que la caída de los precios del petróleo no estaba en el radar cuando se cambió la legislación, pero dice no sentirse frustrado: La reforma energética va más allá. Compartir el riesgo con la iniciativa privada evitará grandes endeudamientos del gobierno, como ocurrió hace 50 años, cuando éste invirtió sólo en las áreas de explotación y producción.

Enseguida, las partes sustantivas de la entrevista.

Reforma educativa

–¿Cuál es su posición frente a las protestas contra la reforma educativa y la decisión de despedir a los profesores en paro?

–Fue la primera reforma impulsada con un amplio consenso y tras ponderar las condiciones para empujar un modelo más óptimo, necesario y de calidad. Es evidente que encontró resistencias y, lamentablemente, hay liderazgos que han distorsionado su sentido.

“No tiene orientación punitiva ni para castigar a los maestros. Por el contrario, incluye mecanismos para apoyar la preparación constante del docente y darle más de una oportunidad cuando ha sido evaluado, porque éste es un indicador de cuáles son sus vulnerabilidades o fragilidades.

“Creo que hay un grupo que está defendiendo privilegios. Hay un gran reconocimiento a los maestros –la mayoría– que han hecho suya la reforma y han participado. (Asistieron) más de 90 por ciento de quienes debieron evaluarse en 2015. Muchos ya han recibido incrementos salariales, porque así está previsto. La modificación premia los méritos, las capacidades y el desempeño de los profesores.”

–Entonces, ¿por qué el rechazo?

–No sé a qué atribuirlo. La oposición es en razón de los privilegios que han tenido. Aquí lo más importante es que el maestro esté con sus alumnos. Nadie se opone a su derecho de expresarse, de manifestarse, de protestar. Pero la reforma prevé escenarios en los que se garantice que el docente no esté ausente de su escuela, del aula, y deje a los niños sin clases.

–¿Los despidos anunciados son procedentes?

–El Estado no tiene margen de interpretación para una cosa distinta que no sea aplicar la ley. De no hacerlo así, estaremos en falta seria. Somos sujetos obligados, al igual que los maestros, a lo que mandata la ley, la reforma educativa. La norma en la materia nos impone obligaciones.

“No da elementos de discrecionalidad ni para la negociación. Lamento mucho que haya este número de docentes despedidos (4 mil 243, de cuatro estados, hasta el viernes pasado); no sé si (actuaron) por presiones.

“Además tienen un proceso que seguir, en el cual expongan y den razones, después de recibir la notificación por haberse ausentado de las aulas. Repito: no es el propósito de la ley castigar al maestro. Es un proceso que, reconociendo deficiencias en la capacitación y formación de los profesores, los lleva a estar en condiciones óptimas de educar.

El modelo es bastante generoso, noble. No es sancionador. Hay quienes se han encargado de cargar a la legislación educativa ese sentido de sanción. No lo es. Está hecha para incentivar la buena preparación, la formación, premiar al maestro que hace méritos en su desempeño, que es, a final de cuentas, lo que buscamos para garantizar una mejor enseñanza.

Ayotzinapa

–¿El caso Ayotzinapa quedará como la gran deuda de su gobierno?

–Estamos dispuestos a llegar al esclarecimiento en lo que permita toda la investigación, quizá una de las pocas (en México) con tal nivel de profundidad, de recursos humanos, materiales y financieros del Estado dedicados a la misma.

“Nunca he logrado entender una cosa: cuándo pasó el gobierno a ser señalado, si lo único que quiso fue atraer un asunto ocurrido en una entidad, Guerrero.

“El gobierno (federal) intervino para esclarecer y apoyar la investigación de qué había ocurrido, dónde estaban, cuál había sido el paradero de los jóvenes desaparecidos, en una obligación del Estado de cómo vamos en coadyuvancia y, eventualmente, en sustitución de la autoridad competente a hacer esta investigación. Y así fue como la Procuraduría General de la República (PGR) atrajo ese asunto.

“El único empeño del gobierno es esclarecer y apoyar la petición de la sociedad en general y de los padres a conocer qué pasó. No hay una bolita de cristal que nos pudiera regresar en el tiempo y saber exactamente con precisión qué ocurrió. Hay indicios, una investigación y elementos que te llevan a conclusiones. Si no a éstas, por lo menos a ciertas hipótesis que ha apuntado la PGR de lo que pudo haber pasado.

“El nivel de apertura del gobierno en este ánimo es tal, que abrimos el espacio para que viniera un órgano de coadyuvancia en esa tarea.

