Cruceristas de EEUU en Cuba para empaparse de la Cultura nacional

Al ritmo de la música tradicional fueron recibidos en la Terminal de Cruceros Sierra Maestra, de esta capital, los más de 700 pasajeros y tripulares del crucero Adonia, de la compañía Carnival que enlazó por vez primera en más de cinco décadas el sur de la Florida con la capital cubana.

James Batler, un estadounidense que escuchó por décadas las historias de sus padres en la Isla, dijo que es una experiencia increíble estar en La Habana, en este momento especial de acercamiento entre Cuba y Estados Unidos.

Aseguró tener fuertes referentes de la Cultura y la vida en Cuba a través de sus familiares que viajaban con frecuencia a la Isla en los años cincuenta, por lo que para él, los cubanos son como hermanos.

Este hombre que peina canas y lleva una barba tupida como la del escritor Ernest Hemingway, apenas pasó los controles de Aduana e Inmigración bailó con algunas de las muchachas de la comparsa Componedores de Batea de Cayo Hueso, en Centro Habana, quienes acudieron vestidas para la ocasión a dar la bienvenida al Adonia.

Isabel Pozo, en su traje de guarachera con motivos alegóricos a la bandera cubana, declaró a la ACN que a los norteamericanos se les puede enseñar mucho de la Cultura cubana, los ritmos típicos, la comparsa y el baile de salsa.

Varias son las historias de vida que trajo el Adonia a tierras cubanas, una de ellas es la de las hermanas Teresita de Jesús Torrecillas y Maritza Guerra, nacidas en Santa Clara, quienes salieron de Cuba en 1963 por vía marítima, cuando tenían apenas cinco y ocho años respectivamente, y hoy regresaron, dicen que simbólicamente, también por mar.

Ha sido una linda experiencia, aseguró Maritza quien confesó sentir una gran emoción de estar de regreso en Cuba gracias a los acuerdos logrados entre Carnival y Havanatur-Celimar.

Teresita de Jesús agradeció por la oportunidad de venir en este primer crucero estadounidense a Cuba y aseguró estar muy orgullosa de pisar su tierra.

Para el español Federico Martín fue grande la emoción de viajar a la Isla, pues su esposa, Mily, es cubanoamericana y no había vuelto desde que sus padres la llevaron a EE.UU. con apenas cuatro años de edad.

Surgió esta ocasión y ha sido un placer estar acá para formar parte de esta expedición que viene a conocer de cerca la Cultura cubana, se refirió Martín al señalar que realizarán las actividades en grupo, y en ningún caso harán turismo, prohibido por las leyes del bloqueo de EE.UU. a Cuba.

Entre sonrisas y lágrimas, al lado de Federico encontramos a Mily Martín quien expresó mucho orgullo de estar de regreso en su Patria y optimista de que el nuevo contexto de las relaciones entre Cuba y Estados Unidos traiga muchas cosas buenas para los dos pueblos.

A Cuba la llevo siempre en el corazón, aseveró, pues sus padres le enseñaron todo de la cultura y la vida en la Mayor de las Antillas e incluso no la dejaban que hablara inglés en la casa, así que creció con fuertes raíces cubanas.

Cerca de cincuenta periodistas realizaron la travesía desde Miami a La Habana a bordo del Adonia, uno de ellos fue Abraham Zamorano, corresponsal de la BBC en Miami, quien narró a la Agencia Cubana de Noticias que fue muy emotivo ver a la gente saludando desde el Malecón mientras el buque se adentraba en la rada habanera.

La gente en el barco tenía muchas ganas de llegar, incluso algunos lloraron producto de la emoción, aseveró.

Cuenta Zamorano que tuvo la posibilidad de conversar con muchos de los estadounidenses que viajan en el Adonia y son de todas partes del país y aseguró que están muy curiosos de conocer Cuba.

