Una economía carbono neutral es posible en América Latina y el Caribe y traería grandes beneficios, según informe del PNUMA

América Latina y el Caribe obtendría sustanciales beneficios económicos, ambientales y sociales si transitara a una economía carbono neutral hacia mediados de este siglo, según un informe del Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente, PNUMA, ahora disponible en español.

El informe Carbono Cero América Latina: Una vía para la descarbonización neta de la economía regional para mediados de este siglo, publicado por el centro de investigación Alianza PNUMA-DTU con sede en Dinamarca, analiza la ruta que debería seguir la región en cuatro sectores que representan 90% de las emisiones de gases de efecto invernadero: generación eléctrica, transporte, uso de la tierra e industria.

La región aporta relativamente poco a las emisiones globales, sin embargo es altamente vulnerable a los efectos del cambio climático: se calcula que los costos asociados al fenómeno alcanzaron los 100 mil millones de dólares en 2015.

El informe hace recomendaciones principalmente para América Latina a la luz de sus emisiones y su potencial, sin embargo, muchas de ellas también son de aplicación directa para el Caribe.

“América Latina y el Caribe no es un gran emisor, produce cerca de 10% de las emisiones de gases de efecto invernadero, pero puede hacer una gran contribución a los esfuerzos para controlar el cambio climático”, dijo el Director y Representante Regional del PNUMA, Leo Heileman, al mencionar el acuerdo universal que se frimó oficialmente este viernes 22 de abril en la sede de las Naciones Unidas en Nueva York.

“Este informe nos indica que es factible lograr una eliminación total de estas emisiones en América Latina y el Caribe, con acciones concretas y audaces que pueden mejorar drásticamente la calidad de vida de las personas”, señaló Heileman.

En el sector energía, por ejemplo, la descarbonización pasa por lograr que toda la nueva demanda sea atendida por renovables y por integrar las redes eléctricas nacionales. Esto es plausible, si se considera que el recurso regional de energía renovable asciende a un estimado de 93 PWh, según la publicación.

La descarbonización ya ha iniciado en nuestra región, señaló Heileman. “Tomemos el caso de Costa Rica, que se ha basado exclusivamente en fuentes renovables para generar electricidad en el último año, o Brasil, Uruguay y Nicaragua, que son naciones donde la transición hacia la energía renovable se está afianzando”, dijo.

Según el informe Carbono Cero América Latina, en países como Brasil o Uruguay las licitaciones públicas en materia de generación en los últimos dos años han sido obtenidas por plantas solares o eólicas, lo que demuestra que estas tecnologías ya están a un costo lo suficientemente bajo para competir con el resto de fuentes, y que están siendo aplicadas políticas públicas que facilitan la rentabilidad de las inversiones.

El informe proyecta además la electrificación masiva de los medios de transporte – carretera, ferrovía y fluvial – y concluye que esta transformación es posible, dada la evolución tecnológica y la reducción de 14% anual en los costos de almacenamiento (baterías. Este cambio podría generar nuevos puestos de trabajo en la región, incrementar la productividad y reducir cientos de miles de muertes por enfermedades respiratorias, debido a la mejora radical de calidad del aire que las nuevas tecnologías producirían.

En cuanto al uso del suelo, el estudio concluye que es clave una transformación para convertir al campo en un sumidero en lugar de una fuente de gases invernadero hacia mitad de siglo. El desafío es enorme ya que el área deforestada cada año en la región equivale a más de dos tercios de la superficie de Costa Rica. Para lograrlo, se identifica la necesidad de eliminar por completo la deforestación de bosques y promover la reforestación de 50 millones de hectáreas y la restauración de unas 200 millones de hectáreas de suelo degradado.

Carbono Cero América Latina ilustra cómo cada subsector industrial en América Latina y El Caribe podría reducir sus emisiones hacia mitad de siglo, pese a la ausencia de un mercado de carbono (sólo países como México o Chile tienen avances en esta área ). El informe indica que una de las principales barreras a la descarbonización de la región son los subsidios a los combustibles fósiles que suman un valor de mil millones de dólares al año, según el Fondo Monetario Internacional.

La publicación identifica finalmente también las importantes barreras regulatorias y políticas que enfrenta esta alternativa de desarrollo. “Demostramos que, pese a los obstáculos, una economía cero emisiones es un buen negocio para nuestras comunidades, para los gobiernos, para la empresa privada y para el planeta”, señaló Walter Vergara, el autor principal del estudio.

Para mayor información, favor comunicarse con la Unidad de Comunicaciones del PNUMA para América Latina y el Caribe, [email protected], (507) 3053115.

Ecoportal


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