“Pregunto: ¿cuándo pasamos a ser señalados como implicados, culpables? Es una barbaridad sólo pensar ese tema. O sea, querer participar para ayudar a esclarecer, a ser señalados con cierto grado de responsabilidad por lo ocurrido ahí. Me parece un tanto absurda esa transición.

No ha sido una investigación fácil, obviamente. Creo que como ninguna otra. No sé si la del magnicidio del candidato (Luis Donaldo) Colosio. Pero la verdad se ha hecho un gran trabajo, con toda profundidad.

–¿Confía en que su gobierno llegará al esclarecimiento total?

–No voy a acelerar más allá la investigación. Creo que debe seguir todo un proceso. Espero, es mi deseo, que en este gobierno se pueda concluir. Sería lo deseable. Pero es un tiempo que no me toca definirlo, sino a la parte investigadora, a la PGR, que además, lo he reiterado, es la autoridad y tiene la responsabilidad y obligación en términos de ley.

Matrimonios igualitarios

–¿En qué momento y bajo qué criterios decidió impulsar la iniciativa sobre los matrimonios igualitarios?

–Vi el contexto adecuado a partir de mi convicción de lograr una auténtica inclusión. En el ejercicio de la responsabilidad vas logrando una sensibilización a las necesidades y temas que están en el quehacer diario. Este es uno de ellos. Quizá es un tema tabú, pero del que a final de cuentas la Suprema Corte de Justicia de la Nación, el año pasado, tuvo una definición muy clara y el Estado mexicano estaba ausente de un reconocimiento para las personas que forman parte de ese grupo.

–¿Cómo incidirá en la decisión del Congreso para ver éste como un tema de derechos y no sólo de preferencias sexuales?

–He escuchado las primeras posiciones de los partidos, de sus líderes, y en ninguno he recogido una oposición total. El debate se dará a su debido tiempo. Espero que prospere.

“Cuando platiqué con varios colectivos y comunidades (lésbico, gay, bisexual, transexual, transgénero, travesti e intersexual) vi que mucho de esto se da a partir de una mayor visibilidad que tienen. Y, sin duda, es obvio y necesario dar reconocimiento a esos grupos ante la ley, que tengan derechos propios, que se puedan romper los estigmas, los prejuicios y el rechazo social.

Estamos avanzando como sociedad en una mayor apertura, en un reconocimiento real de la diversidad. Con esta iniciativa quiero dar un marco legal que reconozca esta diversidad, que haya pleno respeto y se trabaje en favor de la inclusión de todos los grupos que hay en nuestra sociedad.

–¿Se previó la oposición que podría enfrentar la medida?

–En sentido estricto no hubo cálculo político ni electoral, como muchos han dicho. Tampoco en razón de si era oportuno hacerlo. Se trata de verlo con gran apertura, para que México tampoco quede a la zaga. Soy muy respetuoso de los doctrinas religiosas. Soy católico, pero un jefe de Estado no puede imponer como política una doctrina religiosa. Somos un país laico, libre, que reconoce su diversidad. Debemos cuidar que nuestras normas dejen de ser discriminatorias.

–¿Se trata de un relanzamiento de su gobierno?

–Con toda honestidad, no trabajo para las encuestas. Me fijo metas en razón de lo que creo que este país merece y debe tener, de lo que ofrecí a la ciudadanía, del proyecto de nación que postulé.

“Hay temas en los que eventualmente asumes desgastes, costos políticos, pero estoy convencido de que son para bien de México. No es sólo un empeño o una definición unilateral. Se acredita en los resultados, en las condiciones de desarrollo social, de crecimiento económico, de prosperidad de la gente.

Mal humor social

–¿A qué atribuye la polémica que causó su expresión sobre el mal humor social?

–Lo expresé porque he recogido algunos comentarios. Pareciera que el tema lo abordara por vez primera, pero otros lo han hecho. Solamente lo recuperé. He estado en eventos en los que los líderes de organizaciones empresariales han dicho que pareciera haber malestar, mal humor. Sin embargo, cuando se les pregunta: oye, ¿te está yendo mal en tu pequeño negocio, en tu negocio grande? ¿Estás teniendo problemas? A todos, en términos generales, les está yendo bien.

Los datos acreditan que hay más empleo que nunca. Todos los indicadores hablan de que estamos avanzando. Además, en un entorno mundial muy difícil. En Latinoamérica nos estamos convirtiendo en el principal motor de crecimiento. México está creciendo, no a las tasas que quisiéramos, pero sí de manera relevante.