Arnold W. Donald, presidente de la compañía Carnival, uno de los primeros en descender de la motonave norteamericana, agradeció a la administración de Barack Obama y al gobierno de Cuba por la oportunidad de reinaugurar la ruta marítima entre los puertos de Miami y La Habana y que llegará a la Terminal de Cruceros Sierra Maestra cada dos semanas.

En declaraciones exclusivas a la Agencia Cubana de Noticias, Víctor Juan Veloso Pimienta, director de Havanatur, dijo que el mercado norteamericano tiene grandes perspectivas de desarrollo en Cuba a partir de las conversaciones que sostienen los dos gobiernos.

Las agencias de viaje Havanatur y Celimar han visto variantes de negocios, como la actividad de cruceros, siempre bajo el concepto de programas “pueblo a pueblo” que permite a los ciudadanos de EE.UU. viajar a Cuba dentro de 12 categorías autorizadas por el gobierno norteamericano, aseguró Veloso.

El bloqueo sigue siendo el principal freno para el desarrollo del turismo en la Isla, aunque los acuerdos con Carnival son una oportunidad dentro de las restricciones que aún se mantienen para el desarrollo del turismo en condiciones normales, como lo hacen todos los países del mundo.

A causa de las restricciones del bloqueo de Estados Unidos, el sector del turismo en Cuba sufrió entre 2014 y 2015 severas afectaciones en importantes esferas relacionadas con los servicios, las operaciones y aseguramientos logísticos por valor de mil 506 millones de dólares.

De no existir las regulaciones del bloqueo, la Mayor de las Antillas se favorecería de los 140 cruceros que operan semanalmente en el área del Caribe y cuyo mercado principal es el norteamericano.

Fuentes de la Cancillería cubana aseguraron que la Isla podría aprovechar la capacidad operativa creada para recibir aproximadamente un millón 200 mil cruceristas, y realizarse más de mil escalas de esos buques en un año, lo cual generaría ingresos por más de 139 millones de dólares.

Adonia, el primer crucero estadounidense que en más de medio siglo fondeó en la Bahía de La Habana, hará una parada de dos días en la capital cubana para luego continuar viaje hacia los puertos de Cienfuegos y Santiago de Cuba, con regreso al sur de Florida el ocho de mayo.

Según el programa que publicó Carnival en su sitio web, durante las dos jornadas habaneras los enrolados en esta expedición realizarán actividades culturales y de camino a Cienfuegos experimentarán la “inmersión cultural” en las aguas del Caribe.

La excursión no contará con visitas a las playas cubanas debido a que las actividades de ocio no se encuentran entre las 12 categorías autorizadas por el gobierno de Estados Unidos para que ciudadanos de esa nación viajen a Cuba.

Entre los motivos que permite el gobierno norteamericano están la realización de actividades religiosas, familiares, periodísticas o culturales, pero en ningún caso turísticas, pues esta área sigue vetada por la Ley de Reforma de las Sanciones Comerciales y Ampliación de las Exportaciones, aprobada por el Congreso estadounidense en el año 2000.

En el Adonia viajaron una veintena de cubanoamericanos, los primeros que arribaron por vía marítima luego de que Cuba autorizara recientemente la entrada y salida de ciudadanos cubanos, con independencia de su condición migratoria, en calidad de pasajeros y tripulantes en cruceros.

La medida se dio a conocer luego de que se prohibiera durante décadas, a causa de atentados terroristas que sufrió el pueblo de la Isla y los cuantiosos recursos suministrados mediante esa vía, como apoyo a grupos armados contrarrevolucionarios.

La inauguración de la ruta del Adonia ocurre en el contexto del proceso hacia la normalización de vínculos que comenzó con el restablecimiento de relaciones diplomáticas entre Cuba y Estados Unidos, la reapertura de las respectivas embajadas en Washington y La Habana en julio y agosto de 2015 y la vista del presidente Obama a la capital cubana en marzo pasado.

ACN