–Entonces, ¿a qué atribuirlo?

–Es parte de una nueva realidad. No es un tema privativo de México. Cuando me he reunido con otros jefes de Estado, hablan de eso. Las redes sociales han tenido impacto, sin duda, en el humor, porque obviamente hay expresiones de todo tipo. Libres. En México no hay censura de ningún tipo. Las redes han impreso, sin duda, un cambio al sentir social, al humor social, a las formas de expresión.

–¿Hay menos miedo de hablar?

–Sí. En buena medida las redes se han convertido en la plaza pública, donde escuchas distintas voces y expresiones. Tienen impacto en distintos segmentos de la población. Pueden ser opiniones bien fundamentadas o no.

–¿El Estado cómo las tiene que asimilar?

–El gobierno tiene que ocuparse de ser el gran facilitador de condiciones de oportunidad y bienestar.

Elecciones en puerta

–¿Cómo ve el escenario a dos semanas de las elecciones?

–Hay gran efervescencia. Campañas que han estado cargadas de mucho lodo y basura. No es el mejor tono de una campaña. Siempre he estado en favor de las campañas limpias y propositivas. Sin embargo, (ahora) en todos los partidos se han respondido unos a otros de forma a veces muy sucia, muy agresiva. Pero tampoco debe sorprendernos.

–¿Ese ambiente le hace mal a la democracia?

–Para mí, en lo personal, no es lo deseable. Soy más de los que creen en las campañas de propuestas. Pero también hay que decir que así son. O sea, que tampoco nos sorprenda. Creo que, a final de cuentas, prevalecerá la opinión, el criterio y el voto informado que tenga la gente. Lo importante es que esto no desaliente la participación del electorado.

–Para quienes dicen que este es el arranque hacia 2018…

–No creo mucho esto. Cada elección tiene su condición; ninguna puede proyectar un resultado del mañana. De eso estoy absolutamente convencido. Cada una tiene su condición, su dinámica, su juego, equilibrios, balances. Vamos a tener estos resultados. Punto. ¿Y tienen que ver algo o sin proyección de lo que pueda ocurrir en 2018? Creo que no.

Reforma energética

–Su gobierno logró la aprobación de la reforma energética, pero casi al mismo tiempo cayeron los precios del petróleo y Pemex entró en crisis. ¿No es una especie de mala suerte haber logrado cambios en la norma y enseguida encarar ese panorama?

–Nos tocó vivir un mal momento en términos de precios del crudo, que obviamente no estaba en el radar. Pero la modificación es un cambio estructural que va más allá de esa condición. Es una plataforma. Los petroprecios siempre han tenido gran volatilidad.

“A final de cuentas no siento frustración, porque creo que la reforma en el tema energético nos va a permitir estar mejor preparados cuando tengamos mejores precios. Incluso, con los actuales. Por eso no hemos frenado su aplicación. Nos incentiva a encontrar más alianzas estratégicas con el sector privado para poder desarrollar modelos de producción de explotación y producción en campos en los que difícilmente podíamos explotar nosotros solos.

“Lo podíamos hacer, pero con un costo altísimo. México ya pasó por ese modelo cuando en los años 80, en los 70, recurrió a grandes endeudamientos para desarrollar la industria. Éramos eminentemente productores y exportadores de petróleo, vivíamos prácticamente de eso. Se corrió esa gran apuesta. Se endeudó al país para ese propósito y el precio fue altísimo. Hoy buscamos compartir el riesgo evitando que el Estado se endeude para ese propósito.

“Además, los campos de fácil explotación y producción están agotados. Cantarell ha caído. Ese yacimiento nos permitió estar más o menos manteniendo nuestro nivel de producción. Tenemos que entrar a los que están en aguas profundas, donde hemos hecho exploración, pero no explotación. Las inversiones ahí son megacostosas, y lo que queremos con esta reforma es que el riesgo se comparta con el sector privado.

Sistema anticorrupción

–Su propuesta de crear un sistema nacional anticorrupción sigue pendiente en el Congreso. ¿Tiene confianza en que saldrá aprobada?

–El sistema hay que entenderlo, primero, como la manera en que se sanciona la corrupción, donde la haya, y cómo la evitas también con una orientación de carácter preventivo. Creo que va a prosperar. Lo que he recogido del Congreso es que hay un compromiso por llegar a un acuerdo definitivo para tener una legislación en esta materia en el periodo extraordinario del 13 al 17 de junio.

La Jornada